Erase una vez un cuento de “malditas” hadas

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Esto es un alemán, un judío y un americano que van a un concurso que consiste en hacer una película histórica. Ninguno lo consigue. Pero Tarantino se ríe con el chiste. Sangre, nazis y más sangre. Y es que, después de más de una década a vueltas con un guión que no terminaba de convencer, Tarantino batalla su propia guerra y nosotros nos la creemos. Cualquiera le lleva la contraria.
Esos ‘cabrones’ sin gloria que recorren tierras galas, dirigidos por un Brad Pitt al más puro estilo Corleonne, bajo la protección del ‘Oso Judío’, interpretado por Eli Roth, bate en mano, prodigando venganza. Un Hitler sin vela en este entierro,
trivial en la trama y con una interpretación mojiganga que no produce más que alguna que otra carcajada. Y chicas rubias y malas, en busca de represalias, estereotipadas en la filmografía tarantiniana.

Sin embargo, el premio a la mejor interpretación se le lleva el Coronel Hans Landa, en su papel de ‘Cazajudíos’ que no sólo se come al Führer e incluso al mismísimo Brad Pitt, sino que consigue provocar un miedo desconfiado así como una inesperada risotada.

Escenas compuestas al ritmo de Ennio Morricone, con notas recicladas y temas de otras películas. Aunque Tarantino se quedara sin una Banda Sonora Original para ‘Inglourious Basterds’, poca falta le ha hecho para describir París al más puro estilo Western.

Un guión hilarante, que consigue convertir un tema originalmente austero en una serie de desternillantes diálogos plurilingües. Tramas con semblante de Serie B que incluyen clases magistrales de cine. Y como arde el celuloide, oiga.

Fuentes de las imágenes
http://notlikeitmatters.files.wordpress.com

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