En el nombre de Alá

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El Parlamento de Pakistán aprueba la propuesta de enmienda contra la rígida ley islámica

Hace tres meses comenzaba en Pakistán la discusión sobre la introducción de la Ley de Protección de la Mujer. Los cambios que se pretendían introducir afectaban a la legislación sobre violación y adulterio. El proceso fue suspendido a causa de la resistencia de los fundamentalistas islámicos. En la última sesión celebrada con este motivo la ley fue finalmente aprobada por el Parlamento. Los fundamentalistas boicotearon el voto de la reforma abandonando la Cámara. Para la oposición estas medidas lo que pretenden es convertir el país en una “zona de libre sexo”, alterando una ley “no puesta por el hombre, sino por Alá”.

En Pakistán, según la Comisión de Derechos Humanos, una mujer es violada cada dos horas y cada día una mujer se enfrenta a una violación múltiple.

Los casos de violación se someten a la jurisdicción de la sharia (ley islámica). Lo que intenta la reforma es incluir los delitos de violación en el Código Penal.

La ley que impera hasta ahora obliga a la mujer víctima de la violación a presentar a cuatro testigos oculares y de sexo masculino para confirmar que la violación se ha cometido. Si no cumplen esta condición pueden ser acusadas de adulterio.

Además de eliminar estos humillantes requisitos, si se aprobara la propuesta de cambio, se permitiría el uso de métodos científicos – como la prueba del ADN – en los casos de violación. Pero el proceso aún no ha finalizado, para que la propuesta entre en vigor deberá ser ratificada por el Senado.

Miles de mujeres han ido a la cárcel, acusadas de adulterio o falsedad, cuando intentaron probar que habían sufrido una violación. Según la Comisión Nacional sobre el Estatuto de la Mujer en Pakistán, un 80% de las encarceladas son víctimas de la actual ley. Una ley muy similar a la existente con el derrocado régimen talibán en Afganistán.

En un mundo en el que la libertad de expresión y la cobertura informativa llega a los más recónditos lugares del planeta la frustrante existencia de estas mujeres a penas ocupa unas líneas en perdidas páginas de Internet sobre Derechos Humanos.

De vez en cuando se difunde a lo grande alguna barbaridad que fue captada por una cámara indiscreta que no debía estar allí.

Unas circunstancias que nos obligan a una reflexión como informadores y como ciudadanos. ¿Cuánto tiempo más ha de pasar? ¿Cuántas mujeres más han de ser encarceladas? ¿Y lapidadas? ¿Quién se preocupa por ellas? ¿Cuántos se han planteado dar comienzo a una guerra por esta denigrante situación?

Hace unos años salió a la luz un escalofriante y vergonzoso caso: Mujtar Mai, una maestra pakistaní de 30 años, denunció públicamente la condena que le fue impuesta. El motivo: su hermano mantuvo relaciones sexuales con una mujer de una tribu superior a la suya. Consecuencia: Mujtar, tal y como indica la ley sharia, tuvo que pagar la condena de su hermano. Condena: Mujtar fue violada por seis hombres para restablecer el honor de la tribu.

Esta noticia ocupó importantes espacios en los medios de todo el mundo. Hoy el tema no aparece en ningún sitio. Nadie se acuerda de las miles de Mujtar que siguen siendo sometidas a violaciones múltiples, a humillaciones, a pruebas de honor, a degradaciones físicas y psíquicas. Nadie se escandaliza porque la defensa de la seguridad y de los derechos humanos no es una cuestión de humanidad sino una cuestión de privilegiados. ¿A quién conviene enfrentarse a los dirigentes fundamentalistas islámicos de Pakistán?

¿A quién le importa Mujtar? ¿De qué sirve elevar hoy los brazos al cielo si mañana se nos ha olvidado todo?

Fuentes:
archivos de El País,
agencia EFE,
organización “Mujeres viviendo bajo leyes musulmanas”

1 Comentario

  1. es muy dificil ponerse en la piel de las mujeres que padecen estos horrores diarios. Despues de ver la pelicula Osama, siento que debo hacer un mea culpa, salir de mis problemas domesticos y penar en todas esas mujeres que estan siendo ultrajadas en nombre de no se que Dios, que permite semejantes atrocidades. Hasta cuando la injusticia?. Me gustaria hacer algo para cambiar la situacion, pero lamentablemente, no se que. Muy buena tu nota, yo tambien soy periodista y creo que este puede ser el comienzo del cambio.

  2. Creo que aún queda mucho por hacer, y no sólo en Pakistán o el caso que refieres de Afganistán, por desgracia este tema es universal. Hay mucho que reflexionar sobre los cambios que están teniendo lugar – y España es un buen ejemplo para ello – y la manera en que se están encauzando, debemos evitar salir de un extremo para caer en otro. El camino más difícil no ha comenzado. Hacer a una mujer inmune al puñetazo de un hombre no es la solución. Aún no existe ni una sola generación, en ningún país, en el que no se cometan injusticias hacia mujeres por el hecho de ser mujeres. Ni siquiera en aquellos donde no se habla de violencia doméstica (no porque existan pero no se resgistren, sino que efectivamente no se da el fenómeno como tal) Debe haber comportamientos activos, no sólo pasivos. Evitar malas conductas está bien, pero si no se fomenta, la igualdad no existe.

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