Elecciones británicas: todos se la juegan

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La incertidumbre es la gran protagonista del panorama preelectoral en el Reino Unido. Con las elecciones generales a la vuelta de la esquina, ninguno de los dos principales partidos del país consigue imponerse como favorito. Los liberal demócratas, socios del Gobierno actual, caen en picado en las encuestas y los eurófobos del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) ya les doblan el porcentaje de intención de voto.

David Cameron,Las elecciones generales del Reino Unido en mayo amenazan con ser de las más reñidas en la historia del país. Según un barómetro del diario conservador The Daily Telegraph, conservadores y laboristas están empatados con un 33% de los votos para cada uno. El partido de David Cameron no consigue aumentar el margen de ventaja con los laboristas pese a los buenos datos económicos: el pasado año el país creció un 2,6% y actualmente el paro se mantiene en torno al 6%. Además, los liberal demócratas de Nick Clegg, socios de los conservadores en el Gobierno, están viviendo un desplome imparable y las encuestas ya le auguran un 7% de los votos, frente al 23% obtenido en los comicios de 2010.

Esta situación ha favorecido a los laboristas, que según el sondeo aumentarían cuatro puntos el porcentaje de votos con respecto a las últimas elecciones generales. Sin embargo, el líder de este partido, Ed Miliband, no termina de convencer a los votantes, y podría perder un histórico bastión de la izquierda: el Estado de Escocia. Las encuestas auguran un descalabro laborista en esta zona: pasarían de 41 diputados escoceses en el Parlamento a tan solo cuatro. Esa caída de los laboristas en Escocia ha favorecido en gran medida al Partido Nacionalista Escocés (SNP), que podría lograr 54 de los 59 escaños escoceses en Westminster. Además, el SNP salió reforzado tras la consulta independentista de septiembre. A pesar de que ganó el no a la independencia, la opinión pública se mostró totalmente polarizada y el partido nacionalista ha conseguido aglutinar a gran parte de los votantes, doblando en intención de voto al Partido Laborista entre los menores de 44 años.

Parlamento británico - Rennett StoweLejos de esta batalla entre tories y laboristas están Los Verdes, a los que en el último sondeo se les otorga un 7% de apoyo popular en las urnas. Este partido, que propone medidas como aumentar el salario mínimo, eliminar las tasas universitarias o incrementar los impuestos a los más ricos, se define como “víctima del sistema electoral británico”. Y es que la web Voteforpolicies, que mide la afinidad de los votantes a los partidos, revela que el 27% de los encuestados tienen ideas cercanas al programa de Los Verdes. Curiosamente, este dato coincide con la cifra de aquellos que en una encuesta de noviembre aseguraron que votarían a este partido si creyeran que tiene posibilidades de ganar. Sin embargo, las expectativas reales perjudican a esta formación, ya que muchos electores votan tácticamente a aquellos con más posibilidades de obtener diputados. Esto favorecería, paradójicamente, a los conservadores, ya que los votantes afines a Los Verdes y desencantados con los laboristas y los liberal demócratas podrían otorgar su voto al partido de Cameron. Pese a esta situación, la líder de Los Verdes, Natalie Bennett, se muestra optimista y asegura que los británicos están cansados de haber votado durante décadas “por el segundo partido que menos les gustaba, solo para tratar de frenar a los que de verdad odiaban”. Pese a las escasas cifras previstas para Los Verdes, esta formación podría ser decisiva para la formación de un Gobierno de coalición junto a laboristas y nacionalistas.

En medio de este baile de cifras y de la lucha por llegar al número 10 de Downing Street se encuentra el Partido de la Independencia del Reino Unido. Esta formación euroescéptica no ha parado de crecer en lo últimos años: en las elecciones municipales de 2013 obtuvo 147 concejales, mientras que en 2009 solo había conseguido 8; además, en los comicios europeos de 2014 se hizo con 24 escaños en el Parlamento Europeo, convirtiéndose en el partido británico con más eurodiputados. En la actualidad, el UKIP se consolida en las encuestas como tercera fuerza política del país. Los sondeos estiman que obtendrá un 15% del total de votos en las próximas elecciones generales, por lo que este partido podría ser decisivo a la hora de formar gobierno. Su líder, Nigel Farage, propone convocar un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, así como ejercer un mayor control de la inmigración. Sin embargo, en sus últimas apariciones públicas ha suavizado sus declaraciones, quizá tras comprobar que según una encuesta de ComRes el 44% de los ciudadanos opina que el UKIP es racista, y el 47% considera que no es creíble. En una de sus últimas entrevistas, en el canal ITV, Farage ha afirmado que “si se controla la inmigración con sensatez y se hace adecuadamente, esta puede ser un beneficio para el país e incluso enriquecer la cultura”, sin duda un discurso mucho más prudente de lo habitual en este político, que constantemente ha hecho referencia a la necesidad del “divorcio de la Unión Europea” y de “decidir quien puede instalarse en el país”. Pese a las críticas, el UKIP sigue manteniendo su influencia y los medios le han convertido en el protagonista de la campaña electoral británica. Todas las miradas están puestas sobre este partido que amenaza con derrumbar el bipartidismo británico.

El futuro político del Reino Unido parece muy incierto y nada está escrito sobre la elección del próximo gobierno. ¿Se impondrá Cameron junto al UKIP en Westminster o, por el contrario, conseguirá Miliband el apoyo de nacionalistas y Verdes para formar una gran coalición? Las dudas solo se resolverán el 7 de mayo. Hasta entonces, las cifras, los datos y las previsiones seguirán alimentando las expectativas de cara a unas elecciones que, probablemente, serán históricas para el país.

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