En el Umbral de la vida

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Iba yo a comprar el pan y me encontré con Francisco Umbral. ¿Qué tal Francisco, sobre qué tema versa su columna de hoy? Me mira pensativo y me dice que cree que sobre ningún tema en especial, balbucea palabras como romanticismo, clasicismo y, sólo al final puedo oír una expresión: “las uvas doradas”. Con esa frase se depidió del mundo el gran articulista Francisco Umbral. En el umbral de la vida, cuando caronte se acercaba lentamente para recogerlo en su barca, aun tuvo fuerza para balbucear esas palabras, que sirven de epílogo a toda su obra literaria y periodística. Autodidacta compulsivo, Umbral supo llegar a los primeros puestos en el articulismo español.

Sus comienzos como periodista en el “Norte de Castilla” fueron los inicios de una larga trayectoria que le haría pasar por Diario 16, El País o Interviú y culminaría a partir de 1990 en el diario El Mundo. En su extensa obra literaria destacan libros como Mortal y rosa, tras la muerte de su único hijo, Días felices en Argüelles, Los metales nocturnos o Madrid, tribu urbana. Umbral ha sido el último eslabón de una tradición de columnistas entre los que se encontraban Julio Camba y González Ruano.

Ha sido el gran regenerador del lenguaje, el rey en la búsqueda de nuevos sentidos en las palabras, un genio en incorporar el lenguaje popular al articulismo, al fin y al cabo, ha sido un gran maestro de las letras. Así lo atestiguan el premio Príncipe de Asturias de las Letras que ganó en 1996 y, el premio Cervantes en el año 2000. Sólo se le ha resistido ser miembro de la Real Academia de la Lengua, hecho más que merecido A sus 72 años cruzó el umbral de la existencia. Ya no se encuentra en cuerpo presente entre nosotros, pero ha escrito gran parte de las páginas de la historia de la literatura y del periodismo español.

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