Érase una vez una princesa que se salvó sola

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El siglo XXI está siendo uno de los siglos del feminismo y un reflejo de ello son las innumerables publicaciones que están surgiendo en torno a este movimiento. Es de agradecer, ya que, por primera vez, la mujer con sus preocupaciones, sus reclamos y sus derechos está en el epicentro del debate. Algunas de estas publicaciones colaboran, además, con asociaciones que luchan por la equidad de género como Equired, cuya misión es la promoción del derecho a una educación de calidad, que destinará el 5% de cada libro vendido a la ONG Intered.

Érase una vez una princesa que se salvó sola, publicado por Nube de Tinta, tiene una hermana mayor que nació el pasado año y recibió por título El futuro es femenino. Ambas obras comparten el cometido de reflejar la desigualdad femenina y esbozar un futuro distinto y mejor para el género femenino; del mismo modo, poseen una estructura similar: diez breves relatos escritos por Sara Cano e ilustrados por diez maravillosos artistas: Agustina Guerrero, Amaia Arrazola, Lady DesidiaNaranjalidad, Ana SantosElena PancorboLaura Agustí, María Hesse, Alex de Marcos y Aitor Sarabia (los dos últimos no participaban en el primer volumen de Cano).

Sara Cano vuelve a escribir unos relatos con un único objetivo: «Ojalá estos cuentos caduquen muy pronto, pero, mientras sigan vivos, espero que sean un arma más, un martillo con el que aporrear los barrotes de esa jaula invisible». Posteriormente añade: «Mis historias no serán inmortales, y eso significará que, por fin, habremos conseguido cambiar el cuento y escrito entre todos uno nuevo. Nuevo de verdad».

Al igual que en El futuro es femenino se trata de pequeños historias que visibilizan una desigualdad, una injusticia o un problema social. De este modo, se presenta el acoso escolar o bullying, los estereotipos que intentan definir a hombres y mujeres, la orientación sexual, los complejos en la adolescencia, el machismo o la sororidad.

Érase una vez una princesa que se salvó sola resulta ameno, entretenido y de fácil lectura. Es recomendable para aquellos jóvenes que quieran disfrutar de relatos que, narrados desde su punto de vista en muchas ocasiones, logran sorprender al lector, y para aquellos adultos que deseen adentrarse en historias distintas a las esperadas. Las ilustraciones complementan de forma bella e imaginativa lo narrado por Sara Cano.

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