En abril preguntas mil

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Por lo visto, la transición en España no ha terminado. La democracia que hemos vivido a lo largo de estos 30 años empezó con muy buen sabor de boca, triunfos y alegrías, pero nunca acabó de consolidarse por completo. Últimamente nuestra actual democracia tiene un sabor agridulce y caducado en muchos sentidos.
El Tribunal Supremo tiene tres causas abiertas contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón: Una por prevaricación y cohecho por supuestos cobros de un ciclo de conferencias en la Universidad de Nueva York patrocinado por el Banco Santander. Otra por prevariación e interceptación ilegal de comunicaciones por intervenir en las escuchas de las conversaciones que mantuvieron en prisión los imputados en el ‘caso Gürtel’ con sus abogados defensores. Y la última, por prevaricación al investigar las desapariciones durante la Guerra Civil y el franquismo, tarea que supuestamente no era de su competencia.

Hay muchos interrogantes peliagudos en todo este asunto, pero permitidme que me centre en la tercera causa abierta contra el juez, la que menos entiendo.

A finales de 2008 el juez Baltasar Garzón se inhibió en la causa contra los crímenes del franquismo y remitió los expedientes a los 46 juzgados territoriales más cercanos a las fosas y al lugar de las desapariciones. Advirtió en el auto de que el crimen a investigar era el mismo, y muy grave: ‘Detención ilegal con desaparición forzada de personas en el contexto de crímenes contra la humanidad’. Y recordó la estimación de los expertos sobre el número de víctimas: entre 136.000 y 150.000. Pues bien, la mayoría de los juzgados que recibió su parte del caso le ha dado carpetazo, y según el cálculo de las asociaciones de víctimas que rastrean la causa juzgado por juzgado, más del 60% de éstos ¡ya lo ha archivado! ¿Por qué? La mayoría de ellos sin investigar ni citar si quiera a los familiares de las víctimas que buscan los restos y piden justicia. Manuel Perona, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Catalunya, lamenta: “Después de que Garzón dejara el caso, todo ha quedado parado, en el limbo o directamente archivado”. Y se muestra “indignado” por la causa abierta en el Supremo contra el juez de la Audiencia Nacional. “Las víctimas estamos en una situación de indefensión total y encima se quiere juzgar al único juez que nos ha escuchado (…) El mensaje del Tribunal Supremo no va sólo dirigido a Garzón, va destinado a los jueces que recibieron su causa. Y con el posicionamiento del Supremo y la actitud del juez Varela, nadie se atreverá a investigar.” ¿Quizá sea ese el objetivo?

En realidad no consigo hallar respuestas ni comprender muchas cosas de las que están sucediendo últimamente. ¿A Garzón se le cuestiona o se le persigue? Es el gran debate político, social y mediático que se está produciendo hoy tanto en España como en el extranjero.

De repente, un juez reconocido por su implacable y constante trabajo pasa a ser el único juez que tiene tres causas abiertas contra él en el Tribunal Supremo. ¿No será por haber destapado la mafia del PP?

Hay quienes dicen que la extrema derecha se ha movilizado, o la han movilizado sus primos del PP, para convertir el caso Gürtel en el caso Garzón; y también hay quienes afirman que detrás de las manifestaciones y actos de apoyo se encuentra el Partido Socialista que intenta hacer ruido para tapar la crisis y el paro. A mi parecer, que se juzgue a Garzón por los líos de dinero que se tienen entre manos él y Botín, me da igual, pero que se le juzgue por investigar los crímenes del franquismo o uno de los mayores casos de corrupción de la democracia, no, no lo entiendo.

Querer investigar los crímenes cometidos durante la dictadura de Franco, no es abrir heridas como muchos dicen. ¡Es hacer justicia! Es reconocer nuestros errores históricos para hacer una democracia más fuerte y más transparente. España no cerró bien sus heridas, y para olvidarlas, primero deben de cicatrizar. ¡Pero por lo sano! ¡No dejando que se infecten!

