Entrevista con el cómico Rober Bodegas

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Hace unos días, en un pequeño bar de Madrid, tuve la oportunidad de entrevistar a Roberto Fernández, más conocido como Rober Bodegas, un humorista nacido en A Coruña, que se alzó con el título de Rey de la Comedia, y al que hemos podido ver en Sé lo que hicisteis enfundado en un traje de Spiderman, interpretando ‘sketches’ en solocomedia.com, y hablando en teatros sobre el día que empezó a odiar los yogures.

rober bodegas

PREGUNTA: Empezaste a ser conocido por ganar un programa de televisión, ¿cómo se te ocurrió presentarte a un programa así donde se presentaron más de 2000 personas?

RESPUESTA: Yo fui un poco obligado. Llevaba tiempo haciendo monólogos en Galicia, como unos 5 años, y ni me planteé presentarme a los castings porque estaba con la carrera, y lo veía más como una cosa de “me saco unas pelillas y me pago la carrera”. Yo en ese momento pensaba en ser arquitecto, y unos colegas insistieron en “por qué no vas”, pero yo pensaba que no pintaba nada allí. Se fueron pasando castings, los de Galicia se pasaron todos, y quedaban solo los de León, Madrid y Barcelona; un día me dijeron “mañana quedamos a esta hora”, y me llevaron a León. Yo era muy tímido y tampoco confiaba nada en mi talento, pero al final me cogieron, después de pasar las cuatro eliminatorias.

P.: ¿Nunca habías pensado en ser humorista o te lo habías planteado alguna vez?

R.: Me gustaba, pero a mí me cuesta mucho decidir, puedo dedicar una hora a escoger una camisa, así que en escoger mi vida podría tardar 3 años. Prefiero que las cosas pasen. Entonces decía “yo voy a acabar la carrera, hago monólogos los fines de semana, y ya veremos por donde me lleva la vida”. Pero si hubiese acabado la carrera y no hubiese tenido trabajo, entonces le hubiese dado caña a esto.

P.: ¿Te abrió muchas puertas el haber ganado El Rey de la Comedia?

R.: No es que me abriera muchas puertas, pero me abrió una grande que fue la de La Sexta. Acabó El Rey de la Comedia, me hice una gira por salas, y luego me llamaron de La Sexta.

Cuando gané El Rey de la Comedia, un supuesto premio era un año de contrato con la cadena, la participación en un programa de humor, peroLa 1 de TVEaquel año no tenía programas de humor, y entonces estaba ahí como “¿dónde me van a meter?, ¿en Informe Semanal?”. Mis derechos de imagen los tenía TVE y al final me pidieron para Sé lo que hicisteis, que se hicieron un poco los remolones y al principio dijeron que no, pero ya luego dijeron que si.

P.: Pasaste un poco de contar monólogos en pequeñas salas a la televisión, qué es más difícil ¿la televisión o hacer monólogos?

R.: Para mí fue más difícil la tele, porque fue pasar de la nada a primera línea. Lo de los monólogos fue difícil, pero fue un proceso: empiezas en concursos, actúas 10 minutos, y luego pasas a bares pequeños, a actuar en salas, te montas tu propio show; es decir, que hay una progresión. Es un proceso gradual dónde vas aprendiendo y no eres consciente de la dificultad que tiene, porque cada día es un poquito más. En televisión no hice ese recorrido, no es que empezase en Telecoruña y fuese a más, sino que fue de la nada a un programa que en aquel momento era de referencia.

Y al principio el programa era fresco, no había ensayos, y los fallos encajaban. Alberto y yo empezamos a la vez en verano, y teníamos intenciones de hacer las cosas bien, pero el ritmo era tan frenético, de hacer cada mañana un guión de 60 páginas, un directo de 100 minutos, y no había tiempo para la previsión. Al principio íbamos a hacer ensayos, a grabar cosas antes, pero se fue echando el tiempo encima, y ya la semana antes le pregunte al director “pero, ¿en serio no vamos a salir a ensayar nada?” y me dijo “bueno, bajaros al plató para que os pongan un guión en el ‘prompter’ y ver si sois capaces de leerlo”. Y luego, la gente que veía que ibas a sustituir a gente como Miki o Ángel, y por comparación era “quitadme a este tío de aquí”.

