Entre los detalles y la responsabilidad como local

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Jugadas decisivas que han terminado decantando el resultado en contra, decisiones arbitrales cuestionables y la falta de gobierno en algunos minutos importantes de determinados partidos han dejado a España a las puertas de una gloria que ha merodeado con insistencia en los últimos campeonatos internacionales. La edición mundialista de 2013, que disputará como local, es una oportunidad única para conquistar el cetro de campeón. Jugadores y cuerpo técnico tratan de sacudirse la doble presión de ser anfitrión y candidato al triunfo.

Viran Morros, en una imagen promocional del Mundial 2013. Fotografía: RFEBM
Viran Morros, en una imagen promocional del Mundial 2013. Fotografía: RFEBM

España debuta esta tarde contra Argelia (19:00 horas), un rival a priori propicio para el estreno. Uno de los estandartes del competitivo balonmano del norte de África no debe suponer mayor problema para ver la primera victoria de la selección española, llamada a ser protagonista indiscutible de las dos próximas semanas. España juega en casa, disputa su Mundial. La particularidad de competir como local puede ayudar, por ejemplo, a que la agresividad defensiva, arista en la que ha basado España sus mejores minutos de los últimos campeonatos, goce de mayor permisividad arbitral. Jugando en casa, la selección sentirá el aliento de miles de aficionados. El factor diferencial de ser anfitrión insuflará más ánimos y una atención que no existiría de disputarse el torneo fuera.

Pero albergar el Mundial en casa puede disparar la ansiedad dentro del equipo. Juan de Dios Román, presidente de la Real Federación Española de Balonmano, expresaba en el acto de presentación del equipo sus sensaciones previas a una cita que pondrá fin a su mandato en el organismo rector. “Asegurada la entrega y el compromiso, no quiero que tengamos un exceso de responsabilidad por jugar de local. Es la ocasión de disfrutar, que el hormigueo de antes de un partido sea el habitual, no más”, proclamaba uno de los mayores iconos del balonmano español. La cita, a la que España llega como uno de los claros favoritos, despierta unas altas expectativas deportivas. “No sería bueno un clima de excesiva responsabilidad, la evolución en un campeonato exige tiempos y puede haber altibajos”, advertía Román ante los medios de comunicación.

El técnico español, Valero Rivera, está al frente del combinado de balonmano desde 2009 y tiene una nueva oportunidad de añadir un titulo de selecciones a su excelso palmarés. El entrenador zaragozano ha confeccionado un bloque similar al que ha defendido la camiseta roja en los últimos campeonatos internacionales. “Sin olvidar a José Javier Hombrados ni a Raúl Entrerríos, tenemos el mejor grupo en cuatro años”, manifestaba Rivera sobre la lista de jugadores que participará en el Mundial, en la que finalmente estarán el veterano Alberto Entrerríos, que regresa tras su ausencia olímpica, Carlos Ruesga, que sustituirá al pequeño de los Entrerríos; y Aitor Ariño, en el lugar del lesionado Cristian Ugalde.

“No llegamos por detalles, pero estuvimos arriba, entre los mejores”, reconocía el seleccionador evaluando los resultados de los últimos campeonatos de Europa, Mundiales y Juegos Olímpicos. España ha rozado el éxito completo en algunos de estos torneos pero una serie de circunstancias adversas, desafortunadas como el gol ilegal del francés William Accambray en el torneo olímpico del verano, han dejado al equipo con la miel en los labios. Valero Rivera afronta el evento confiado, seguro del potencial de un grupo amplío, pese a la merma provocada por las lesiones. “Maravillosa responsabilidad la que tenemos”, proclama el entrenador.

En el invierno de 2005 y en la orilla africana del Mediterráneo, España se alzaba con el título de campeón del mundo de balonmano. En la ciudad tunecina de Radès, la selección entrenada por Juan Carlos Pastor tocaba al cielo tras derrotar en la final a la todopoderosa Croacia. Ocho años han transcurrido entre ambos eventos. También en la mediterránea Barcelona habrá de celebrarse la final del Mundial de España, la cita que puede devolver al combinado que hoy dirige Valero Rivera a la cima de este deporte. El inicio de ese sugerente camino hacia la cumbre arranca esta tarde en la Caja Mágica de Madrid.

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