Quizá las generaciones de ahora pensemos que aquellos que fueron injustamente asesinados ahora tan sólo son despojos carcomidos por los gusanos, y que no vale la pena reabrir las fosas porque es cosa del pasado, cuesta dinero, bla, bla, bla… ¿Pero cómo vamos a negar el único anhelo de los familiares de los asesinados? Sólo quieren enterrar a sus padres, tíos y abuelos que por no compartir los ideales del generalísimo se les arrebató el derecho más importante: ¡la vida! Hay historias realmente espeluznantes… y creo que investigar esos crímenes es algo que debería de haberse hecho antes. España no pasará página hasta que se haya saciado. Hasta que esté en paz.

Y la gran pregunta: ¿Debería estar la Falange ilegalizada en España? ¡Desde hace años! La Falange y todas aquellas agrupaciones que vulneren los derechos humanos, ya sea de forma directa o mediante su oratoria. Es cierto que en una democracia todas las ideologías deben de tener cabida, pero no deberían tenerla las formas de intolerancia como la violencia y otras. ¿Si existe una ley de partidos capaz de anular aquellos partidos políticos que no condenan los asesinatos por terrorismo, por qué sí se permite la existencia de agrupaciones que no condenan los asesinatos del franquismo? Es de cajón, ¿no? Se dice que todas las ideas son válidas y respetables. No lo creo. Son las personas las que merecen respeto, no las ideas. ¡Aquellas ideas que no respetan la raza humana no son dignas de ser respetadas! Como dice Wyoming “es como si en Alemania los residuos nazis estuvieran sentando en el banquillo de los acusados a un juez de prestigio por investigar los crímenes cometidos en los hornos crematorios de los campos de concentración del führer”. Entonces… ¿Prevarica el juez que juzga a los malos? ¿A los responsables y representantes ideológicos de aquellos que cometieron la mayoría de los crímenes contra la humanidad?

Es injustificable que la Ley de Amnistía de 1977, anterior a la constitución de 1978, ampare el asesinato de 113000 personas y prive del derecho de recibir justicia a los descendientes de esos asesinados. ¿Tenemos que aceptar que dicha ley exima de responsabilidades a los criminales del Franquismo? Aquí hay algo que no casa.

Aunque no sea justo, está claro que a día de hoy ningún juez sentará en el banquillo de los acusados a los responsables de los crímenes Franquistas, porque aunque quede algún hierbajo que nunca muere, el resto han muerto ya en sus casas plácidamente. Tatarlak propone en su interesante blog: ”podemos crear una comisión que condene a titulo póstumo a los criminales del Franquismo, podemos hacer leyes que condenen a aquellos que ensalcen la figura de Franco o sus secuaces, también podemos prohibir por ley, que la fundación Francisco Franco reciba fondos públicos así como cualquier fundación que ensalce la figura del dictador, y podemos crear un fondo nacional y un tribunal especial para la exhumación e identificación de todas las personas que hay en las fosas comunes para que estos sean devueltos a sus parientes.” No son malas propuestas ¿no?

El pasado 13 de abril la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid acogió un acto multitudinario, organizado por UGT y CCOO, en apoyo al juez Garzón. Por citar un ejemplo, Manuel Muñoz Frías viajó desde Málaga a Madrid para poder asistir al acto, pero no pudo entrar. “Cuando llegué, la sala estaba invadida de gente. No cabía nadie más”, lamenta. Llevaba en la mano un largo escrito que quería leer en público y que finalmente tuvo que guardarse en el bolsillo. Entre otras cosas, decía: “No siento ya odio. No me mueve la venganza. Pero no puedo tolerar que en la sentencia del juicio de mi padre se diga que fue un traidor a la patria, cuando en realidad era un campesino analfabeto asesinado por ser de UGT. Garzón me dio la esperanza de poder enterrarle y dignificar su nombre. Ahora la justicia está protegiendo al agresor y castigando al agredido. Me resulta doloroso e indignante que se admita a trámite una querella de los pistoleros de caminos, los de los tiros en la nuca, los de las manos manchadas de sangre, los que tanto tienen que ver en los crímenes que Garzón investigaba”.

Se han hecho acusaciones de todo tipo sobre este acto en el que la mayoría de asistentes eran jubilados huérfanos de padres, abuelos o tíos. Y yo me pregunto: ¿Cómo es posible que desde la oposición (el segundo partido más votado de España) se acuse a la Fiscalía General y a la policía judicial de ser corrompidos por el Gobierno y después decir que un acto de apoyo a un juez es antidemocrático porque se hicieron graves acusaciones a la justicia? ¿Cómo se puede acusar gravemente a una institución del Estado y a la semana siguiente defenderla?

