|

“DOS
HERMANAS” Cuentos perversos
Que
increíble mezcla la del terror con la crítica a una sociedad desmembrada. Qué
lástima que ninguna de las dos cosas aparezca en “Dos hermanas”.
El cartel, con las dos hermanas dadas
de la mano, sentadas en el sofá con sus pijamas blancos ensangrentados, y el padre y la madrastra de pie junto a ellas,
con una cara llena de orgullo y satisfacción, como si mostrasen una obra
maestra recién acabada, resulta un firme
reclamo para los aficionados al cine oriental de terror ( “The Ring”,
“Darkwater”, “La maldición” o “The eye”, son algunos ejemplos). Así que el
espectador no espera menos que dejarse asustar por los golpes de efecto y la
estética siniestra e inquietante de este tipo de cine, para luego sonreír al
acompañante por haber saltado sobre su asiento.
Pero cuando los sustos tardan en
llegar y además sabes cuándo lo van a hacer, uno piensa: “bueno, bien, lo mismo
este señor (léase el director Ji-woon Kim) no quiere darme sólo miedo y me va a
contar algo más”. Así que empiezas a leer entre líneas y a buscar una idea, una
crítica a la desestructuración familiar por ejemplo, ¡algo!. Pero el director
se empeña en ponerlo difícil e intenta crear suspense a través de escenas
inconexas y sin sentido dentro del débil hilo que mantiene la historia para
luego, con un par de vueltas de tuerca del final, encajar todas las piezas
antes deslavazadas. Lo cierto es que ese epílogo supuestamente esclarecedor no
explica demasiado y aún crea más dudas.
Al final, lo único de lo que te das
cuenta es de que el padre de familia es un tarugo que no aporta absolutamente
nada a la trama (no toma decisiones importantes, no representa un lazo de unión
de sus hijas con el pasado, no actúa como padre ni como esposo,…), está ahí en
medio porque así lo dice el cuento original, y que la madrastra es un personaje
situado entre el bien y el mal, que actúa bajo unas motivaciones que podemos
imaginar (porque es madrastra y se la ve venir, tiene que ser malvada) pero que
no terminan de resultar consistentes. Una familia ejemplar, vamos.
El director se enzarza en una
historia con elementos que, de por sí, ofrecen mucho juego para crear tensión,
pero que no están nada bien engranados. El ritmo y la estética oriental, a las
que no estamos tan habituados, y su concepción de la muerte como una
continuación de la vida, refuerzan la agitación que podrían suscitar la
ausencia de una madre, una conexión casi sobrenatural entre las hermanas y una
madrastra retorcida. El problema es que se embarulla tanto con imágenes oníricas
y recuerdos del pasado, mezcla tanto los tiempos, que al final no sólo somos
incapaces de saber de qué va la historia, sino que ni si quiera tenemos miedo.
Porque además Ji-woon Kim abusa de la imagen, tan trillada ya en “The Ring” y
“La maldición”, de mujer de cabello largo y lacio que repta por el suelo y
araña las maderas. Vamos, que a base de bien uno también puede dejar de tenerle
asco a la niña de “El Exorcista”.
En definitiva, si lo que queremos es
pasar miedo, por aquello de alimentar nuestro lado morboso, hay otras películas
orientales mucho más sobrecogedoras. Si lo que queremos es un cuento coreano,
casi mejor disfrutar con “Primavera, verano,…”. Lo más escalofriante es pensar
que éste es un cuento tradicional coreano que se lee a los niños antes de ir a
la cama, entonces sí entiendo la preocupación por la desestructuración
familiar.
“Dos hermanas” está basada en la leyenda
popular coreana “Janghwa, Hongryun”. Esta historia ha sido adaptada al teatro,
a la televisión y al cine en cinco ocasiones. Ahora se prepara un remake
americano.
|
FICHA
TÉCNICA:
|
|
Título
Original
|
Janghwa,
Hongryun (Rosa y la Flor de Loto)
|
|
Nacionalidad
|
Corea
del Sur
|
|
Año
de producción
|
2003
|
|
Director
|
Ji-woon
Kim
|
|
Guión
|
Ji-woon
Kim
|
|
Duración
|
115
minutos
|
|
FICHA
ARTÍSTICA:
|
|
Eun-Joo,
la madrastra
|
Yeom
Jeong-a
|
|
Su-Mi,
la hermana mayor
|
Im
Soo-jung
|
|
Su-Yeon,
la hermana menor
|
Moon
Geun-young
|
|
Mu-Hyun,
el padre
|
Kim
Kab-su
|
María
Rodríguez Bajo
|
 DIÁLOGOS
DE CINE: "MAGNOLIA"
|