Eluana a debate

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¿Quién no conoce el caso de Eluana Englaro?
Es la historia de un padre coraje luchando por la libertad de su hija. Una libertad que se aleja de lo convencional.

Italia. Corría el año 1992. Eluana era una chica morena, joven y atractiva. Con una mirada alegre y soñadora, que denotaba sus ganas de experimentar, de aprender, de vivir. Como a todos los jóvenes le gustaba divertirse, y esa noche había salido. Al salir de la discoteca cogió el coche para volver a casa. Y fue entonces cuando todos sus sueños se esfumaron, en un instante. Un brutal accidente de tráfico se lo llevaba todo. El impacto le causó un coma profundo y unas lesiones cerebrales irreversibles.

Desde ese momento, Eluana queda en estado vegetativo y tiene que ser alimentada e hidratada de forma artificial. Tras cinco años de desesperación, el padre de la chica, Beppe Englaro, comienza su lucha por desconectar a la joven. Está convencido de que Eluana no quiere vivir en esas condiciones y él tampoco quiere ver sufrir a su hija. Las negativas de las instituciones competentes no consiguen vencer al padre quien continúa su lucha. El 9 de julio de 2008 El Tribunal de Apelación de Milán autoriza la suspensión de la alimentación a Eluana, secundado por el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo, algo sin precedentes en Italia. Sin embargo, las polémicas suscitadas llevan a la región de Lombarda a negarse a acoger la muerte de Eluana. De la misma manera, en diciembre el Ministerio de Sanidad de Berlusconi envía una circular en la que prohíbe a los centros sanitarios públicos y privados dejar morir a la joven.

El 3 de febrero de este año Eluana es trasladada de la clínica Lecco a “La Quiete”, una casa de curas, para pasar sus últimos días. Ante esto, la alerta se dispara y Berlusconi ordena el día 5 un decreto “express” para evitar su muerte. Al día siguiente se reduce la alimentación de Eluana a la mitad.

El sábado día 7 de febrero, se retira toda la alimentación artificial. Berlusconi declara que no entiende “la crueldad de los médicos, que la dejan morir de hambre y sed”. Al día siguiente el Vaticano hace público el domingo su “aprecio” a las decisiones del primer ministro italiano. En respuesta a todas las agresiones verbales, Beppe Englaro invita a Berlusconi y a Napolitano a que conozcan personalmente la situación de Eluana. Pero no hubo tiempo. En contra de toda previsión, el 9 de Febrero de 2009, a las 20.10 horas, Eluana dejaba de respirar. En ese preciso instante el Senado debatía la ley que el Gobierno había preparado para intentar “salvarle la vida”.

Tras diecisiete años en coma y once de batalla legal, el espíritu de la joven quedaba en libertad, escapándose por poco de una nueva ley que iba a atarla de nuevo a la “vida”.

La cuestión es que no se trata de una película, ni de una novela, ni de nada ficticio. Es una historia real con un final… ¿feliz?

La sociedad italiana está dividida, y también el resto del mundo.

¿Debía morir Eluana? El tema de la eutanasia es muy complicado. Por una parte parecía lo más justo para ella, pero por otra es difícil decidir quién tiene derecho a acabar con su vida. Sería importante analizar hasta qué punto tiene conciencia una persona en estado vegetativo y si, cuando alguien vive gracias a unas máquinas, sufre o no. ¿Habría alguna posibilidad de que Eluana se hubiera recuperado? Ha habido casos en que esto ha ocurrido, pero la vida de de la chica (que ya había cumplido 38 años) se mantenía de forma artificial y esto puede considerarse distanasia. ¿Se debería dejar que la vida siguiera su curso natural? Los casos deberían analizarse individualmente pero, ¿podría establecerse una legislación apropiada para solucionar este tipo de casos? El debate está servido.

En cualquier caso, descanse en paz Eluana.

Fuente de la imagen:
http://www.laici.it/writable%5CImmagini%5Celuanaenglarorv6.jpg

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