Desde el Gobierno sostienen que el derecho a la libertad de expresión ha de ser compatible con el respeto a la actuación de la Justicia y la independencia judicial. Sí, suena muy bien. Y ojalá fuera así. Y lo sería si tuviéramos una justicia, hoy utópica, que fuera justa, objetiva, equitativa, incorruptible, equilibrada, neutral y totalmente independiente. Pero como no es el caso, y los mismos magistrados se etiquetan de conservadores o progresistas ¿cómo vamos a respetar a una justicia que tiene color? Además, un color que no representa a la sociedad española en su conjunto… ¿Por qué silenciar o menospreciar a los que se manifiestan contra querellas o sentencias injustas? ¿Por qué no vamos a poder opinar los ciudadanos sobre nuestros jueces y nuestra justicia? Al fin y al cabo, es lo único que tenemos: la palabra. ¡Que no nos lo quiten por favor!

La justicia española fue pionera en la legalidad internacional, es cierto, pero con casos cómo este, ¿qué imagen damos al extranjero de nuestro país? Todavía se nos ve como una sociedad algo arcaica, machista, oscura… ¿será cierto?. Quedan malas hierbas sí, pero está en manos de las nuevas generaciones sembrar, y sembrar bien para tener buenas cosechas y dulces frutos. Y los escándalos de corrupción política, como los casos Matas, Gürtel o Pretoria, no ayudan precisamente a cosechar dulces frutos. ¡Sólo quitan credibilidad a los políticos y al sistema judicial! Y entonces es cuando pensamos que la modernización de la justicia que tanto hace falta es una farsa, y que todos los ciudadanos jamás serán iguales ante la ley. Sino… ¿cuántos podríamos reunir 3 millones de euros por eludir la cárcel? ¿Cómo se puede ser tan caradura de exigir la dimisión de un alcalde que ha asistido a un acto pacífico haciendo uso de su libertad de expresión, y mientras tanto pagar los abogados y las fianzas a todos esos políticos corruptos que en vez de representarnos nos roban? A estas alturas la mayoría de ciudadanos creen que los políticos de hoy son el mismo perro pero con diferente collar.

En fin, yo estuve en el acto y fue un acto de lo más natural en el que lo único que se hizo fue leer, recordar y en muchos casos llorar. Y aunque se diga lo contrario, se dijeron cosas muy interesantes como que de la crisis económica se puede salir, pero no podemos permitir que se consolide entre nosotros la crisis ética y moral que afecta a este país. ¡Ya basta con tener una España amnésica y persuadida por el miedo! Necesitamos una transición ética y moral, con iniciativas restauradoras y con una marea democrática regeneracionista que vaya creciendo y fortaleciéndose poco a poco.

En fin, como he dicho antes, hay muchas cosas que no consigo comprender. Supongo que al ser abril, y con la que está cayendo, ¡preguntas mil! Así que os dejo un batido de opiniones de todos los colores para que saquéis vuestras propias conclusiones.

BATIDO DE OPINIONES:

Antonio Hernando – Secretario de Ciudades y Política Municipal del PSOE


Asociación Ultraderichista Manos Limpias


Cándido Conde-Pumpido – Fiscal General del Estado (1, 2 y 3)


Cándido Méndez – UGT (1 y 2)


Emma Cohen – Viuda de Fernando Fernán Gómez (1, 2, 3, 4 y 5)


Enrique Molina – Abogado defensor de Garzón


Fernández Toxo – CC.OO. (1 y 2)


Francisco Caamaño – Ministro de Justicia


Gabriela Bravo – Portavoz CGPJ


Joan Tardà – Portavoz adjunto GP Esquerra Republicana


José María Aznar – Ex Presidente del Gobierno


Llani Alvarez – Portavoz Asociaciones Memoria Histórica (1 y 2)


Mariano Rajoy (Presidente PP)


Miguel Sebastián – Ministro de Industria


Rafael Merino – Ex Diputado del PP (imputado en el caso Gürtel)


Rosa Díez – UPyD


Sara Porras – Estudiante de Ciencias Políticas


Trinidad Jiménez – Ministra de Sanidad



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