Enfermos mentales posan imitando a los apóstoles del Greco

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En la exposición “El Greco: Los apóstoles, Santos y Locos de Dios” se ha conseguido reunir una amplia colección de cuadros – gracias a la donación de museos de todo el país – dedicados a una única temática: la religión. Un motivo muy en auge en la época del Renacimiento con el cual, el Greco, se sentía particularmente cómodo, puesto que la mayoría de su obra contempla Vírgenes, Cristos y numerosos personajes de la simbología católica.

Todos podemos echar la vista atrás y recordar al Greco como uno de los pintores más importantes de finales del Renacimiento. Aunque vivió en Creta hasta los 26 años, el resto de su vida se afinco en terreno español (Toledo), de dónde proceden sus obras más autenticas dada la madurez artística que alcanzó en esos años gloriosos. Ahora sus cuadros son mundialmente conocidos, gracias a su estilo muy personal, como por ejemplo ‘La curación del ciego’, ‘El Tríptico de Módena’, ‘El retablo Mayor de Santo Domingo el Antiguo’, ‘El martirio de San Mauricio’, ‘El entierro del Conde de Orgaz’, ‘Asunción’, ‘Laoconte’ o ‘La Adoración de los Pastores’, entre otros.

No obstante no han sido los cuadros lo que ha llamado la atención de la exposición guadalajareña. Aunque los lienzos son de una técnica muy conseguida y dedicada, la monotonía de la temática ha conseguido hacer de la exhibición un lugar de bostezo y cansancio prematuro. Quizás haya sido por la curiosidad, lo raro o aquello que poco tenía que ver ni siquiera con la figura del Greco, pero la colección fotográfica ha ido acaparando toda la atención de los visitantes.

La naturaleza de las fotografías allí expuestas tiene su fecha de inauguración a comienzos del año 1954 cuando un doctor llamado Gregorio Marañón decidió dar rienda suelta a un pequeño ‘experimento’. Con la ayuda de su amigo, el escultor Sebastián Miranda, dirigió una serie de fotografías realizadas a los enfermos mentales internos en el manicomio de Toledo, conocido habitualmente como el Hospital del Nuncio Nuevo.

Los fotógrafos elegidos para retratar a los enfermos (originarios de Toledo y Madrid) fueron Rodríguez, Pardo Bea y José María Lara. Para la ocasión se dejo un lapso de tiempo para que el pelo y la barba de los internos se asemejaran al máximo a los cuadros del Greco. Posteriormente los vistieron con los típicos mantos apostólicos y posaron sabiamente para unas fotografías que han pasado a la posteridad.

La vida del Greco concluyó dejando un legado digno de mención, y gracias a este tipo de exposiciones podemos rememorar su figura como uno de los pintores más importantes del mundo. Pero también se debería hablar de aquellas personas a las que ha podido influir a través de su arte o su forma de hacer pintura. Y un ejemplo claro lo tenemos en el doctor Marañón que incluso en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando eligió hablar del Greco. Desplegó todos sus conocimientos como médico e historiador, intentando explicar el arte del candiota en claves de tipo oriental y mística. Cuando abandonó, abogó por el empleo de los Locos del Nuncio Viejo de Toledo que consiguió retratar como modelos para sus místicos y atormentados apóstoles.

El emplazamiento donde está colocada la exposición “El Greco: Los apóstoles, Santos y Locos de Dios” es posible que se haya quedado un poco pequeño, dada la magnitud de la colección que podría haberse visto del autor. La colocación de las obras es capaz de atraer al espectador con su influjo místico, sus pinceladas gruesas y la forma con la trata un tema tan delicado como es hoy en día la religión.

Cuadros, esculturas y fotografías se entremezclan correctamente para exaltar hasta el extremo la figura del Greco. Incluso los que lo deseen pueden contar con la ayuda de un guía que explicará con atención cada uno de los entresijos de la vida del pintor, las anécdotas más interesantes y las obras características que se pueden observar en la exposición.

Fuentes texto e imágenes:
Iván Martínez de Miguel

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