En España también hay pentacampeones

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Brasil luce con orgullo sus cinco estrellas referentes a los cinco Mundiales de fútbol que ha conquistado. A los canarinhos se les considera los grandes maestros de este deporte, y también de su hermano pequeño, el fútbol sala; aunque últimamente está surgiendo con fuerza una gran rivalidad deportiva con España sobre el parquet. Con dos Mundiales de selecciones, es la única capacitada para porfiarle la gloria a la Seleçao; y ahora, con la quinta Copa Intercontinental de Inter Movistar, más todavía. Con la conseguida en Alcalá de Henares el pasado fin de semana, España ya suma seis Intercontinentales (cinco de la máquina verde y una de Caja Segovia); las mismas que Brasil ha conseguido gracias al Ulbra, Carlos Barbosa, Atlético/Pax de Minas e Impacel Brasil.

A pesar de que este torneo siempre ha llevado consigo la etiqueta de ser el que definía al mejor equipo del mundo, no ha tenido una trayectoria estable en la historia del fútbol sala. De hecho, no se celebraba desde 2008, cuando Inter Movistar (entonces Interviú Fadesa), se impuso a los brasileños del Malwee en Granada. La recuperación de la Intercontinental ha corrido a cargo del propio Inter, quien se ha encargado de organizar prácticamente todo. Se le ha querido dar un toque de oficialidad contando con la colaboración de la FIFA en la organización, aunque la libertad con la que contaban los medios de comunicación allí presentes y la organización del calendario hacen pensar que el papel de la entidad presidida por Blatter ha sido meramente testimonial, dejando toda la responsabilidad al conjunto alcalaíno.

Los rivales eran el débil combinado tailandés y campeón de Asia GH Bank; el vigente campeón de Europa, Benfica, quien superó al Inter en la final de la UEFA Futsal Cup (equivalente a la Champions League) el pasado año celebrada en Lisboa; y el campeón sudamericano Carlos Barbosa. Esta vez, Inter Movistar quería asegurarse de disipar todos los rumores que apuntaban a un posible cambio de ciclo en la soberanía del fútbol sala. En España, conjuntos como ElPozo Murcia, Xacobeo Lobelle o FC Barcelona ya son capaces de sacar algo provechoso del otrora imbatible pabellón Caja Madrid, y las voces críticas cada vez iban siendo más numerosas, máxime teniendo en cuenta detalles decisivos como la marcha de Jesús Candelas, quien no pudo gobernar el vestuario en su última etapa en el club, la retirada de Daniel Ibañes, considerado el Michael Jordan del fútbol sala; o la marcha de referentes como Neto o Torras. Por ello, Inter Movistar veía este torneo como una oportunidad única de volver a demostrar que la bestia aún puede dar mucha guerra en este deporte.

Desde el primer día de competición (jugada en formato liguilla), se vio que el GH Bank era una mera comparsa que quería ganar en experiencia para intentar acortar la aún abismal brecha entre el fútbol sala occidental y el oriental; y el Benfica vino en un estado de forma que no invitaba a pensar en un futuro halagüeño en esta competición para los encarnados. Todo quedaba reducido a un mano a mano entre el Carlos Barbosa y el Inter, que se enfrentarían en el último día de competición. Como el goal-average podía resultar decisivo, los goles al GH Bank podían ser útiles, y ahí sacó ventaja el conjunto brasileño (13-1 ganó por solo 11-1 el Inter). Así se llegó al domingo. El día decisivo.

Con el Caja Madrid abarrotado con más de 4.000 almas animando al Inter, el choque entre estos dos colosos del fútbol sala mundial no dejó a nadie insatisfecho. Un inicio espectacular en ambos ataques, mucho respeto entre ambas escuadras y pocos goles conformaban el guion que se siguió a lo largo de los 40 minutos más sufridos en Alcalá en mucho tiempo. Inter supo jugar como en sus mejores días, y en estas citas siempre se espera un nombre propio por encima del resto, el de Flavio Sergio Viana, más conocido como Schumacher (o Schumi, como reza su camiseta). El mejor jugador del mundo fue decisivo y batió por dos veces al mítico portero brasileño Lavoisier. El Carlos Barbosa no dio su brazo a torcer y apretó hasta el final, donde aparecieron las figuras de Juanjo y Ciço, dos ex de ElPozo Murcia que salieron de tierras mediterráneas arriesgando (no hay que olvidar que ElPozo es el vigente campeón de Liga y la confianza en el Inter no era la máxima este verano).

En el palco, mientras tanto, los directivos de Inter Movistar no podían ocultar su alegría y la tensión acumulada durante los 40 minutos que terminaron con un corto 2-1 en el marcador. Jesús Clavería, portero de referencia en la Selección española a principios de la década pasada, no reprimía sus lágrimas; y José María García, el propietario del Inter, bajaba corriendo a abrazar a sus futbolistas, los que han conseguido que, tras un año en blanco, Inter volviera a levantar un título. La máquina verde ha vuelto, y la Liga se pone muy interesante con los favoritos ElPozo y Barcelona, a los que se une ahora un extramotivado Inter Movistar, que tendrán que pelear con los correosos Xacobeo Lobelle, Caja Segovia o Triman Navarra. Ahora esperemos que no tengan que pasar tres años para volver a disfrutar de la Copa Intercontinental.

Texto: Elaboración propia

Fotos: Rubén de Pedro (LNFS)

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