Sudán del sur, ¿el golpe de Estado que nunca fue?

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Desde el pasado domingo, el escenario en Yuba, la capital de Sudán del Sur, es devastador. Más de 500 personas han fallecido y otras 10000 buscan protección en la ONU debido a las batallas producidas en el joven país desde el intento frustrado de golpe de Estado.

Sudán del Sur. Foto cedida por wikipediaTodo comenzó cuando un grupo de militares disidentes, supuestamente guiados por el ex vicepresidente Roek Machar, trataron sin éxito de asaltar el Ministerio de Defensa, sede del partido gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Sudán (MPLS) que alberga el mayor depósito armamentístico de la capital.

El presidente del gobierno, Salva Kiir anunció en un comunicado televisado que el golpe fue aplacado por las fuerzas de seguridad que controlaron la situación. El ejército continúa apresando a los insurrectos y pese no haber podido capturar a Machar si ha arrestado a muchos políticos de primer orden relacionados con el ex vicepresidente como Deng Alor, ex ministro de Presidencia o Oyay Deng Ajak, ex jefe de Seguridad Nacional, entre otros.

Merece la pena recordar que el pasado julio el actual número uno del país destituyó a decenas de ministros de su partido y a Machar que parecía ser su gran rival. Por ello, muchos medios relacionan este contexto como una posible venganza entre ambos políticos.

También se especula que el estallido inicial fue causado por un rumor que apuntaba que Machar había sido arrestado y algunos soldados de su etnia (nuer) decidieron alzarse contra el Gobierno. Una analista de seguridad cercana al Ejército señalaba: “No fue un Golpe de Estado real. Fue un accidente basado en la paranoia y el rumor”.

Además, el rencor acumulado entre las dos etnias mayoritarias en las que se divide el país –el presidente Kiir pertenece a la dinka, mientras que Machar es nuer- sumado a la violenta reacción militar que terminó con numerosos comercios saqueados ha agravado considerablemente la situación. Muchos ciudadanos se han visto obligados a crear grupos de autodefensa armados extendiendo el conflicto a la población civil. Sin embargo, expertos en la materia confirman que el incidente no va a desencadenar ninguna guerra civil sectaria pues Machar no cuenta con apoyo suficiente en el ejército. El ministro de Asuntos Exteriores, Barnaba Marial Benjamin declaró: “Tenemos entre nuestras manos un golpe de Estado militar que está causando mucha inestabilidad en nuestro país y que está siendo presentado en algunas zonas como si fuera una guerra racial y no es el caso. No queremos alentar lo que pasó en Ruanda”.

Debido a la gravedad del conflicto, Estados Unidos ha ordenado a su personal diplomático no esencial que abandone el país, recomendando también a los estadounidenses que no viajen allí y a los que están, que salgan lo antes posible. Un mensaje que también transmitieron los gobiernos de Gran Bretaña, Francia y Alemania. El secretario de Estado de EEUU, John Kerry ha enviado un pequeño grupo de soldados para defender sus posiciones y proponía: “Ahora es momento que los líderes de Sudán del Sur tengan a los grupos armados bajo su control, se cesen los ataques contra los civiles de forma inmediata y se ponga fin a la cadena de violencia retributiva entre los diferentes grupos étnicos y políticos”.

Kiir se reunirá con los ministro de Etiopía, Kenia, Uganda, Yibuti y Somalia, además de con representantes de la Unión Africana y la ONU para dialogar sobre lo ocurrido. Los poderes internacionales tratan de hacer lo posible para que no se repitan aquellas décadas sangrientas entre las tropas sudanesas y sur sudanesas. Después de semejante catástrofe por conseguir la independencia no debería acaecer lo mismo una vez lograda.

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