En un mundo de hombres

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A día de hoy, resulta completamente habitual y cotidiano el hecho de ver o conocer a una mujer soldado. Sin embargo, tan sólo han pasado 23 años desde la incorporación de la mujer al Ejército Español, es decir, en 1988. Pero no fue hasta el año 1999 cuando se suprimieron de manera definitiva las limitaciones existentes para que las mujeres pudieran incorporarse a cualquiera de los destinos profesionales en las Fuerzas Armadas.

Según un estudio realizado por El Observatorio de la Mujer en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, un 14% del total de los militares son mujeres (datos de 2009). Estas cifras aumentan considerablemente año tras año. España puede sacar pecho y presumir de ser líder de la OTAN en cuota femenina, tras nuestro país vecino, Francia, con un 15%. Tropa y Cuerpos Comunes, como el jurídico militar, sanitario, de intervención y musical, son los principales destinos de las mujeres, cuya presencia alcanza el 19%.

Salvo cierta minoría aislada y sin relevancia que mantiene prejuicios prehistóricos e injustificados, la sociedad, tanto dentro como fuera del cuartel, acepta y valora positivamente la presencia de la mujer en el Ejército. Atrás quedaron (o eso quiero creer) esos pensamientos retrógrados que consideran a la mujer no apta para ese tipo de trabajo.

En 2008, el jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general del Ejército del Aire, D. José Julio Rodríguez Fernández, afirmaba: “Sin la presencia femenina en el Ejército, sería inviable alcanzar la plenitud de los objetivos de una misión en determinados escenarios”.

Ester, una enfermera militar

Tengo ocasión de compartir muy de cerca la experiencia y el testimonio de una enfermera militar del Ejército del Aire. Se llama Ester, tiene 26 años y el próximo mes de abril cumplirá misión en Afganistán. Por ello, he querido trasladar y transmitir su vivencia personal y la forma en la que afronta este duro destino:

-Ester, la primera pregunta no puede ser otra: ¿cómo decidiste entrar en el Ejército?
-Desde siempre me gustó el mundo militar y casi todo lo que conlleva, especialmente lo relativo a los valores que inculcan y que sus miembros orgullosamente practican: el sacrificio, el compañerismo, la disciplina, el servicio abnegado a la sociedad… 

-¿En algún momento sentiste miedo o inquietud ante la idea de verte inmersa en un mundo tradicionalmente de hombres?
-No, para nada fue algo que me tirara para atrás; como profesional trato de demostrar día a día lo que soy capaz de hacer, y al final eso es lo que vale. La gente valora el esfuerzo, el buen hacer. 

-Personalmente, ¿cuál ha sido el trato que has recibido a lo largo de este tiempo en base a tu condición de mujer?
-Gracias a Dios, no he sentido en ningún momento discriminación por esa razón. Es cierto que el hecho de ser mujer hace que nosotras tengamos que demostrar que estamos ahí para trabajar, para integrarnos como uno más. Los hombres no tienen esa necesidad. Pero siempre se ha valorado el trabajo realizado, y estoy contenta por ello. 

-¿Has percibido diferencias en la forma de dirigirse, en las actividades o en algún otro aspecto, entre hombres y mujeres?
-No, en absoluto. Siempre he dado con compañeros y jefes que me han tratado como un miembro más del equipo, tanto a mí como al resto de mis compañeras. 

-En abril te marchas a Afganistán durante tres meses. ¿Cómo se lleva un desafío de tal magnitud?
-Es algo que ya sabía cuando ingresé en la mili. Cuento con que forma parte de mi condición de militar. Lo espero con ganas y entusiasmo, ya que profesionalmente es una experiencia atrayente e increíble. Servimos a los demás, servimos a nuestros compatriotas, aunque desgraciadamente en nuestra sociedad existen algunos colectivos que no lo ven así, que no valoran lo que las Fuerzas Armadas suponen en su seguridad diaria.

Por mi parte, sólo puedo apoyar y animar incondicionalmente cualquier tipo de progreso y avance en lo que a la igualdad de la mujer respecta. Y en cuanto al Ejército, a pesar de no compartir ni sentirme identificada con sus motivaciones, respeto y admiro su gran trabajo, dedicación y esfuerzo por un país que a veces es demasiado desagradecido. 

Fuentes del texto:
http://www.belt.es/noticiasmdb/home2_noticias.asp?id=5964
http://www.policia.es/observatorio/que_es.html 

Fuentes de las imágenes:
http://www.eolapaz.com/indi-sociedad/soc-mujer-soldado.htm
http://blogs.rtve.es/pepabueno/tags/ej%C3%A9rcito
http://www.radioterrassa.com/es/sabias_que/el-ej%C3%A9rcito,-en-femenino

3 Comentarios

  1. felicidades y gracias por este artículo Silvia!! estoy de acuerdo contigo en todo, salvo en una cosa, yo si que me siento identificada con sus motivaciones!! todos debemos apoyar Al Ejecito español y muy especialmente a las mujeres militares. Es una vergüenza comprobar que aun hay gente que no lo valora y que encima lo critica, incluo llegan avergonzarse ……. no se que les rondará por la cabeza.

    Ester, a ti desearte mucha suerte en tu misión!! Qué vaya todo muy bien!!

    Un saludo a las dos.

  2. Felicidades por el articulo,Ester,que tengas mucha suerte por tierras hostiles,ya veras que es una experiencis unica,todos vamos con la incertidumbre al principio pero al final te lo pasas bien.

  3. Muy buen artículo Silvia. Comprarto totalmente tus ideas. A Ester, que ya está allí, desearla todo lo mejor, con su espiritu y ganas se va a hacer un hueco importante en ese mundo. Al verla siento una ligera envidia de no haber tenido el valor suficiente para emprender la misma hazaña que ella cuando yo tenía su edad.
    Un beso a ambas.

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