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¿MÁS
FÁCIL ... IMPOSIBLE?
Asequible.
Esa es la primera impresión que nos da el grupo al que a la selección española
le depararon el pasado viernes 9 de diciembre los bombos del sorteo de la
primera fase del Mundial de Alemania 2006. Sin embargo, ahora es el momento de
plantearnos esta pregunta: ¿Caeremos como casi siempre en los cuartos de final?
Túnez, Arabia Saudí y Ucrania son los equipos que en el
próximo mes de junio en Alemania tienen como objetivo principal apear a la
española de la cita mundialista. A primera vista, tan sólo Ucrania parece
mostrar dificultades a nuestra selección. Pero, deberíamos todos hacer un
proceso de memoria y admitir que torres más altas han caído, o que más bien nos
hemos ido a casa ante rivales más flojos, o en cuartos de final, una fase en la
que las decepciones tardan mucho en olvidarse.
Fatalidades a parte,
a los nacionales les queda mucho por demostrar con la camiseta roja. Tan sólo
una Eurocopa, y en tiempos de Matusalén, son los baluartes de una selección que
no acaba de definirse. Cosa aparte es que estos deportistas jueguen en la liga
más competitiva, una de las más respetadas y considerada por muchos hoy día
como la mejor. Sin embargo, hemos de recordar que “la de las estrellas” es una
competición que congrega a profesionales de muy diversos países, y que no sólo
está formada españoles, de la patria, o nacionales, o bien sabe qué porque en
estos tiempos que andamos resulta más beneficioso decir nacidos en España, y
que cada uno se defina como quiera.
Fuera de nuestras fronteras
el eco de equipos como el Barcelona o el Real Madrid hacen incluir a nuestro
conglomerado como uno de las candidatos a proclamarse campeón del mundo, aunque
luego la competición se encarga de ponernos en nuestro sitio. Y aún no
obteniendo resultados, todavía hay algunos que piensan en disgregarla y formar
un compendio de miniselecciones provinciales. Pues, en otros deportes como
hockey patines es normal que Cataluña tenga una selección propia, pero en
fútbol primero vamos a demostrar si valemos algo que es verdaderamente lo
importante.
Puede que suene a
cabreo y quizá sea una suma de decepciones. Pero resulta cómico que si hace
apenas dos meses luchábamos en una repesca frente a Eslovaquia por poder
incluir nuestros nombres en esos bombos de la suerte. Ahora no son pocas las
voces que nos aclaman como sucesores de la ‘canarinha’; las mismas voces
discordantes que pendían de un hilo el futuro del actual seleccionador
nacional, Luis Aragonés, cuando nos encontramos cerca de no acudir a la cita
internacional.
Muchos otros se
quedaron atrás, y sólo 31 conjuntos han seguido adelante. Habrá que ver cuantas
cabezas caen a finales de junio como si de la toma de la Bastilla se tratase,
porque hacer el ridículo a los ojos de los demás es un sentimiento que toca
mucho lo patriótico, u otras cosas, y que ha de resarcirse con la destitución
del primero que pase por delante; por regla general, el cuerpo técnico, quizá
el menos indicado. Aunque en cuestiones de opinar todo el mundo se apunta, y al
final sólo el que se expone frente al toro es al que el animal embiste.
Cabe dejar de
sermonear recordando a las 163 restantes equipaciones que no consiguieron pasar
las eliminatorias que les otorgaban billete directo a Alemania. En común les
quedan 2 años, dos meses y diez días en los que se disputaron alrededor de 850
partidos, resultando paradójico que un acontecimiento mundial se reduzca la
amplitud geográfica y variopinta del planeta a 31 países. Más bien habríamos de
llamar a este encuentro internacional el G-31, y que la suerte les acompañe.
Fotos: Noticiasdot,
Hispavista, EpochTimes
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