España, fuera del podio; Francia, campeona de todo

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Viran Morros, Gedeón Guardiola y Manolo Cadenas durante el España-Francia./ J. L. Recio (RFEBM)
Viran Morros, Gedeón Guardiola y Manolo Cadenas durante el España-Francia./ J. L. Recio (RFEBM)

La selección española de balonmano pierde la medalla de bronce tras firmar un triste epílogo de Mundial. Al anterior campeón del mundo se le escapa una ventaja de cuatro goles en los últimos diez minutos de partido y termina cayendo en el tiempo de prórroga. Las derrotas ante Francia, en semifinales, y Polonia, en la final de consolación, emborronan el buen inicio de los hispanos en el campeonato.

Cinco victorias en la fase de grupos, un excelente triunfo ante Túnez en los octavos de final y la rúbrica del pase a las semifinales con el golazo de Joan Cañellas en el epílogo de los cuartos ante Dinamarca. Prometedor era el balance de España antes del enfrentamiento con Francia. Los hispanos llegaban a la zona de medallas respaldados por los buenos resultados y una sensación de mejoría defensiva según avanzaba el campeonato. Cabía el optimismo aunque enfrente estuviera el mejor equipo de la última década, vigente campeón olímpico y continental.

Francia apeó a España del sueño del tercer Mundial. Los galos superaron a sus vecinos en la primera parte. Reaccionaron los de Manolo Cadenas tras la reanudación, pero su arreón no se certificó nunca en igualdad. Les bleus manejaron la ventaja y terminaron descosiendo el partido en los últimos cinco minutos (22-26). El portero Thierry Omeyer, con casi un 50% de efectividad bajo el arco, se erigió como el jugador más determinante del choque. Se repitió el guion de los cuartos de final del torneo olímpico de Londres 2012 y del pasado Europeo de Dinamarca 2014.

Polonia, eliminada por la anfitriona en la otra semifinal, disputó con España el honor de la medalla de bronce y un sitio en el cajón del podio. El combinado polaco comenzó el encuentro con brío, con más ganas. Un inicio fulgurante puso la primera ventaja para los centroeuropeos (5-1). España se desperezó, empezó a defender y firmó tablas justo antes del descanso (13-13). Después de la reanudación llegaron los mejores minutos del cuadro español.

Defensa y contraataque. Transiciones rápidas y blocajes cerca del área propia. España se pareció a sí misma, a su ideal. Se hizo reconocible y tomó una ventaja (18-22) que parecía decisiva a poco más de diez minutos para la conclusión. Polonia recortó y en la última jugada del tiempo reglamentario forzó la prórroga. Nadie de España salió de la línea, nadie buscó el contacto y el golpe franco. Michel Szyba, hiperactivo durante todo el partido, condenaba a los fatigados hispanos a diez minutos más de tortura.

El añadido mostró las carencias físicas y mentales del equipo español. Sin fluidez en ataque ni piernas en defensa, la victoria y el bronce abandonaron a quienes habían sido sus dueños poco antes. España se cae del podio y la actuación colectiva de jugadores y cuerpo técnico deja un sabor amargo. Los detalles, ciertas decisiones en momentos puntuales, han separado a la bicampeona mundial de un final más dulce.

Francia, cinco veces campeona del mundo

La selección francesa conquistó otro torneo más. Francia suma su octavo título en el presente siglo (tres Mundiales, tres Europeos y dos oros olímpicos). Claude Onesta, entrenador de los galos, engrandece su leyenda. La generación de Thierry Omeyer, Jérôme Fernandez, Nikola Karabatic, Daniel Narcisse, Valentin Porte, Michael Guigou o Cédric Sorhaindo es la vigente poseedora del cetro europeo, mundial y olímpico. La gloria íntegra queda para un equipo irrepetible, un cuadro que no se cansa de ganar. Las dudas mostradas en la primera fase se disiparon en las rondas finales. A Francia le sienta bien la altura.

Los primeros compases de final mostraron la versión más arrolladora de la favorita. No tardó Francia en abrir hueco. De hasta seis goles de renta dispuso Francia en el acto inaugural. Catar aguantó, endureció el nivel defensivo y se acercó en la segunda parte. Jugo de tú a tú a la gran dominadora de la disciplina. La insolencia del recién llegado propició un partido abierto y la posibilidad de sorpresa. No se produjo y Francia levantó su quinto Mundial, el tercero en las cuatro últimas ediciones.

Gloria también para la selección de Catar y para el proyecto comandado por Valero Rivera. El zaragozano ha llevado a un equipo no europeo hasta la élite del balonmano mundial. El dinero del petróleo y las facilidades para la nacionalización de jugadores de prestigio ayudaron a levantar un conjunto que ha multiplicado sus prestaciones bajo el mando del laureado Rivera. Los locales resistieron el empuje francés y dispusieron de varias oportunidades en la segunda parte para haber igualado.

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