Es de amores…

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La primavera la sangre altera y el verano con las ropas sueltas y reducidas no facilitan la calma hormonal. Lo que la primavera empieza no termina hasta el otoño, eso si termina. Porque existen hormonas que se ven afectadas durante todo el año y no pueden dejar de funcionar, ni un solo instante, como tal. Hay personas capaces de dominarlas, hay otras muchas que no. Y, al fin y al cabo, hablando en plata y fríamente, todo a lo que llamamos amor es pura química hormonal. Y nada más. Pero hablando sin sentimiento alguno, claro.

Está demostrado científicamente que en verano rompen más parejas que durante el invierno, bueno, no sé si demostrado pero al menos es lo que se palpa en el ambiente. El frío invita al “arrejuntamiento” y los días oscuros y lluviosos crean sensación de soledad. Mientras que el calor sofocante invita a que corra el aire entre los cuerpos y a compartir la vida con más gente, el sol ánima y eso si está demostrado científicamente. Sin embargo, lo paradójico o curioso del tema es que, muchas parejas, se separan para unirse a otras parejas, a otros seres. Vivir lo que durante el invierno no han vivido. Esa chica morena en bikini veinte años más joven que la mujer, o ese jovencito alocado, con cuerpo de escándalo y aguante infinito. Vamos, una bicoca es el veranito. Las playas y discotecas se llenan de cazadores, cazadoras y presas. No hay mejor época para los rolletes pasionales y las aventuras veraniegas. Algunas de esas perduran más allá del verano, las pocas. Seguramente es en esta estación del año, en la que muchos inexperimentados podrán tener su oportunidad. Para otros muchos no existirá tal caso. Una pena., bueno, hay más veranos que melones.

Pero en verdad quisiera tratar otro tema. Uno más complicado y algo romanticón: el amor. Lo primero que creo que se debe decir sobre este tema es que no es asunto sencillo. El amor no es fácil, es complicado. A quien siga pensando lo contrario decirle que no se equivoque. Una canción lo muestra claramente: “porque amar es el principio de la palabra amargura”. Bueno, amargura tampoco, pero cuando amas no todo es maravilloso. El amor incluye miedo, dudas, penas, sufrimiento y preocupación. Por supuesto que un amor basado solo en esto, no parece merecer la pena. Y no la merece. Por eso también tiene una parte buena estas cosas del corazón. Sentir que te respetan, que se preocupan por ti, las alegrías en compañía siempre son más alegres, la complicidad, el sentirse bien y a gusto. Entre otras muchas cosas. Pero nunca se debiera olvidar (en mi humilde opinión) que pocas cosas son para siempre y si queremos que algo sea bueno y duradero tenemos que esforzarnos y aguantar. Como dijo alguien muy sabio: “estar en los momentos buenos es fácil, en los malos no tanto”. Quizás ese sea el motivo de que hoy en día muchos matrimonios no duren.

En cuanto a por qué los matrimonios de hoy en día no duran ni medio suspiro, se podrían hacer muchos debates sin llegar a una conclusión certera. Yo creo que es una mezcla de varias cosas, lo mencionado antes es una posibilidad. Cierto es que, actualmente, no hay tantos prejuicios y existen más facilidades para poder terminar con una relación que no nos hace felices. Pero no puede ser que a la primera nos demos por vencidos. Deberíamos saber que cuando se conoce a una persona y realmente se le ama, se le quiere con sus virtudes y defectos, con su familia y con sus amigos. Es un error pensar que la gente cambia, la gente puede reacostumbrarse y hacer pequeñas modificaciones en sus hábitos a favor de otros, pero nunca cambiar radicalmente. Y si realmente quieres a alguien tendrás que aceptarle como es, esa es la cruda realidad. También hay que saber que no hay que ponerse farrucos “yo no dejo de poner los pies sucios encima de la mesa con comida, porque no me sale de los…”. Si quieres convivir también hay que poner cada uno de su parte (esto es aplicable a todo tipo de relaciones y convivencias). Lo segundo que tenemos que aprender es que una relación de amor tiene que ser reciproca, el “hoy por ti, mañana por mi” es esencial. No hay que olvidar cuando nuestra pareja hace algún sacrificio por nosotros, y viceversa. Tampoco debemos apartar a nuestra pareja de su libertad y de su independencia, saber que si alguien te quiere engañar lo hará tanto le vigiles como si no, y que es bueno no pasar las 24 horas del día pegados como lapas. Que la fidelidad se paga bien y la infidelidad suele salir bastante cara. Y sobre todo que toda relación humana se ha de basar en el respeto.

Sé que todo esto es la teoría, que la práctica es distinta, porque cada relación es diferente y cada persona un mundo. De ahí que sea tan complicado hablar de amor. Pero para terminar querría sobresaltar dos ideas. Creo que hay dos males que están marcando las relaciones amorosas del siglo XXI, la prisa y la desconfianza. La prisa de la gente en irse a vivir juntos, en casarse y tener hijos, muchas veces sin ser conscientes de la responsabilidad que todo ello implica. “Ayer conocí a un chico…uy es tan guapo…dos meses después me he ido a vivir con él…el mes que viene nos casamos, el bodorrio le va a costar un pastón a sus padres (con los que vivimos)…uy me he quedado embarazada, nuestro primer hijo…un año después el segundo, tres años más y divorcio, no era el hombre de mi vida…”. La vida no puede vivirse así, sin ser consciente de que nuestras acciones, todas, tienen repercusión en los demás. Y por otro lado, la desconfianza. Cada día existen más personas que no creen en el amor, ni en las parejas estables y piensan que una vida llena de amantes ocasionales es mejor opción. Quizás tengan razón, pero en mi hondo sentir creo que no. Sobre todo porque se equivocan en las formas, se niegan a los sentimientos y eso no es bueno, ni natural.

Particularmente creo que el amor se merece una oportunidad, viviéndolo con intensidad y con responsabilidad. Con calma y sabiendo que no será siempre una apuesta segura, que puede llegar a doler mucho, pero que es un riesgo que hay que vivir para poder aprender. Y que hay que tener muy claro que es lo que no se desea, dado que saber lo que se quiere a veces es más difícil, y no hacer daño gratuitamente a terceros o a segundos. Normalmente la claridad es sana, en el amor es necesaria. Espero que estén pasando un gran verano en todos los sentidos. Y que el amor, tan necesario como arriesgado, les muestre su mejor cara.

Fuente de la imagen
www.vagoneta.net

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