|

KEN
LOACH. EL CINE COMO LUCHA SOCIAL
El joven Loach, (17 de junio de 1936, Nuneaton,
Inglaterra) que estudiaba derecho en Oxford y colaboraba con un grupo de teatro
universitario y que tras graduarse trabajó como asistente de director en el
Northampton Repertory Theatre, era un activista comprometido con la causa de
los desheredados y perdedores.
En 1963, con una beca
de director de programas en la
BBC, le llega la oportunidad de trabajar en el mundo del
audiovisual. Son nueve años, hasta 1971, de gran actividad en un ambiente
liberal y de libertad creativa,a corde con la época, que le permiten rodar una
serie de nueve documentales que denuncian los aspectos más crueles de la
sociedad británica.
El docudrama “Cathy como home” de 1966 consiguió
remover las adormecidas conciencias británicas. Esta historia sobre los sin
techo obligó al gobierno a revisar las leyes que afectaban a los más pobres de
la desequilibrada sociedad inglesa.
En estos docudramas Loach nos descubre su visión
naturalista, heredera del neorrealismo, que quiere captar momentos de realidad,
sigue a los actores, a veces con dos cámaras para no perderse nada, les deja
improvisar y apenas les va descubriendo la historia justo un momento antes de
rodar cada escena en riguroso orden cronológico, en contra del principio de
ahorro de producción. Lo importante no es actuar, sino vivir realmente las
historia, captar el aliento de la realidad.
“Poor cow” en 1967 es su primer largometraje, “una
muestra de inmadurez cinematográfica” según él, le sigue “Kess” en 1969. Un
accidente de tráfico en 1971 le cuesta la vida a su suegra y a su hijo de cinco
años y deja gravemente heridos a Loach y su mujer. Esta tragedia le hace
mantenerse al margen del cine hasta 1975.
Vuelve con la serie de televisión “Days of hope” sobre
el movimiento laborista entre 1916 y 1926 y recibe fuertes críticas por su
compromiso ideológico y social patente en toda su carrera cinematográfica.
Compromiso que lo ha hecho pionero del cine social y realizador de culto, reconocido
a nivel mundial.
El ya maduro Ken Loach se convierte en uno de los más
radicales enemigos de Margaret Thatcher y de sus políticas de recortes sociales
y radicalización del neoliberalismo como ideología desmanteladora del estado
del bienestar y como fe ciega en la libertad empresarial que condujo a Gran
Bretaña a una situación social en la que no paraba de aumentar el paro, la
separación entre pobres y ricos e incluso condenaba al hambre a miles de
familias en el corazón del supuesto mundo desarrollado, cuna del industrialismo
y del capitalismo.
La serie de documentales “A question of leadeship” es
un ataque radical al thatcherismo y aún hoy su exhibición está prohibida en
Gran Bretaña. Esta serie documental lo convirtió en casi un apestado entre los
productores, ya diluido y desterrado el ambiente liberal y permisivo de los
años sesenta. Los siete años que corren entre 1983 y 1990 son los de la larga
marcha por Wardour Street “buscando desesperadamente financiación”.
En 1990 crea su propio sello Social Evil (Mal
Social) y lo inaugura con “Agenda oculta” un magnifico thriller sobre la
guerra sucia en Irlanda del Norte que encara y denuncia sin miedos las cloacas del estado. Con esta cinta gana
el premio del Jurado del Festival de Cannes y consigue el reconocimiento de
público y crítica demostrando que su cine es mucho más que crítica social.
La caída del muro del Berlín tiene repercusiones en la
izquierda, la pretendida que cada cierto tiempo accede al poder y pone en
practica una tercera vía incapaz de escapar del discurso económico neoliberal,
y la marginal (¿real?) incapaz de conectar con la calle, desorientada y
deprimida, incapaz de ofrecer una alternativa al consumismo como forma de vida
y organización. También el cine de Loach sufre esas consecuencias, sus
protagonistas, como en la realidad, pierden la ilusión en su capacidad
reformadora de la sociedad e intentan sobrevivir mientras esperan mejoras
llegadas desde arriba.
Bob (Bruce Jones), el protagonista de “Lloviendo
piedras” de 1993 es el paradigma de estos personajes, sin trabajo, viviendo al
día, basando su supervivencia en el trueque... Encuentra en la comunión de su
hija y la Iglesia
Católica un clavo ardiendo, redención y razón de vida
(¿opio?). Esta cinta junto con “Riff-Raff” (1991) y “Ladybird, Ladybird” (1994)
forman algo parecido a una trilogía que profundiza en la descomposición social
producto de las políticas thatcheristas.
“Tierra y Libertad” (1995) y “La canción de Carla”
(1996) con la guerra civil española y la revolución sandinista como fondo son
producciones arriesgadas que sin embargo pierden ritmo y capacidad
comunicativa.
"Mi nombre es Joe” (1998) en la línea de “Lloviendo
piedras” recupera frescura y lo consagra como un gran director.
Este año ha vuelto con “Sólo un beso”, ganadora del
premio del público en la
Seminci de Valladolid, una historia con el amor sin fronteras
culturales como protagonista. Un interesante experimento que deja en entredicho
la mal traída teoría del choque de civilizaciones.
Y es que Loach aún piensa que “uno tiene que hacer lo
que le parece, y si uno tiene una idea debería luchar por ella”.
Raúl Travé Antonio Lorca
|
 ÉXPERIENCIA(S)
EN LA CASA ENCENDIDA
|