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MÁS DE LO MISMO “Frágiles
(Fragile)”, de Jaume Balagueró
Director: Jaume Balagueró. Intérpretes : Calista
Flockhart, Yasmin Murphy,
Elena Anaya,
Gemma Jones,
Richard
Roxburgh, Colin
McFarlane. Género:
Terror, España, 2005. Duración: 104
minutos.
Dicen que Balagueró ha logrado que el cine de
“terror” en éste, nuestro solar patrio, no tenga nada que envidiar al de los
yankis. Después de ver Frágiles, no
me cabe la menor duda de que quienes hacen esta afirmación están en lo cierto.
Y lo están, no en virtud de las bondades de un film que desgraciadamente carece
de ellas, sino más bien porque esta película es igual de mala, absurda y
aburrida que el resto de subproductos americanos de este género, hoy ya
denostadísimo.
Desde hace un
par de décadas, el cine de terror
presume –porque además se gusta de ello- de una alarmante ausencia de buenas
ideas. Una nueva forma de hacer cine, a ratos adolescente y hasta pueril, ha
hecho mella en este tipo de relatos fílmicos, que lo que se dice relatar… relatan
demasiado poco.
Todas las
películas del género están cortadas por el mismo patrón, porque todas cuentan
con los servicios del mismo sastre. Y ese sastre no pasa de los dieciocho, es
reincidente en eso de ir al cine las tardes dominicales junto a los amiguetes,
y es habitual que piense que ‘Katrina’ es el nombre del último videojuego de
artes marciales comercializado por Sony para la PlayStation.
Estos niños
de teta –entiéndase cómo se quiera-
no se limitan a ocupar su sitio en la cuna-butaca
correspondiente, sino que han acabado convirtiéndose en la mano que se encarga
de mecerla. En consecuencia, el realizador del nuevo siglo se define como el pelele
cuya única función es sujetar la cámara. Y a veces ni eso…
Son esos
pequeños tiranos rebozados en acné los que, sin saberlo, construyen historias,
personajes y escenarios. Como se puede uno imaginar, lo que da miedo ahora no
son tanto las películas de terror, como el panorama que rodea a esta raza
cinematográfica en peligro de extinción.
Frágiles ha hecho suyo, tanto o más que
cualquier otra película amiga, ese “lo mismo de siempre” que hoy por hoy le es
consustancial al género. Una tipa traumatizada por un episodio oscuro de su
pasado, un hospital dejado de la mano de dios (mi dios se escribe con
minúscula) y una niña que ve muertos por todas partes son las inestimables
aportaciones del director catalán para cementar la trama de esta película que
carece de ella. Como siempre en estos casos, la oscuridad más absoluta y el
dolby surround a todo trapo se convierten en las dos únicas armas utilizadas
para mantener al espectador en tensión.
La actriz protagonista,
Calista Flockhart, inmortalizada
para algunos en el personaje de Ally
McBeal, no llega al aprobado raspón en su interpretación de una enfermera
americana de apellido “hierática”, a la que por momentos parece correrle
horchata por las venas en lugar de sangre. Le acompañan un plantel de
secundarios que no pasa de lo mediocre y una
Elenísima Anaya que en este caso se queda como mucho en Elenita. Su interpretación de la segunda de abordo está a años luz
de las realizadas en otros films españoles como Lucía y le Sexo.
La película
de Balagueró carece de alma. No hay
un porqué que la mueva, que le otorgue ritmo... Cuando uno ha visionado la
mitad de la cinta, ésta ya ha superado con creces el umbral mínimo de
credibilidad que posee una persona medianamente cabal. Y entonces el final
resulta intragable.
A pesar de
todo, no me cabe la menor duda de que Frágiles
acaparará alguna de las nominaciones de índole técnica en la próxima edición de
los Premios Goya. Al fin y al cabo, la película no está mal dirigida del todo,
y es cierto que no tiene nada que envidiar –para bien o para mal- al resto de piezas fílmicas de temática
similar que salen anualmente al mercado y que suelen contar con presupuestos
muy superiores.
Pero créanme
cuando les digo que, después de pasar casi dos horas en una sala de exhibición
viendo esta película, uno se pregunta cómo es posible que dos tíos hayan
perdido, qué se yo, un año de su vida escribiendo tamaña gilipollez.
Puntuación
numérica personal: 3,6 Puntuación
numérica media de los espectadores: 6,1 (Datos
www.FilmAffinity.com)
Fotografías:
www.FilmAffinity.com
y www.aullidos.com
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