El mundo despide al bailarín Tony Fabre

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Fallecía el pasado 3 de diciembre, con tan sólo 49 años, a consecuencia de una complicación de la enfermedad hepatítica que padecía. Su paso por el mundo de la danza queda acentuado por su dirección en España de la Compañía Nacional de Danza 2 y la asistencia que prestaba al bailarín valenciano Nacho Duato.

Tony Fabre en Gran Canaria el pasado mes de julio - VICTORIA MEDINA CHIMBUR
Tony Fabre en Gran Canaria el pasado mes de julio – VICTORIA MEDINA CHIMBUR

 Gran simpatía y energía desbordante, son características que parecen estar íntimamente ligadas a Tony Fabre a lo largo de toda su carrera, como profesional y también como persona. Su constancia y determinación en el mundo de la danza, ocupación por la cual se decantaría desde muy joven, le proporcionarían grandes logros y le otorgarían respeto y un gran reconocimiento profesional. Es por ello que su inesperada muerte sobrecogía a todos aquellos que, de una forma u otra, le habían conocido o habían entrado en contacto con su trabajo a lo largo de los años y en distintas partes del mundo. Entre sus hazañas destacan sus seis años como solista en el Ballet del Siglo XX de Maurice Béjart y su año como bailarín principal en el Sadler’s Wells Royal Ballet de Londres.

A pesar de ello, hace tan sólo cinco meses Fabre se encontraba lejos del bullicio de las grandes metrópolis europeas, en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria donde impartía a comienzos del mes de julio un curso magistral de danza clásica y contemporánea. Su amistad con el bailarín gomero José Manuel Armas había hecho posible su desplazamiento al centro de danza de este en las Islas Canarias, lugar en el que unos cuarenta alumnos aprendieron durante varios días de uno de los grandes.

“Están todos muy motivados, es un placer trabajar con ellos”, así lo expresaba Fabre al terminar una de sus sesiones uno de los últimos días del curso. Minutos antes lo único audible era su voz enérgica, instrucciones coreográficas a los jóvenes que seguían velozmente sus indicaciones sin querer perderle el ritmo al maestro. “Lo que no se ha perdido en más de 20 años que he vivido aquí son las ganas de la gente de bailar”, y tampoco cesó la labor de este gran bailarín por querer brindar sus abundantes conocimientos a otros. Tony Fabre estuvo al frente de la Compañía Nacional de Danza 2 y recientemente ejercía de asistente al bailarín Nacho Duato junto al cual se encontraba hace un mes en San Petersburgo, justo antes de volver a España y tener que ingresar de urgencia en un hospital de Madrid por complicaciones con su enfermedad hepatítica.

En Twitter muchos han expresando su tristeza por la pérdida de Fabre, entre ellos Tamara Rojo, la bailarina principal del Royal Ballet de Londres y ganadora del premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2005 que escribió: “Estoy conmocionada por la muerte de Tony Fabre, gran artista. Mi condolencia a su familia y amigos”. También manifestaron su pesar la Compañía Nacional de Danza (“Por tu memoria Tony Fabre. Te admiramos y recordaremos siempre”) y el Teatro Real de Madrid (“Día triste. Desde el Teatro Real lamentamos el fallecimiento del coreógrafo Tony Fabre […]”).

 

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