En el éxito espacial hay cabida para los ATV

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El carguero espacial no tripulado ATV-3, vehículo perteneciente a la Agencia Espacial Europea (ESA), atracó el pasado 29 de marzo en la Estación Espacial Internacional (ISS). A largo plazo, el éxito de esta misión puede suponer un punto de inflexión en la consolidación del ritmo de fabricación de este tipo de naves.

El vehículo de transferencia automatizado o ATV-3, conocido como “Edoardo Amaldi” en honor del físico italiano fundador de la ESA y de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN)-, despegó el pasado 23 de marzo desde la base de Kourou (Guayana Francesa) para acoplarse seis días más tarde al módulo ruso Zvezda incorporado a la ISS.

La importancia de esta misión reside en que, durante las maniobras, la nave se desplazó de forma autónoma mediante un sistema de control independiente. El director de Vuelos Tripulados y Operaciones de la ESA, Thomas Reiter, afirmó tras el éxito del acoplamiento que “tecnologías empleadas en las misiones de los ATVs poseen un potencial tremendo de cara a los próximos vuelos espaciales tripulados y misiones de exploración”.

Asimismo, la sonda, que en su acoplamiento ampliará 45 metros cúbicos el espacio destinado a almacén de residuos en la ISS, despegará rumbo a la Tierra el próximo 27 de agosto con desechos que serán desintegrados en su entrada a la atmósfera sobre el Pacífico Sur.   

Además de servir como abastecimiento, el Edoardo Amaldi será utilizado como remolque espacial gracias a los más de 3.000 kilogramos de propelente -compuesto para propulsar cohetes- que le permitirán impulsar la ISS y elevarla sobre la superficie terrestre, contrarrestando los cincuenta o cien metros de descenso como consecuencia del efecto gravitacional.

El ATV no es un vehículo reutilizable, sino que cada nave es construida según la misión que vaya a desarrollar. Sin embargo, la semejanza en cada una de las sondas utilizadas tiene como origen la Agencia Espacial Europea. A su vez, casi cuarenta compañías procedentes de diez países europeos participan en la fabricación de esta maquinaria, siendo Atrium -filial de la European Aeronautic Defense and Space Company (EADS)-, el complejo industrial más importante.

Las características de estos vehículos automatizados son la ausencia de tripulantes a bordo y la importancia de sus misiones para velar por el correcto funcionamiento y desarrollo de la estación internacional. De igual modo, estas naves poseen tres elementos imprescindibles: módulo de propulsión, un pañol de aviónica –sistemas electrónicos- y un transportador de carga.

Aunque el éxito cosechado por estos coches espaciales fue conocido por el ser humano el pasado 29 de marzo, la realidad es que la historia de los ATV comienza en 2008 con la primera de las naves, bautizada como “Julio Verne”. Sin embargo, con el ATV-3 se ha alcanzado uno de los objetivos del programa: lanzar una nave de abastecimiento por año, un logro que permitiría a Europa colocarse en los puestos más relevantes en el desarrollo de operaciones orbitales.

Por el contrario, y al margen de los avances conseguidos por estas sondas, existen en la actualidad otras naves espaciales de suministros similares que, al igual que los ATV, no son tripuladas. En 1978, la URSS se convirtió en el primer país que lanzaba durante la Guerra Fría una sonda Progress -vigente en la actualidad- para servir como soporte a Salyut 6, la Estación Espacial Soviética. Fuera del continente europeo, Japón utilizó en 2009 la HTV para el desarrollo de una investigación espacial.

Imágenes: NASA

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