P.: Coincidiste con gente como Ángel Martín o Dani Mateo, ¿se hace más ameno trabajar rodeado de gente perteneciente al mismo ámbito?

R.: Si, mola estar con gente así, y hacer televisión, pero además hacer comedia, que es lo que me gusta. De hecho, cuando el programa dejo de ser tan cómico nos acabamos yendo, pero me gustaba porque es gente con la que te ríes, que está ahí por lo mismo y que es gente con talento. A mí realmente me imponía, porque la semana de antes estabas viendo el programa en tu casa y de repente alguien te hace ‘plof’, y te pone ahí.

P.: Y cuando empezaste a hacer monólogos, ¿quién era tu monologuista referente, esa persona a la que seguías?

R.: La verdad es que tienes muchas épocas, intentas imitar estilos, y al final tienes que encontrar el tuyo. Yo empecé justo en el 2002, el primer año que se emitía El Club de la Comedia, y ya antes, en Galicia, había mucha actividad de cuentacuentos en salas, de gente que hacía espectáculos de narración y de temas personales, que no era tanto el estilo ‘stand up’, sino que era un tío que te contaba una historia cómica, y aquí había gente que yo seguía. Me molaban Diego Cadaval y Cándido Pazó, que fue mi padrino y me cedía 10 minutos de su tiempo cuando actuaba.

Ya en El Club de la Comedia, estaba Enrique San Francisco, que es un tío muy feo, viejo y que se quedaba en blanco, algo que no se puede imitar; y Quequé, del que me gustaba mucho la sorna que tenía. Empezabas y estabas ahí descubriendo cosas, todos te parecían muy buenos, y ahora, con una trayectoria y una experiencia, eres más crítico, pero en aquel momento tú eres el que no sabe nada y ellos son los que lo saben todo. Te fijabas y aprendías.

P.: Y ahora mismo, ¿a que monologuista destacarías?

R.: En España, Hovik, que el año pasado decidió dejarlo, y era un tío muy interesante, con el que a veces no te estabas riendo pero seguías enganchado a lo que estaba diciendo, como hacían los cuentacuentos, que conseguían llamar tu atención con lo que te estaban contando. Gente con profundidad en el discurso. Luego, Miguel Noguera, un tío que le ha dado una vuelta de tuerca al género con sus ideas surrealistas y extrañas. Y como rollo más clásico Berto, por lo natural que es, un tío que te cuenta su vida pero que lo hace bien.

P.: Tiene que ser muy difícil hacer reír a la gente, y si tienes un chiste que para ti es muy bueno y ves que la gente no se ríe, no causa el efecto que esperabas, ¿cómo te quedas?

R.: Eso al principio choca, pero luego aprendes que eso puede pasar siempre, que en cualquier momento tu gran chiste te puede fallar, así que simplemente sigues y ya está, si no ha hecho gracia no ha hecho gracia. Hay gente que lo intenta relanzar, volver atrás con un “no me estáis entendiendo”, y la verdad es que “sí, te hemos entendido, pero no me has hecho gracia”.

P.: Y para terminar, también estas con Alberto Casado en Entremeses, haciendo ‘sketches’ en directo, ¿no?

R.: Si, después del fracaso de solocomedia, que sí tenía su público de gente a la que le gusta ese humor. Entremeses es como seguir el humor de solocomedia pero en directo. En los vídeos de solocomedia no hay chistes, hay cosas graciosas, porque la situación es graciosa o porque es absurda o violenta, pero no se verbaliza ningún chiste. Los ‘sketches’ de Entremeses son más largos, porque el directo tiene otro ‘tempo’ y entonces, mientras que los ‘sketches’ de solocomedia eran de 3 minutos o 4, los de Entremeses son de 10 o 12 minutos, porque necesitas desarrollar más. 

Fotografía: www.roberbodegas.com

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