¿En qué piensan los que mandan?

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Durante el largo recorrido histórico de nuestro país, los políticos y máximos mandatarios han sido capaces, entre otras cosas, de dejar para los anales de la historia demasiadas pifias mentales en forma de cita “célebre” dignas de ser recordadas de vez en cuando. Algunas de ellas se pueden excusar detrás de la dudosa legitimidad ganada a golpes, guerras, etc. o por herencia. Otros no, puesto que se les cree capaces y han sido elegidos democráticamente. Entre los primeros está el caso del rey Amadeo I de Saboya. Durante un paseo en carroza por Madrid su secretario le indicó que pasaban cerca de la casa de Cervantes a lo que el monarca respondió “aunque no haya venido a verme, iré pronto a saludarlo”. Probablemente se le había pasado que el famoso autor del Quijote llevaba exactamente 254 años muerto.

Son “pequeños lapsus” que a veces quedan en meras anécdotas, ya se sabe, uno no puede estar en todo. En otros casos la cosa es más grave. A Casares Quiroga (este sí, elegido democráticamente) le tocó ser presidente del Gobierno el 17-18 de julio de 1936, gloriosa fecha para unos pocos. En declaraciones a unos periodistas que le preguntaban sobre las posibilidades de un golpe de estado, el republicano dijo: “¡Ustedes me aseguran que se van a levantar los militares! Muy bien señores, que se levanten. Yo en cambio, me voy a acostar”. El resto de la historia ya la conocemos.

De historia debe saber mucho el ex presidente José María Aznar quién el 22 de septiembre de 2004 explicó en Georgetown a un puñado de alumnos yanquis que “el problema con Al Qaeda en España no empezó con la crisis iraquí, sino que viene de mucho atrás, desde que España rechazó ser un trozo más del mundo islámico cuando fue conquistado por los moros, y rehusó perder su identidad, en el año 1300”.

Augusto Pinochet, protagonista por su muerte estas últimas semanas, también es un personaje “que pertenece a la historia de Chile y a su modelo de transición política” (Aznar dixit en 1998 cuando el juez Garzón se empeñaba en extraditar al dictador chileno y juzgarlo).

La transición política española trajo a este país un modelo distinto al de Chile: la monarquía parlamentaria y el estado de derecho, reinado este último no por Juan Carlos sino por algo que repiten muchas veces los políticos, esto es, “el imperio de la ley”, claro que hay excepciones: “El estado de derecho también se defiende en las alcantarillas” como dijo el ex presidente Felipe González en relación con el caso GAL, la lucha sucia contra ETA.

La acción de ETA está haciendo convulsionar la vida política con el agravamiento en el enfrentamiento entre PSOE y PP democráticos estas últimas semanas. Una de las primeras bombas de la banda mató al jefe de gobierno franquista Carrero Blanco. El propio dictador Franco comentó “no hay mal que por bien no venga” tras la muerte del que se suponía su mano derecha (muy derecha).

La última metedura de pata relacionada con el terrorismo nos la proporcionó el presidente Rodríguez Zapatero. “Hoy estamos mejor que hace un año. Pero dentro de un año estaremos aun mejor”. Fue poco prudente el presidente (un gran pareado) ya que el pasado 30 de diciembre ETA colocaba una bomba en la Terminal 4 de Barajas causando dos víctimas mortales. El distanciamiento entre gobierno y oposición ha hecho que se dediquen perlas como esta: “Si usted no cumple sus compromisos, le pondrán bombas, y si no hay bombas es porque ha cedido” le dijo Rajoy a Zapatero en el Congreso de los Diputados tras el atentado.

Pero volvamos a la historia. Todos concebimos a los Estados Unidos de América la mayor potencia mundial condición por la cual en poco la podemos superar. España llegó a tener un gran encontronazo con este país en la guerra por la que perdió Cuba (iniciada por la gran mentira del Maine y los periodicos de Hearst). La guerra fue un desastre. Nunca hemos superado en nada a Estados Unidos. ¿Nunca? Aznar anunció algo relevante en 2002: “El otro día, en Canadá, durante la cumbre del G-8, estaba con el presidente Bush cuando éste puso los pies encima de la mesa y me preguntó “¿Sigues haciendo deporte? Yo le dije que sí, y comentó: “hago 4 km en 6 minutos y 24 segundos”. Yo puse los pies encima de la mesa y le respondí “yo hago 10 km en 5m 20sg”. Es la primera vez que superamos en algo a Estados Unidos”. Hay que aclarar que los 5m 20 sg de Aznar es la media por kilómetro (es difícil creer que recorriera un kilometro en 32 segundos, pero todo es posible).

Cambiando de tema, una clásica costumbre de los políticos es prometer ¿recuerdan el “puedo prometer y prometo” de Suárez? Felipe González conocía bien los peligros que ello conlleva y decidió tomar una gran decisión salomónica: “En el año 82 prometí crear 800.000 puestos de trabajo, y en el año 86 se habían destruido 800.000. Cuatro años después no prometí nada y se crearon 1.300.000” así uno queda bien. Podríamos realizar un “top ten” de promesas en las que claramente se mete la pata. Una de ellas sería la que pronunció Zapatero en 2003: “Apoyaré la reforma del estatuto de Cataluña que apruebe el parlamento de Cataluña”. Otras han caído en el olvido como las declaraciones de Aznar en Tele 5 antes de ser presidente “me comprometo a nombrar un Director General de RTVE independiente y de prestigio”.

Hablábamos más arriba de guerras como la de Cuba o la Civil de 1936. Últimamente pocas “hazañas” ha habido, por lo menos no se han anunciado a bombo y platillo aunque el ejército realizara acciones de guerra en Iraq según el diario El País. Bueno si, podemos recordar una gran hazaña bélica con la que queremos cerrar este recorrido con las palabras del entonces ministro de defensa Federico Trillo: “Al alba y con tiempo duro de levante…con fuerte levante, 35 nudos de viento, salieron cinco helicópteros, tres Goughar que transportaban dos equipos en operaciones especiales, un total de 28 soldados que llegaron a la isla Perejil, y otros dos helicópteros Bolkov, que se quedaron sobrevolando la zona en misiones de apoyo”. Apasionante.

Continuará…

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