Entre la vida y la muerte: nueva técnica de cirugía

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La Universidad de Pensilvania ha anunciado que, a partir del mes de mayo, va a iniciar las pruebas de una nueva técnica que, si tuviera éxito, permitiría salvar la vida a pacientes de trauma que hoy en día rara vez sobreviven. La técnica se aplicaría a pacientes en parada cardíaca, que no respondieran a los procedimientos habituales, y consiste en extraer rápidamente la sangre del cuerpo y sustituirla por una solución salina fría. De esta forma se lleva el cuerpo a un estado de vida suspendida en el que las células pueden sobrevivir durante unas dos horas, permitiendo a los cirujanos reparar los daños para devolver la sangre al paciente, subirle la temperatura lentamente y reanimarle.

cirugía

La técnica sería aplicable a pacientes con heridas mortales causadas por bala, accidente de tráfico  o arma blanca, siempre que la parada cardíaca fuera muy reciente. Estas heridas causan fuertes hemorragias que hacen fracasar los intentos de reanimación, pero si se gana el tiempo suficiente para que los cirujanos puedan reparar los daños, la reanimación sería posible.

La hipotermia terapeútica es conocida por mejorar la supervivencia en casos de parada cardíaca no causada por trauma, y ahora se quiere probar esta nueva aplicación por primera vez en seres humanos. La temperatura del cuerpo se baja hasta unos 10º centígrados, con lo que el cerebro y los demás órganos no sufren daños importantes durante unas dos horas, una prórroga muy importante en la carrera contra el tiempo que es el tratamiento de un paciente de trauma en parada, de los que solamente sobreviven un 10%.

Las pruebas de esta técnica han tardado en comenzar debido a las implicaciones éticas: en efecto, el paciente no va a estar en condiciones de dar su consentimiento para que se hagan ensayos con él, y muy probablemente en ese momento tampoco habrá familiares cerca. Finalmente, las agencias implicadas del Gobierno americano han concedido una excepción después de someter el proceso a información pública. El estudio está patrocinado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos.

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