Empleo y actualidad

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Dos conceptos que, en el ecuador del 2010, marcan la trayectoria de muchos de una manera muy diferente a la que habían imaginado o, quizás, soñado.
Abordar el tema del empleo en estos días es algo así como jugar a una ruleta rusa trucada y que, por tanto, sabes que te va a tocar. Por primera vez, en mucho tiempo, al margen de ideologías políticas, todos hemos sido alcanzados por la varita ¿mágica? que rige el mercado de trabajo.
Empleados del sector público, trabajadores del sector privado (tiene gracia la distinción) y desempleados en general, coincidimos en estos días en que la crisis es más fuerte de lo que imaginamos que podía llegar a ser.

Desde mi labor de Técnico de Empleo de una entidad pública local, quisiera transmitir un mensaje alentador para enfrentar tan árido paisaje: no sé que nos deparará el futuro laboral porque no tengo bolita mágica ni dotes adivinatorias pero si sé que debemos enfocar la situación desde otro prisma más positivo o, mejor, buscar lo positivo en lo negativo; no quiero pecar de ingenuidad cuando, a diario, constato verdaderos y dramáticos casos económicos, pero sí quiero dejar claro que es en estos momentos, cuando la valía, el potencial y las dotes competitivas, tanto personales como profesionales, deben salir a la luz, utilizando todos los recursos que ya tenemos y aquellos de los que podríamos disponer. Es el momento de demostrar quien está más cualificado; es ahora cuando realmente se exige más por parte de las empresas, es ahora cuando hay más competencia profesional y, por tanto, ahora es cuando debemos estar más preparados para hacerlo valer; y para ello, la información es indispensable. Pero ¿a qué me refiero con “información”?

Todos sabemos que hay que mirar anuncios, enviar currículums, “pasar” una entrevista de trabajo… pero ¿sabemos realmente cómo y dónde encontrar y utilizar esa información? Aquí es, posiblemente, donde tropezamos con el primer escalón de esa escalera que conduce al empleo. Por ello, para ser competitivos laboralmente, antes debemos ser unos expertos en la búsqueda y en la preparación de un proceso de selección. Este proyecto de preparación puede iniciarse como respuesta a una previa oferta de empleo o, también, como inicio de una autocandidatura. En cualquier caso, necesitamos el documento estrella que nos convierta en seres visibles para toda organización empresarial que nos interese: el Currículum Vitae (de ahora, en adelante, CV).

El Currículum se erige en la primera herramienta de búsqueda: es el llamador silencioso que toca a las puertas de la empresa; esta primera fase debe, ya, ser perfecta, sin tacha, sin errores o información inútil. Si despierta el interés, seremos llamados para un proceso de selección en el que, entre otras pruebas, estará, sin duda, la entrevista laboral y es, en ella, donde debemos demostrar, en muy poco tiempo, no solo nuestra valía profesional, sino, lo que es más importante: nuestros valores personales; y no se trata de repetir lo que hemos escrito en el CV y que, en consecuencia, los seleccionadores ya habrán leído previamente, sino de transmitir nuestra competencia, nuestros valores y potencialidades, nuestras aptitudes, nuestros aprendizajes adquiridos y todo aquello que no contamos en el historial de vida. No se trata de hablar sin parar ni de pecar, por defecto, en este aspecto; se trata de buscar la fórmula correcta para que de una forma clara, concisa y suficientemente descriptiva, despertemos el pensamiento de que somos o podemos resultar interesantes para cubrir el puesto de trabajo ofertado; esta exposición de características personales, valores y competencias es lo que nos diferencia de los demás candidatos ya que, a nivel curricular, podemos ser prácticamente iguales; este proceso es lo que llamamos “preparar una entrevista”: saber dar una descripción de nosotros, destacar nuestras virtudes, defender nuestros defectos o carencias, argumentar porqué nos interesa ese puesto y en esa empresa… Esa preparación requiere manejar eficazmente la información adecuada y saber “vender” (argumentar) nuestra valía y/o potencial profesional. Ambas premisas pueden asegurar un buen comienzo en cualquier materia o proyecto en el que alguien se implique, como puede ser, en el caso que nos ocupa, la búsqueda de empleo. En un momento como el actual, es un consejo a tener en cuenta.

Fuentes del texto:
Inés Leal Rodríguez
Fuentes de las imágenes:
http://empleo.universiablogs.net/files/esclavo_trabajo

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