Escarlata y Negro

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Esta película protagonizada por Christopher Plummer (“Sonrisas y Lágrimas”) y Gregory Peck (“Vacaciones en Roma”) fue dirigida en 1983 por el norteamericano Jerry London, conocido sobre todo, por ser uno de los productores de la archiconocida serie de televisión “La tribu de los Brady” (1969-1974).El film, ambientado en la Roma de 1945, está basado en un hecho real que recoge cómo en secreto y a hurtadillas, muchos sacerdotes del Vaticano tendían la mano a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial que acudían a este mini-estado para solicitar ayuda, asilo y un pasaje seguro para cruzar la frontera italiana hacia otros países europeos con el firme objetivo de escapar de la persecución nazi liderada por Hitler y encontrar la libertad. Además, la película nos sitúa en el inicio del fin de un imperio que comienza a desquebrajarse y a desintegrarse a la vista de todos pero, no reconocido por el dictador alemán que a pesar de los territorios liberados por los aliados y la pérdida por consiguiente de su supremacía, Hitler intentó hasta el último momento mostrarse vencedor de una guerra que llegaba a su fin y que mostraba una dirección opuesta a la creída por este alemán.Un largometraje de 136 minutos cuyos papeles principales estarán interpretados por dos magníficos y reconocidos actores con una trayectoria cinematografía amplísima. Pero, sí debe puntualizarse que Gregory Peck ha sido un actor partícipe de grandes producciones cinematográficas y Christopher Plummer, en ese sentido, ha estado más a la sombra, pero no por ello se debe obviar su calidad en escena si recordamos su papel de capitán Von Trapp(opuesto a las ideas del Nacional Socialismo) en “Sonrisas y Lágrimas” y su participación en esta película que se comenta donde curiosamente (y se repetirá en su trayectoria cinematográfica siguiente) encarna a un general, esta vez nazi y prepotente que aspira con hacerse con el control de Italia, superponer su poder al papa y frustrar e impedir que el monseñor Hugh O’Flaherty (Gregory Peck) acoja, de trabajo y ayude a huir a judíos y a toda persona que se vea perseguida por el simple hecho de no compartir los fines del nazismo.

El bondadoso, pero duro y cabezota monseñor O’Flaherty verá, con la llegada del general Kappler interrumpida su política de ayudas llegando incluso a peligrar su vida por la persecución y control a la que se verá sometido. Se convertirá en un astuto personaje que más listo que el capitán, responderá con astucia a todas las restricciones con las que se encuentra, para ello, buscará alternativas, cambiará su modus operandi y se hará pasar gracias a su ingenio, por distintas personas con el fin de mostrar que no se someterá a un poder en el que no cree y no comparte en nada. Todo ello conseguirá frustrar al personaje que encarna Plummer que ve, al mismo tiempo, que el régimen que profesa está cayendo en desgracia a pesar de la propaganda optimista del Reich.

De temática interesante y muy entretenida, Jerry London nos muestra una realidad que estuvo vigente en todo el transcurso de la Segunda Guerra Mundial manteniendo una intriga incesante que no se resuelve hasta el final de la película y que deja con la boca abierta a todo aquel que la ve por dos motivos, la primera es la incredulidad fascinante que se da en la situación y la segunda, por el giro que toma el film en su desenlace. Los registros en los que se puede clasificar son la acción por saber mantener en vilo al espectador, el drama propio como consecuencia de los asesinatos que se cometen ordenados por Kappler para poner fin a monseñor O’Flaherty y por último, se podría decir que tiene puntos cómicos por esas medidas y adaptaciones que tiene que tomar el sacerdote para impedir que el general consiga sus objetivos y se asiente en Italia. Con un vestuario muy logrado acorde en todo momento con la época que se refleja; por la utilización de primeros planos que captan en esencia una buenísima interpretación y emoción de los dos principales y, aunque se hayan hecho muchas películas en torno al nazismo y a la propia guerra, no consigues llegar a un punto de aburrimiento ni decepción porque Jerry London permite sorprenderte en su dirección y sobre todo, y reitero, la magia y la sorpresa con la que concluye el film.

Fuente Texto:
Elaboración Propia
Fuente Imágenes:
http://blu1953.blogspot.com/2010/10/escarlata-y-negro-1983.html

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