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Natalia Marcos

 


 

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EL ATLETI VUELVE A LAS ANDADAS


Nada va bien en la casa colchonera. Algunos tratan de ocultar lo obvio, pero salta a la vista que algo no funciona. Al comienzo de la temporada se intentó vender a este Atleti como un posible aspirante a la Liga. Es más, hubo quien comparaba la plantilla con la que había el año del doblete. Nada más lejos de la realidad. Los números se parecen mucho más a los del año del descenso que a los de la memorable temporada 1995-1996. Alguien tendrá la culpa.

Carlos Bianchi, el “Virrey”, traía la esperanza y la ilusión argentina a Madrid en el verano. El pasado no fue un gran año para el equipo, eso estaba claro. Los goles no llegaron y algo fallaba en el centro del campo. Había que buscar una solución. El argentino aportó la ilusión de un proyecto nuevo, fichajes de jugadores apostando por el ataque, y promesas que, finalmente, nunca se cumplieron, como Riquelme. Pero futbolistas de renombre como Petrov, Kezman o Maxi sí se acercaron a la rivera del Manzanares. Y, al principio, la cosa parecía que funcionaba. Incluso el flamante ganador de la Liga pasada cayó frente a ese Atlético en uno de los pocos partidos en los que han sucumbido los culés. En apariencia, este podía ser el año.

Sin embargo, poco a poco el proyecto se ha venido abajo. Los puntos han ido volando fuera del casillero, algunos de ellos con especial dolor en los últimos minutos del partido. Polémicas arbitrales a parte, lo que está claro es que, si en el último minuto te empatan es porque te han marcado un gol. Después no sirve justificar que el tiempo se había acabado. Hasta que el árbitro no pita, el partido sigue. La falta de concentración por parte de los jugadores es, sin duda, uno de los problemas para estos “deslices”. Pero el entrenador también tiene su parte de culpa. Una extraña obsesión de guardarse todos los cambios en la manga hasta el final del partido se ha apoderado de Bianchi, cuando, de todos es sabido que es una de las mejores formas de perder tiempo. El argentino es un hombre experto en el mundo del fútbol, tiene que conocer esas picardías. Pues no lo parece.

El vestuario tampoco parece que esté bien del todo y la armonía no reina entre la plantilla, o al menos eso es lo que parece. El entrenador no se hace al carácter de jugadores como Kezman o Petrov. Si bien es un impedimento a la hora de tratar con los futbolistas, hay formas de volverlo rentable para el juego. En el fútbol es necesario carácter. Además, son los jugadores que suelen ganarse el favor del público con más facilidad. Véase el caso del búlgaro Martín Petrov, ovacionado por el público del Calderón cuando aún no se planteaban ni si quiera la posibilidad de algo tan doloroso como pitar a tu propio equipo.

Ahora nos quieren vender que esto se puede mejorar, que aún hay tiempo, que el verdadero Atlético está por llegar. Que los fichajes de Rosicky y Maniche para reforzar un centro del campo desaparecido están prácticamente cerrados. Pocos confían ya en las promesas de los dirigentes atléticos. Como tarden mucho más en reaccionar, la primera vuelta de la Liga se va, en un partido cualquiera les eliminan de la Copa del Rey y adiós a todo. No se puede vender la piel del oso antes de cazarlo. Cuando el equipo empiece a funcionar, entonces pueden volver a hablar de ilusión. Esperemos que ese momento llegue y lo contemos desde aquí. Pero, hasta entonces, señores dirigentes y técnicos, un poco de respeto a la afición. Gracias.

Fotografía: www.cerestvnoticias.com
 

 

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