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POSIBLE
CRIMEN DE GUERRA EN FALUYA Un
marine con "estrés" mata a un insurgente iraquí indefenso.
En Faluya ha dejado de
tener importancia si el enemigo está herido o desarmado y si el escenario de
los asesinatos son mezquitas o iglesias. La tensión creciente entre las tropas
estadounidenses y los guerrilleros iraquíes hace que se aplique “pena de muerte
inmediata” por el supuesto delito de fingirse muerto.
Al menos así lo confirman
los hechos que actualmente investiga EE.UU. El periodista de la cadena NBC,
Kevin Sites, grabó la entrada del 3er. Batallón del 1er. Regimiento de Marines
en una mezquita de Faluya, donde cinco insurgentes iraquíes permanecían
gravemente heridos entre los cadáveres de varios rebeles que habían atacado a
la misma unidad estadounidense el día anterior.
En las imágenes se recoge
la frase de uno de los soldados, que ha dado la vuelta al mundo: “Está
fingiendo, se hace el muerto”. Acto seguido se escuchan disparos y la
conclusión: “Ahora sí está jodidamente muerto”.
Según algunas informaciones,
el iraquí estaba desarmado y no significaba amenaza alguna para el marine, que
podría haber disparado, víctima del “estrés”. Por otra parte, determinada
prensa ha llegado a explicar este acto “porque los soldados que participan en
la operación se enfrentan a todo tipo de trampas que los llevan al límite y que
les hacen elegir entre su vida y las reglas del combate”. EE.UU. señala que la
resistencia iraquí emplea técnicas de guerrilla e incluso llena perros y
cadáveres de material explosivo, para atacar a los soldados. No obstante, las
cifras oficiales son reveladoras: en Faluya han muerto 1.200 rebeldes frente a
39 militares estadounidenses, y otros 1.065 insurgentes ya han sido detenidos.
Legitimidad del disparo Por el momento, se ha
retirado del campo de batalla al marine implicado en el posible asesinato, y el
Departamento de Defensa ha iniciado una investigación para esclarecer los
hechos. Existe una Ley de Conflictos Armados y una Convención de Ginebra muy
clara sobre la protección de civiles y militares heridos en campo de guerra.
Sin embargo, aún se plantea la posibilidad de alegar defensa propia. Los
compañeros de la base en Faluya a la que pertenecía el marine investigado no
duda en apoyar su actuación: “Yo hubiera matado al insurgente también. De dos
tiros en la cabeza. No puedes confiar en este tipo de personas. El marine no
tendría que ser investigado. No hizo nada malo”, afirma el militar Nicholas
Graham.
Curiosamente la muerte de
prisioneros desarmados, debida a fuego estadounidense no parece un hecho
aislado. Desde las torturas en la prisión de Abu Ghraib -que han dejado de ser
noticia, y en su día descubrió la cadena CBS- hasta las dos acusaciones contra la Primera de Caballería
sobre los disparos contra heridos, la brutalidad de las tropas no pasa
inadvertida.
El poder de una imagen La única novedad del
insurgente muerto en la mezquita de Faluya, es el testimonio grabado por
cámaras de televisión. La cadena NBC recibió la “sugerencia” directa del
Pentágono para que no emitiera toda la secuencia y la población norteamericana
no pudiera identificar a los marines, ni escuchar las obscenas expresiones de
los soldados mientras disparaban al rebelde.
Sin embargo, la emisora
entregó esa secuencia a otras cadenas donde se pudo comprobar la trayectoria de
la bala hacia la cabeza del detenido, que mancha de sangre la pared en la que
se apoyaba. La televisión qatarí Al Yazira no censuró ni un fragmento,
mostrando el rostro de todos los marines e incluso el nombre de uno de ellos en
su mochila.
Beatriz
Fernández
Fuentes: El País / El Mundo / La Razón / Periodista
Digital
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