En la alegría y en la tristeza, en la riqueza y en la pobreza

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Se cerró el paso del Tour de Francia por los Pirineos con el liderato de Chris Froome, el favorito para llegar de amarillo a París dentro de dos semanas. La primera etapa de montaña de la carrera terminó con la victoria del británico después de que su compañero Richie Porte, en una exhibición portentosa, dejara a todos sus rivales exhaustos. La jornada del domingo contempló una gran mañana del Movistar, que desarboló al Sky (nadie del equipo arropó a su jefe durante los últimos 100 kilómetros). Solo Nairo Quintana intentó aprovechar la ausencia de gregarios y probar al líder.

Atrás quedaron los primeros días de supervivencia entre caídas y rotondas. El sábado desparecieron los perfiles planos, el sopor de las marchas en grupo. Emergían, bienvenidas, dos cimas encadenadas, la segunda como línea de meta. Col de Pailhères, la dificultad con mayor altitud de esta edición, y Ax 3 Domaines, el antiguo Plateau de Bonascre, para abrir fuego. Pailhères no es una de las cimas clásicas de la carrera, no han generado sus escasas ascensiones la literatura que en la misma cordillera produjeron Tourmalet, Luz Ardiden, Aubisque… Se coronó la cota de categoría especial a través de una vereda estrecha de asfalto cárdeno. El sol era el protagonista absoluto, el sol caluroso que acompaña este Tour.

Chris Froome (28) saluda al presidente francés, François Hollande, en Bagnères-de-Bigorre. Foto: A.S.O. / G.Demouveaux (www.lwtour,fr)
Chris Froome (28) saluda al presidente francés, François Hollande, en Bagnères-de-Bigorre. Foto: A.S.O. / G.Demouveaux (www.letour.fr)

El Sky controlaba el paso. Ponía un punto más cada ciclista de la escuadra británica que entraba al relevo. Cuando llegó Porte, ya en el puerto postrero, el latigazo terminó por destrozar al pelotón de los elegidos. Cayeron como fruta madura los primeros favoritos. Andy Schlek, Cadel Evans, Joaquim ‘Purito’ Rodríguez, eran algunos de los candidatos que no podían resistir y se cortaban en las primeras rampas del último puerto. La escuadra británica martilleando a sus rivales, intentando emular su paseo triunfal del Tour precedente.

Exhibición fue la de Porte, sensacional. Le dio unos kilómetros extraordinarios a su jefe de filas. A falta de seis kilómetros para la llegada, solo Alejandro Valverde y Alberto Contador podían resistir el empuje del australiano. Al relance de su destrozo se escapó Froome. El de Pinto empezó a sufrir, a perder cadencia; solo la ayuda de Roman Kreuziger le permitió alcanzar la meta con alguna entereza. 1m45s terminó dejándose con respecto al ya líder. Para el español la mejor noticia fue terminar la primera jornada sin que la herida sangrara más. Incendio controlado.

Movistar, con la compañía de Saxo-Tinkoff y Garmin, tensó la cuerda en el Col de Portet d’Aspet, primera de las cinco dificultades montañosas de la segunda jornada pirenaica. Froome respondió a los ataques, dejando a su equipo detrás de él. El conjunto español tiró para que los compañeros del líder no pudieran reintegrarse en el grupo principal. Cuatro puertos y más de un centenar de kilómetros en solitario habría de afrontar el ciclista nacido en Kenia. Atacó Valverde muy lejos y resistió. En la última ascensión, el valiente Nairo Quintana probó, sin suerte, al maillot amarillo.

La situación favorable no propició movimientos de Contador. El vigente campeón de la Vuelta a España dejó pasar una oportunidad para recuperar galones. Tampoco Valverde intentó poner la guinda a la gran obra de su equipo. El escarabajo del Movistar, Nairo Quintana, fue el actor principal en los últimos tramos que miraban al cielo. Uno de los mejores exponentes de la actual generación de ciclistas colombianos que ha ratificado su prometedora condición en ambas etapas.

Dan Martin ganó en Bagnères-de-Bigorre. Froome salvó un día muy difícil, el que pasó sin la compañía de su Sky. Valverde ocupa la segunda plaza de la general, los holandeses Bauke Mollema y Laurens Ten Dam la tercera y cuarta. Por su parte, Contador marcha a casi dos minutos y lejos de sus mejores sensaciones. Hoy, jornada de descanso; el miércoles, contrarreloj individual por tierras normandas. La segunda semana terminará en el Mont Ventoux, la montaña desértica que crece sin que ninguna otra la rodee.

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