Empacho de croquetas

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Operación bikini, nunca he odiado tanto un concepto. Amante de las palabras y resignada sufridora de las uniones inventadas y forzadas del léxico. Sobre todo las destinadas a estigmatizar a la sufrida población. ¡¡Maldito término!! ¿Es que acaso cometemos algún delito mis lorzas y yo?. Claro, tanta Champions, tanta Liga, tanta Copa y tanta croqueta no ayudan a la línea. Como diría Piecitos con ese tono cantarín (quien vea películas de dibujos sabrá quien es): no,no,no.

A principio de temporada dije y escribí: “El Real Madrid no ganará ni a las chapas”. Vale, me equivoqué. Han ganado la Copa hecha chapa por Sergio Ramos. Este ha sido un año soñado, a mediados de febrero la locura reporteril se desataba. ¡Cuatro clásicos y todos seguidos! Era un orgasmo colectivo de repercusiones insospechadas. ¿Quién ganaría? Era la pregunta que se hacían todos los que no saben de fútbol. Los que creemos saber algo, poco muy poco, pensábamos que el Barcelona sería el claro vencedor. De hecho la sorpresa fue que el Madrid le arrebatará un título. Sí, miras los número del los blancos, las estadísticas, los goles de CR7, etc. Y parece hasta un buen equipo. El problema reside en que no es tal cosa, no hay equipo. No, no me refiero a que se lleven bien o mal, me refiero a que no hay un plan ni una estrategia, no hay un estilo definido. Termina con las mismas carencias con las que empezó la temporada.

La final de la Copa del Rey dejó signos de lo que puede ser un Madrid estructurado y bien planteado. La primera parte fue de los blancos, presionaban todos a una, como en Fuenteovejuna. No es que dominarán el balón, eso el Madrid no sabe hacerlo, pero al menos tuvieron más peligro que los culés y les tenían algo noqueados. Las líneas estaban unidas y el trabajo incesante de Pepe y Khedira fue clave. De momento no comentaré nada de las faltas, amarillas, rojas, penaltis, actuaciones teatrales y entradas feas; me lo reservo como plato estrella. En la segunda parte el Madrid pagó el esfuerzo y la presión no era tal, el Barcelona comenzó a dominar, controlar y marear con el balón; pero aun así no conseguían generar una gran sensación de peligro. No estaban tan bien como podían estar. Llego la prorroga, los blancos habían recuperado el aliento y los azulgrana acababan de perderlo. Y un buen contraataque del Madrid decidió el partido. Ciento veinte minutos de tensión resuelta con un gol.

Después tocaban semifinales de la Champions League, otros dos clásicos para infartarse. Sin embargo el primer choque fue más un bochorno que un partido de fútbol, ¡ojo! Por ambas partes. Paso de ser emocionante a ser violento y en esto tuvo mucha culpa el árbitro. El Madrid planteó mal el partido, salió a defenderse, la presión era mínima y eso que jugaban en casa. Hay una norma general aplicable a todos los equipos del mundo, del sector que sea: no dejar con el culo al aire a tu compañero. Si tu delantero es CR7 y le da un aire loco de subir a presionar un balón que es muy probable que no consiga, te j…. y le acompañas. Para cuando os toque bajar a defender, entonces te acuerdas de su madre y de su padre. No antes. Porque previamente tienes que ayudar a tu compañero, apoyarle, cubrirle las espaldas. No me gustan los gestos del niño mimado de papa Mourinho, pero en ese caso, tenía razón. El Barcelona parecía más centrado y controló algo más la situación que en la final de Copa. A pesar de ello no ganó por su despliegue de fútbol, ese estilo al que nos tiene acostumbrados. Ese juego de lujo que nos hizo una manita en la ida de la liga. Supongo que a final de temporada se pagan los esfuerzos y pesan los minutos en las piernas. Todo ello no quita para que el Madrid andará perdido en su propia casa. Resultado final, ganó el Barcelona.

Los más ingenuos pensaban que los blancos le darían la vuelta a la eliminatoria en el Camp Nou. A veces la inocencia de la gente me sorprende. Alguno dirá: “¿y tu te consideras aficionada del Madrid?” .Y yo le responderé: “aficionada sí, ciega no”. Aquello fue como ver a un gato defenderse panza arriba, desorganizado, descontrolado, desestructurado y superados. Poco más se puede decir. Otro mal planteamiento. ¿Qué teníamos que perder? Nada, sin embargo salimos a defender un resultado en contra. Absurdo cuanto menos. Al final los culés pasan a la final y el Madrid se vuelve a casa envuelto en la polémica y poco más.

La Liga era un imposible del que no se querían despedir. Cuando a mitad de temporada tu principal rival: te va ganando, ni pierde, ni empata ni tiene intención de hacerlo. O te vas a Lourdes a pedir milagros o reconoces que las has cagado. ¿Dónde y cuándo? Cuando no has preparado al equipo, cuando tu sistema de juego es inexistente, cuando has contratado jugadores que no has usado, cuando has necesitado un jugador nuevo y no has elegido bien, cuando has dejado que el niño mimado jugara aunque no estuviera siendo útil, etc. El donde da un poco lo mismo. El porque está bastante claro. Porque te preocupa más actuar que trabajar o cuando las guerras internas te descentran de tu labor real. Porque el dinero es prioridad. Y sobre todo cuando pierdes el norte de quién eres y de quien has sido. Cuando haces las cosas mal.

Hora de entrar en la polémica y aviso a navegantes que no sé si pareceré imparcial o todo lo contrario, pero desde luego hablo desde la sinceridad. Jamás pensé que vería tal espectáculo en un campo de fútbol, de verdad. Señal de que aún me quedan muchas cosas por ver. Entradas excesivas, excesiva escenificación por parte de varios jugadores (suyos y nuestros), polémicas entre banquillos y directivas sin venir a cuento, denuncias porque tu has hecho esto y tu aquello. La entrada de Pepe es dura, sí. Alves la exagera, también. Marcelo pisa a Villa, sí. Busquet llama mono a Marcelo, desde luego. Lo peor el mal rollo entre internacionales. Dicen que no, la teoría de que todo queda en el campo, pero me da en la nariz que ahí ha habido más que palabras. Respecto a los árbitros de la Champions, no sé si la teoría de Mou es cierta, prefiero pensar que no. Pero eso no quita para que el arbitraje fuera malo. Sobre todo en la ida, aunque el de la vuelta no mejoró. No me preocupa tanto que haya una mano negra o azulgrana o blanca detrás de este comportamiento, me preocuparía que en verdad un arbitro pueda ser tan malo.

En fin, todo parece terminado, ya solo quedan las dudas de aquellos que se la juegan en el descenso y la final de la Champions. Como diría un médico: “de pronostico reservado”. Mientras, el Madrid se enfrasca en sus propias guerras internas y ojea en el mercado, fichando a desconocidos, para poder vender los descartes y los errores. Y al mismo tiempo yo busco desesperadamente apartar de mi las lorzas lozanas que las croquetas me han regalado. Reconozco que son lorzillas producto del disfrute y no hay cosas mejor en el mundo que engordar de felicidad. Lástima que mi equipo no me haya convertido en obesa…otra temporada será.

Fuentes de las imágenes:
www.sabor-artesano.com
www.revistanumerouno.com
www.futbol76.blogspot.com
www.arturovillalobos.blogspot.com
www.kexuak.blogspot.com

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