El amor en Gabriel García Márquez

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Ya han pasado cinco años de la muerte de uno de mis escritores favoritos, el que empecé a leer en el instituto y me ha acompañado durante el resto de mi vida: Gabriel García Márquez. Pasa el tiempo y, cada vez que me dejo encandilar por una de sus novelas, tengo la sensación de que he regresado a casa, al lugar donde tenía que haber regresado mucho antes, aunque mi  hogar predilecto siempre será Macondo, entre las páginas de Cien años de soledad y con los Buendía a mi lado.

Uno de mis eternos pendientes era El amor en los tiempos del cólera; probablemente asociaba el título a un género que no despierta en mí mucho interés: la novela romántica. Aproveché para darle una oportunidad cuando descubrí una reedición de Literatura Random House, ilustrada con mimo y belleza por Luisa Rivera. Esta artista chilena ya dio forma y color a la edición conmemorativa del cincuenta aniversario de Cien años de soledad, una joya que los incondicionales del autor tenemos en nuestra librería.

He de confesar que me equivoqué retrasando esta lectura por prejuicios. “El amor en los tiempos del cólera” trata del amor, sí, pero es muchísimo más que una obra en la que prima el romanticismo: se sustenta en unos personajes a los que, sin querer, adoras, con sus defectos y virtudes, con los que sufres y te emocionas, de los que se te enquistan dentro. Fermina Daza es, indudablemente, uno de los grandes personajes de García Márquez: su terquedad, su valentía y su determinación conquistan, no solo los corazones de Juvenal Urbino y Florentino Ariza, sino también los de los lectores.

Pese a ser maravillosa, esta obra, publicada en 1985, tiene algunos altibajos en torno a la mitad, en el momento en que Ariza anda algo perdido y sus conquistas se suceden, sin que tengan demasiada importancia ninguna de ellas. No obstante y afortunadamente, el desenlace recupera la intensidad del inicio, enamorándonos de nuevo y clausurando la historia con un desenlace impecable e inolvidable. Las ilustraciones embellecen aún más si cabe una relación amorosa que, en la prosa de García Márquez, es plenamente hermosa, destacando la fusión de colores tierra, rojizos y azules que utiliza Rivera y los troquelados de la edición.

El amor en los tiempos del cólera no es Cien años de soledad, pero tampoco le hace falta serlo. Posee una calidad suficiente, una potente trama y unos peculiares personajes para convertirse en inmortal en el alma de los lectores. Leer a Gabriel García Márquez continúa siendo una delicia, sin importar la edad en la que le descubras ni lo que hayas leído anteriormente; es, sin duda, uno de los grandes.

 

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