“El cambio global va a reducir severamente nuestra calidad de vida”

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“Matematizar” la biología es lo que hace Jordi Bascompte (Olot, Girona, 1967), biólogo investigador de la Estación Biológica de Doñana y miembro del comité editorial de la revista Science. Con numerosos trabajos publicados en las revistas científicas con mayor índice de impacto, este biólogo ha aportado un nuevo concepto al estudio de la biodiversidad, la arquitectura de la biodiversidad. Su trabajo de investigación persigue predecir hasta qué punto los ecosistemas y los servicios que nos proporcionan van a sobrevivir ante las perturbaciones producidas por el cambio global.

Jordi Bascompte, investigador de la Estación Biológica de Doñana. Fotografías. Azahara Román.
Jordi Bascompte, investigador de la Estación Biológica de Doñana. Fotografías. Azahara Román.

En primer lugar queremos saber en qué consiste exactamente su estudio sobre la biodiversidad ¿Cómo podría resumirlo al público de a pie?

Yo creo que podría resumirse con la frase de “el intentar entender la arquitectura de la biodiversidad”, es decir, entender cómo las interacciones entre las especies que forman un ecosistema condicionan la robustez de esas redes ante perturbaciones de diversa índole. El objetivo que perseguimos es aunar el trabajo de campo y la filogenias de las especies para ver hasta qué punto la historia evolutiva de una especie condiciona la arquitectura de esas redes. Finalmente añadimos modelos matemáticos y de simulación.

Llama la atención que, un concepto tan teórico como es el de biodiversidad, pueda ser trasladado a una fórmula matemática ¿Qué define esa fórmula matemática a la que habéis llegado?

Hemos llegado a una expresión analítica que lo que te dice es hasta qué punto un ecosistema puede soportar más especies en función de la forma de organizar esas interacciones. Por eso abordamos el concepto de arquitectura de la biodiversidad. Esta ecuación matemática demuestra que la estructura que observamos en la naturaleza es la que permite sostener un mayor número de especies y que cualquier otra forma de reorganizar esas interacciones lo reduce.

¿Cómo podríamos aplicar esa fórmula matemática a la práctica?

El caso más importante es el de la restauración de ecosistemas que han sido degradados. La idea sería que no podemos hacer una buena restauración si no tenemos una aproximación de redes, es decir, no es suficiente con pensar en especies aisladas, debemos incorporar especies que jueguen un papel clave en esa red. En ese caso no solo tenemos que restaurar especies, tenemos que restaurar estructuras, porque son esas estructuras las que van a hacer de andamio y soportar a muchas otras especies que ya de forma natural se irán manteniendo.

Fotografía: Azahara Román
Fotografía: Azahara Román

En ese caso ¿Qué tipo de especies formarían el andamio de esa red?

Hemos visto que hay especies que juegan un papel muy importante pues serían como el pegamento que mantiene esa red unida. Son unas pocas especies que actuarían como en física los denominados “hubs”, por ejemplo, en redes complejas, servidores en internet que tienen una conectividad brutal. Eso lo vemos también en nuestras redes biológicas y que, aproximadamente, si desaparecen un 5% de las especies, la red se colapsa y se fragmenta, es el caso por ejemplo de los polinizadores.

Cuando simulamos la eliminación de especies llega un momento que hay un grupo de especies que no tienen más recursos. Imagínate por ejemplo plantas que no tienen el concurso de sus polinizadores. En nuestro estudio hemos visto que esas plantas no están escogidas al azar de la filogenia, sino que tienden a ser plantas filogenéticamente similares, lo cual produce cascadas de coextinciones, es decir, se pierden especies genéticamente muy cercanas. Se puede decir que estamos podando el árbol evolutivo de forma exagerada, cortando ramas enteras, en vez de ir cortando ramas al azar, perdiendo millones y millones de años de evolución.

Según comenta la pérdida de especies genéticamente cercanas puede conllevar la pérdida de millones de años de evolución ¿Cómo se puede detectar cuando un hábitat está en declive en la pérdida de especies?

Tener un marco conceptual es muy importante en ese caso, ya que necesitamos de una mínima capacidad de predicción. Por ejemplo ahora sabemos que los ecosistemas no funcionan de manera lineal, es decir, si reducimos el hábitat de la selva tropical un 20 % y vemos que se han extinguido cinco especies, no podemos predecir que si lo reducimos un 40 % perderemos diez especies. Ahora conocemos, gracias a ese marco teórico, que hay puntos de no retorno dentro de un ecosistema. Esto quiere decir que vamos a poder predecir como una comunidad es más o menos resistente a una perturbación en función del número de especie que soporte.

¿Cómo afecta el cambio climático a esa arquitectura de la biodiversidad que comentabas?

Bueno el cambio climático es un mecanismo más de lo que ampliamente conocemos como cambio global. El cambio global genera consecuencias a nivel de especie por lo que cabe esperar que también las genere a nivel red. Hoy sabemos que redes son más susceptibles al cambio global que las mismas especies, por lo tanto, existe la posibilidad de que, aún antes de manifestarse sobre las especies, sus consecuencias afecten al pegamento que las mantiene unidas.

Fotografía: Azahara Román
Fotografía: Azahara Román

¿Habéis podido comprobar qué especies se ven más afectadas por el cambio global?

Esa pregunta es difícil de contestar con la información que tenemos porque estamos comparando dos temas muy diferentes. Lo que si podría decirte es que normalmente las primeras especies que suelen extinguirse son especies que tienen pocas interacciones en esas redes. La identidad puede ser diferente pero esa propiedad es una cosa que podemos poner ya en evidencia.

Si habláramos en números ¿Qué perspectivas hay en cuanto a la disminución del número de especies a causa del cambio global?

La perspectiva es que la tasa de pérdida de especies es gigantesca y lo que nos indican los estudios que ya tenemos a nuestra disposición es que esa tasa seguramente va a hacerse más grande a medida que el problema se haga más inminente. Sabemos que si ahora queremos pasar de un número de especies aisladas a la estructura y funcionamiento real de esas redes debemos contar con esos puntos de no retorno. Esto se traduce a que, siendo malo lo que está pasando ahora mismo, va a ser infinitamente peor si cruzamos esos límites.

¿De cuánto tiempo estaríamos hablando para llegar al límite de esos puntos de no retorno?

En muchos sistemas parece ser que estamos muy cerca. Yo te diría que es muy probable que en una década o dos. Nosotros lo veremos y sin duda nuestros hijos van a pagar las consecuencias. Si no actuamos ahora, en esos pocos años no hay duda de que nuestros hijos van a vivir en un sistema muchísimo más pobre y su calidad de vida va a verse disminuida de forma brutal y alarmante.

Me impresiona que es una situación bastante dramática y creo que no está presente en la sociedad ¿Cuál es su opinión acerca de ese alarmante dato?

Totalmente… es dramática, mucha gente no se da cuenta. Vamos a vivir unos cambios sin precedentes en la historia de la humanidad, eso va generar modificaciones en la recuperación de algunas enfermedades infecciosas a una densidad como nunca hemos visto, con lo cual la capacidad de transmisión será mayor. Efectivamente estamos hablando de un problema muy grande y el no poner una solución ahora va a tener consecuencias nefastas en un periodo de tiempo muy corto, afectando a nuestra calidad de vida, a nuestra supervivencia y sobre todo a la comunidad.

Fotografías. Azahara Román

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