Elecciones: el día después

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Es hora de repasar. La campaña electoral ha terminado y los resultados han sido claros. El PSOE ha ganado. ¡Felicidades!
Pero vayamos más allá de esa victoria del señor Rodríguez Zapatero y su equipo (nunca hay que olvidar el equipo aunque, al final, siempre sea el gran olvidado). ¿Qué pueden significar estos resultados para el conjunto de la política española? Esta es mi visión.

El primer punto en discordia. El PSOE ha ganado, pero no con mayoría absoluta así que tendrá que hacer mano de nuevo de esos tan incómodos pactos con los nacionalistas. Aún, desde mi humilde e inexperta perspectiva, no puedo imaginar con qué partido en concreto pactará, aunque lo más seguro, la palabra es eso, seguro, que sea con CIU. Tiene escaños suficientes y buena perspectiva. Zapatero puede estar satisfecho porque la gente ha preferido votar por su partido en vez de acudir a opciones más dispersas y les ha escogido a ellos. Lo que desde estas letras deseo con todas mis fuerzas es que este nuevo gobierno de los socialistas sea un gobierno más dialogante y moderado, que nos una, no nos separe. Y que no se base en la improvisación sino en la meditación, calmada. Sin disparates. Señor Zapatero: tiene usted la oportunidad. No guarde rencores, mire al futuro y no al pasado. Estoy segura de que sabrá hacerlo ya que no tiene la debilidad de tener que estar forzado por grupos separatistas. ¡Animo! 

Pasemos al PP. Para muchos es el gran perdedor de la noche. Desde luego lo es. Pretendían ganar pero no lo han conseguido. Sin embargo, su derrota no ha sido tan catastrófica como las encuestas afirmaban, con la mayoría absoluta de los socialistas. De hecho, han subido mucho en votos y en escaños. Su gran problema sigue siendo, según mi visión, la falta de liderazgo y la falta de recepción de su mensaje. Desde mi humilde opinión, el señor Rajoy ha conseguido un resultado notable pero no ha logrado su ambición de presidencia.  Para la percepción pública que tiene puede estar muy satisfecho. Debería retirarse ya que la imagen que tiene es extremadamente difícil de pulir. No podría aventurar un sucesor para que no “se me vea el plumero” pero creo que dicho sucesor vive y gobierna en Madrid y l@ dejaron fuera de las listas. La gente sabrá meditar la oportuna arroba que he incluido porque no es una errata. 

En cuanto a IU. Son los auténticos perdedores de la noche. Han perdido su grupo parlamentario. Izquierda Unida se descompone. Llamazares, viendo el desastre, ha preferido retirarse con esa dignidad innata que le caracteriza. Muy bien por su decisión. Muy mal por su difusión. Su debacle forma buena parte de la victoria socialista. La gente ha preferido apoyar a Zapatero antes que a su creencia pura de izquierda. Las consecuencias saltan a la vista. Habrá que reconfigurar la coalición porque necesita una buena reforma. 

No quisiera olvidarme, por supuesto, de la espectacular caída de los partidos nacionalistas. Eso demuestra que los votantes españoles están hartos de radicalismos que no llevan a ningún sitio. Siempre he pensado que si nuestro destino es unirnos con Europa no encaja que unos cuantos quieran irse. Creo que ya hay muchos más que yo que comparten esa mentalidad. 

Por último, pero no por ello menos importante, el impresionante resultado de UPD. No puedo negarlo. ¡Me encanta! Un partido pequeño, formado por un grupo de valientes que defendieron sus ideas. Es una trama muy romántica, aunque no sé si será exacta. El caso es que Rosa Díez está en el parlamento. Y es algo de lo que me alegro, sinceramente.

Volvamos a la perspectiva general. El bipartidismo se acentúa. No sé si es una tendencia positiva porque refuerza los gobiernos pero debilita las ideologías. Pienso que cada vez nos asemejamos más, con todas las indudables diferencias, a la política americana, en la que hay dos partidos fuertes, un tercero que es “tirar el voto a la basura” pero que alguna importancia tiene y que, sinceramente, quisiera que fuera UPD, y centrados totalmente en las personalidades más que en los equipos o las ideologías en su mayor parte.

Es hora de pasar página y configurar otra legislatura. Una legislatura que mostrará al auténtico Zapatero como líder, ya que tiene resultados para tomar sus propias decisiones. Volvamos a empezar.

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