Entre las llamas del Getafe Open Air Sonisphere 2011

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La localidad de Getafe celebró los días 15 y 16 de julio el mayor festival de música metal del verano.

Demasiado polvo, demasiado sol y poca sombra, esas eran las quejas más repetidas durante el pasado día 16 de julio en el Sonisphere 2011 en Getafe, Madrid. Sin embargo, no importaba, todo era soportable porque esa noche los cabeza de cartel eran los míticos Iron Maiden con su ‘Final Frontier Tour’.

Sólo había que pasearse un poco por el festival para vislumbrar que la mayoría de los presentes llevaban camisetas de los Iron Maiden. Entre ellos estaban Daniel y José Antonio, provenientes de Galicia con cara de cansados y algo quemados por el sol, habían venido a ver a todos los grupos, pero sobre todo “los Maiden”. Aún no habían tocado pero no tenían duda de que eso sería lo mejor del festival.

Mientras tanto, Apocalyptica lo daba todo en el escenario versionando con sus violonchelos “Master of puppets” de Metallica. Aunque el calor era insoportable el público saltaba y coreaba las letras de “Nothing else matters”, “Seek and destroy”,  “End of me”,  “I’m not Jesus” o “I don’t care”. Desafortunadamente, aunque la calidad de la música era buena, la calidad del sonido de la voz no lo era tanto y sufría constantes altibajos. La banda finlandesa acabó su concierto rodeados de una gran nube de polvo que se alzaba con el viento y un alegre coro de “oeoeoeoe”.

El calor era insoportable, pero aún más si se iba vestido de negro, el color considerado seña de identidad de los amantes del metal. Sin embargo, no era el único color presente y los asistentes hacían lo posible por sobrellevar el calor, paseándose por el túnel de agua, los chicos deshaciéndose de sus camisetas y utilizándolas para taparse la cabeza o la boca, y las chicas apostaban por llevar pantalones y bañador.

Para recrearse mientras se preparaba el escenario para la banda estadounidense Dream Theatre, la gente paseaba por el recinto, visitando la zona de mercadillos, de comida, la carpa de Dj’s, cuyo sonido a veces interfería con el escenario principal, o simplemente haciendo cola para los varios aseos estratégicamente colocados a ambos lados del escenario. Otros preferían tirarse en la tierra a esperar. Era el caso de Sara y Óscar, ambos de Madrid, habían venido expresamente para ver a los Iron Maiden aunque como dijo Óscar “lo mejor del Sonisphere es el nivel de las actuaciones”, lo peor, “el polvo”. Quizás por eso, a medida que avanzaba la tarde se podía ver más y más gente con mascarillas cubriéndose la boca.

A las 19:15 horas Dream Theatre se hizo con el escenario. Entre su set list se encontraron canciones como “Forsaken”, “These walls” “Caught in a web” “Metropolis part 1” o “On the backs of angels” ésta última de su nuevo disco que saldrá a la venta en septiembre “A dramatic turn of events”. 

Al acabar su potente actuación la mayoría del público no se movió de su sitio. Poco a poco iba llegando más gente y abarrotando la zona. Guillermo, de Zaragoza, trabajaba en la construcción y después del concierto se marcha al sur de la Península a buscar trabajo, pero no se podía perder la actuación de sus ídolos: los Iron Maiden.

Iron Maiden no defraudo. Con un concierto de más de hora y media, y un retraso de apenas cinco minutos, los Iron Maiden salieron a las 21:20 horas al escenario. Afortunadamente, el sol ya había descendido, la luna empezaba a asomar, las pantallas gigantes situadas a ambos lados del escenario se podían ver aún mejor que durante el día al igual que el espectáculo que tenía preparado el grupo británico.

El público lo dio todo con unos Iron Maiden repletos de energía que hicieron un repaso a su larga trayectoria con canciones como: “El Dorado”, “2 minutes to midnight”, “Coming home”, “Dance of death”, “The trooper”, o “The wicker Man”. “Tenemos al mundo entero aquí en Madrid esta noche. No importa de dónde seas, si eres Maiden, eres parte de la familia” declaró Bruce Dickinson antes de lanzarse con “Blood brothers”.

Durante “The evil that men do”, la mascota del grupo, Eddie, apareció para darse un paseo por el escenario vitoreado por el público. “Fear of the Dark” y “Iron Maiden” fueron las últimas canciones del legendario grupo antes de abandonar el escenario. Pero era imposible que abandonaran a más de 40.000 personas sin una despedida digna, y eso llegó con el bis y la compañía de la monstruosa cabeza de Eddie durante “The number of the beast”, “Hallowed be thy name” y “Running free”, para finalizar con una ovación multitudinaria y un “Thank you Madrid”.

Muchos empezaron a abandonar el recinto después de la apoteósica actuación de los Maiden, pero muchos otros se quedaron atrás. Estaba previsto que Twisted Sister salieran a tocar a las 23:45, pero el grupo se hizo de rogar y comenzó con más de cuarto de hora de retraso. Desgraciadamente, la banda norteamericana tuvo que tocar ante un público que ya había derrochado la mayor parte de sus fuerzas con Iron Maiden. Sin embargo, entre bromas y clásicos como “We’re not gonna take it” -gran momento en el cual Dee Snider, líder de la banda, coordinó a los miles de asistentes para que cantaran la improvisada versión española de su hit: “huevos con aceite”-, o “We’re gonna rock” el ánimo del público volvió a resurgir para proseguir la noche, ya que al fin y al cabo aún quedaba mucha noche por delante y las actuaciones de Uriah Heep y Lacuna Coil.

Crónica: Marina Mendive.
Fotografía: Tom Hagen.

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