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EL
SONIDO ENVOLVENTE DE TINDERSTICKS
El 20 de noviembre era difícil
encontrar otro tema de conversación en la capital de España que no estuviera
relacionado con el fútbol. Pero no toda la ciudad –ni el país- ha cedido a las
presiones mediáticas. Hay un mínimo de unas dos mil personas que les importa
poco qué pueden hacer los doce señores mejor pagados del país –de forma
relativa, no absoluta-. Esas dos mil personas se congregaron bien temprano en la Sala Aqualung de
Madrid para escuchar las propuestas sónicas de The Dears, Low y Tindersticks.
Lamentablemente, la
dualidad de Aqualung obligó a la
organización a designar a los conciertos un horario infantil. La sala debía
quedar vacía por la medianoche. La medida sentó fatal a los fans de Los Planetas que la noche anterior salieron de
la sala gritando ‘hijos de puta’ ¿A la banda de J? ¿A la organización? Afortunadamente
para todos, los Tindersticks subieron algo más temprano al escenario y el
concierto, acabó a la misma hora, pero fue lo suficientemente extenso.
Lo más reciente que ha
publicado la banda del Sr. Staples es un doble recopilatorio de rarezas y
singles –Working For The Man. El repertorio se hizo de acorde a tal premisa:
una pequeña revisión a la historia del grupo en el que no faltaron maravillosos
temas como ‘Patchwork’ , ‘Travelling Lights’ o ‘She’s Gone’.
Aunque los Tindersticks no
vinieron con sus mejores galas –un solo violín- el público pudo disfrutar de un
gran concierto gracias al buen trabajo de la banda y los técnicos de sonido, que
en todo momento permitieron disfrutar de todos los matices con los que la banda
puede agasajar a sus oyentes. La particular y tremenda voz de Stuart Staples
estuvo siempre acompañada por pinceladas de guitarra, atmósferas de violín y
melodías de metalofón que hicieron flotar a un público anonadado ante tanta
emoción.
En anteriores visitas,
Tindersticks ya había demostrado su capacidad de crear ambientes íntimos y de
llegar a la fibra sensible del oyente mediante orquestras de cuerdas más
envolventes y en recintos adecuados para la contemplación. Pero hacer esto en
un escenario apto para el rock and roll y con un solo violín en la formación es
mucho más complicado. Los de Nottingham demostraron que a pesar de pequeños
traspiés en el FIB –donde convencer a 20 mil personas ávidos de fiestón para
que se queden quietos y calladitos es casi imposible- tienen la suficiente
madera de artista como para hacer un discurso creíble y más que digno.
Pez Plátano
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 FLORES
DEL LEJANO ORIENTE
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