Apoyo para Alberto Contador (II)

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Alberto Contador sigue recibiendo muestras de apoyo de sus compañeros, mientras continúa a la espera de una pronta resolución de su caso. En esta ocasión, los campeones Miguel Indurain, Perico Delgado y Abraham Olano, han querido pronunciarse sobre el caso.

Indurain declaró: “He seguido todo lo que ha ocurrido, pero tengo plena confianza en Alberto. Explicó lo que le había ocurrido y hasta que no se demuestre lo contrario no hay ninguna razón para no creerle. Yo recuerdo que se me rompieron los esquemas cuando desde la UCI nos dijeron que faltaba un certificado por el famoso Ventolín que yo utilizaba para combatir el asma en 1994. No fue una situación nada agradable aunque pudo solucionarse, Alberto debe estar pasándolo mal”.

Perico añadió: “Es importante que la UCI establezca unos porcentajes. A quienes crean que hubo voluntad de mejorar el rendimiento deportivo yo les remitiría a los resultados. Contador nunca hizo un Tour fluido. Siempre se le vio ‘justo’, apurado, respecto a Andy Schleck. Si lo intentó, desde luego que fue un fracaso porque físicamente no tuvo un buen rendimiento. Sus resultados, sin duda, añaden cierta incredulidad a la teoría del dopaje… Que ahora digan que están investigando la presencia de plástico por una posible transfusión sanguínea, sin duda ya es mala fe”.

Olano concluyó: “No entiendo cómo pueden considerar positivo un caso así cuando ni tan siquiera han estudiado si este producto puede haber llegado a su cuerpo por la ingestión de carne. Hacer un estudio ahora, deprisa y corriendo para maquillarlo todo, no me vale. La UCI debería tener informes de distintos científicos para poder obtener conclusiones con rapidez. Pagamos mucho dinero los organizadores y equipos como para que ahora se dé esta situación de improvisación”.

Y es Perico quien hizo una última reflexión: “Desde este momento, sobre cualquier triunfo que consiga, habrá una sombra. Ese daño personal que atenta sobre su credibilidad es lo que deberá combatir en el futuro para no hacerse mala sangre. Desde hace años hemos visto que Contador es un campeón contracorriente”.

El corredor madrileño daba las gracias hace días desde su página web: “Muchas gracias a tod@s por vuestro apoyo, sois los que hacéis que me mantenga con ganas y fuerzas. Sois increíbles”, tras acudir a un acto en Asturias, ante las muestras de cariño que está recibiendo.No es fácil ser objetivo ante un caso en el que nada está claro, más que el sufrimiento gratuito que está padeciendo un gran deportista.

Es curioso cómo la acusación es siempre ruidosa y, en cambio, la resolución, en caso de ser favorable, apenas adquiere relevancia. Recuerdo el caso de Pep Guardiola, cuando en 2001 fue acusado de dar positivo por nandrolona. En aquellos momentos jugaba en el Brescia (Italia) y gritó su inocencia de un modo tan tajante, como hoy lo hace Alberto, y hubo opiniones para todos los gustos; el jugador se mantuvo firme y dijo que no pararía hasta demostrar la verdad. Sufrió una sanción económica (50.000 euros que pasaron luego a 2.000), una sanción deportiva (suspensión por cuatro meses) e incluso una sanción de siete meses de cárcel (obviamente, al no tener antecedentes, no los cumplió). Recurrió todas ellas y tras seis durísimos años, en 2007, la justicia italiana le dio la razón: INOCENTE.

Ante esta resolución, el hoy entrenador del Barcelona, entre otras cosas, aseguró: “Es un día extraordinariamente feliz para mí, un regalo. Se ha hecho justicia. Nunca, jamás consumí sustancias dopantes y al final hemos logrado demostrarlo. He aprendido una lección: todo cuesta mucho, y cuando uno tiene la razón debe luchar contra el mundo si es necesario. Los tribunales deportivos tienen que entender que uno no es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Siempre fui inocente”. Y me pregunto quién restaura su honor ahora porque, aunque está probada su inocencia, su nombre, para muchos, está manchado por la duda. ¿Qué opinan hoy los que, como ahora lo hacen con Contador, le señalaron y pidieron sanciones ejemplares?

Tal vez porque nadie mejor que Guardiola sabe lo que es pasar por algo así, hace unos días animaba al de Pinto a luchar: “Si sabe que es inocente, que luche hasta el final. Si realmente siente que no ha hecho nada, que pelee contra el mundo, porque al final la verdad siempre sale”.

¿Cómo ser objetivo cuando estos días se ha absuelto a Dimitro Ovtcharov, un alemán campeón de tenis de mesa, con índices mayores que los de Alberto (éste dio 75 picogramos por mililitro y el español una millonésima parte de clembuterol: 50 picogramos)? ¿Cómo serlo si hay deportistas que prefieren aceptar una sanción por unos meses antes que luchar por demostrar su inocencia porque saben que, en muchos casos, nunca podrán hacerlo?¿Y cómo se puede permanecer neutral ante un hombre que está sometido a análisis casi diarios y en toda su carrera jamás ha dado un solo motivo de sospecha y en todos sus controles se demuestra que siempre ha sido legal? ¿Cómo se puede acusar a Alberto de nada sin tener el contraanálisis?

Quizás no sea objetivo o profesional declarar un apoyo incondicional al corredor y a su derecho a la presunción de inocencia, pero si escribes desde la libertad y basándote sólo en los hechos probados, a día de hoy si de algo es culpable Contador, es de ser un grandísimo ciclista y un admirable luchador. Por todo eso, si quiero ser objetiva con mis principios no puedo hacer otra cosa que mostrar mi incondicional apoyo para el campeón Alberto Contador.

Fuentes del texto:
Elaboración propia.
www.sport.es
www.elpais.com
Fuentes de las imágenes:
www.imagenesfotos.com
www.lavozdeasturias.es

2 Comentarios

  1. Realmente los deportistas (igual que todo el mundo) tienen que luchar por su credibilidad y respeto. Es cierto que cuando se lanzan acusaciones, ciertas o no, se demuestre o no la inocencia, queda ahí como una mancha difícil de limpiar plenamente. Es una auténtica pena que gente con un nombre y una carrera intachable tenga que “pelear” para demostrar su inocencia cuando en muchos casos no han hecho nada ilegal.
    Quiero adherirme a este corredor al que ahora le ha tocado “bailar con la más fea”.

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