Enamorarse es siempre ‘Una cuestión de tiempo’

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El próximo viernes las salas de cine de nuestro país se llenarán de palomitas, parejas y mucho amor. Porque se estrena la nueva película del director de Love Actually, Richard Curtis. Un filme dispuesto a devolvernos la sonrisa y a demostrar que las comedias románticas no tienen por qué ser sólo cosa de chicas.

Una cuestión de tiempo

Si pudieras volver a cualquier momento de tu pasado… ¿Cambiarías algo? Esa es la pregunta que Tim (Domhnall Gleeson), un joven tímido e inseguro, nunca pensó que se haría hasta que su padre (Bill Nighy ) le cuenta el mayor secreto guardado por los hombres de esa familia: todos ellos pueden viajar en el tiempo. Una posibilidad que no pueden tomarse a la ligera pues sólo les es posible retroceder a aquellos momentos que han vivido, y, un cambio drástico en cualquiera de ellos puede suponer un efecto mariposa que cambie por completo su presente. 

Una vez destapado el secreto, sólo queda tomar la decisión de qué hacer con el tiempo extra que se le ha dado. Por su parte, Tim lo tiene claro: encontrar a la mujer de su vida. A tan sólo unos kilómetros de él vive Mary (Rachel MacAdams), una apasionada de los libros que se convertirá en el objetivo de Tim. Loco por conquistarla no parará de retroceder en el tiempo hasta lograr hacer las cosas tal y como ella se merece vivirlas. Lo que el protagonista de esta historia desconoce es que hay cosas en la vida que el tiempo no puede evitar.

Todos en algún momento nos hemos planteado esa misma pregunta: ¿Qué cambiaríamos? ¿Y si sólo nos quedase un día de vida? ¿Qué elegiríamos vivir? Preguntas que también se planteó el director de esta cinta, Richard Curtis, a quien una conversación sobre la capacidad que tiene el tiempo para determinar nuestras vidas, le inspiró a llevar a la gran pantalla esta historia: “La idea me interesó y me planteé la forma de incorporarla a una película. Debía girar en torno a alguien que pudiera manipular el último día de otros, incluso sus vidas, y fue entonces cuando se me ocurrió lo del viaje en el tiempo”.

Curtis nos ha hecho reír y llorar con las aventuras y desventuras de sus personajes más entrañables, a quienes el amor siempre les ha llevado de cabeza. Notting Hill nos enseñó que en ocasiones el romance viene de la persona más inesperada, Love Actually nos animó a luchar por aquel al que queremos (y lo tremendamente tierno que puede ser un aeropuerto), y la simpática Bridget Jones, que unas bragas enormes no debían ser obstáculo para el amor. Con Una cuestión de tiempo, el director de las comedias románticas por antonomasia pone un nuevo debate en la piel del espectador: qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.

Y, como en toda película romántica, necesitamos un chico y una chica que hagan soñar a las fanáticas de las historias de amor en la gran pantalla. Rachel MacAdams, conocida sobre todo por su papel protagonista en El diario de Noa, fue la elegida para interpretar a Mary, puesto que según Curtis “Rachel es de esas actrices que despiertan una sensación de afecto y cariño cuando aparecen en la pantalla”. El encargado de conquistar su corazón bajo el nombre de Tim es Domhnall Gleeson, conocido sob

Una cuestión de tiempo

re todo por su papel en la saga de Harry Potter. “Domhnall es un actor brillante capaz de encarnar papeles dramáticos y también de ser muy gracioso, algo nada habitual”, así le describen los productores de la película, Tim Bevan y Eric Fellner, que triunfaron en la última edición de los Oscar con Los Miserables. Una vez conseguida la pareja adecuada, les faltaba el hilo conductor de la historia: Bill 

Nighy (el padre de Tim), a quien todos recordamos como “el rockero acabado de Love Actually”. Bill es, sin duda, el ingrediente clave de este filme, pues convierte la historia en algo que va mucho más allá de los tópicos románticos a los que tan acostumbrados nos tiene esta clase de cine. Con su personaje descubrimos cómo a veces lo más importante radica en las cosas más sencillas.

Es otoño, el frío comienza a apoderarse poco a poco de nosotros y recorrerse las calles cada vez resulta menos apetecible. Pero ya sabéis lo que dicen: al mal tiempo, buena cara. Y esta película es, quizás, una de las mejores formas de conseguir una sonrisa este fin de semana. Eso sí, id a verla acompañados, porque más de uno necesitará una buena dosis de cariño al salir del cine. 

Imágenes: Universal Pictures

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