El aprendizaje cultural no es exclusivo del humano

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Un estudio reciente ha demostrado que algunos animales se adaptan a las normas sociales que les rodean

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La revista Nature ha publicado recientemente una serie de estudios en los que asegura que algunas especies de animales, como el mono o las ballenas, adaptan su comportamiento a las normas sociales de las que se ven rodeados. Se trata de un conformismo, que es imprescindible para asegurar la supervivencia de muchas especies. En el caso del mono vervet, que se caracteriza por tener la cara de color negro con unas franjas blancas, mientras el resto de su cuerpo es de color gris, se ha demostrado que antepone las preferencias alimentarias del grupo a las suyas propias.

Algo parecido pasa con las ballenas jorobadas, ya que imitan las técnicas de pesca de sus compañeras. Este tipo de ballena es una de las más reconocidas por la joroba de la aleta dorsal, a menudo son entrenadas en cautividad para utilizarlas en espectáculos. Es un animal muy social que canta más fuerte que la mayoría de las otras ballenas, pudiendo escuchar su canto hasta 100 millas de distancia.

Ya podemos asegurar que el homo sapiens no es el único ser social que necesita de otros de su misma especie para sobrevivir, muchos animales también pueden ser clasificados como seres sociales, por la dependencia que tienen para salir adelante rodeados de miembros de su misma especie.

En uno de los estudios que acaban de publicarse, los investigadores de la Universidad de Saint Andrews (Escocia) ofrecieron a los monos vervet de una reserva de Sudáfrica maíz teñido de rosa y de azul, uno de los cuales tenía mal sabor. A raíz de esto cada uno desarrolló preferencias por el color que tenía mejor sabor, pero las nuevas crías comían el maíz del mismo color que comían las madres, así como todos aquellos machos inmigrantes elegían el maíz preferido por sus nuevos compañeros, aunque el que les gustaba era el otro color.

FlirkUno de los investigadores declaró que sus datos enfatizan la importancia de la transmisión cultural, así como las raíces evolutivas de la expresión “donde fueres, haz lo que vieres”. Consecuencia de todos estos datos, Frans de Waal, experto en primatología y etología y catedrático de Psicología en la Universidad de Emory (EEUU) mostró su satisfacción afirmando que “los primates son animales mucho más culturales de lo que los experimentos a pequeña escala habían indicado hasta ahora”.

En el caso de las ballenas jorobadas, científicos de la misma universidad estuvieron a lo largo de 27 años analizando, lo que serían más de 70.000 avistamientos de este tipo de ballenas en el golfo de Maine. Lo curioso es que en el año 1980 se detectó una nueva forma de pescar en uno de estos animales y que esta nueva forma de pescar se fue extendiendo poco a poco al resto. Fruto del análisis y de la observación estos científicos pudieron demostrar que las ballenas que no conocían esta nueva técnica de pesca comenzaban a utilizarla desde el momento en el que convivían con individuos que sí que la empleaban. Así demostraron que acatar normas sociales no es un comportamiento exclusivo de primates.

Es interesante el sistema de alimentación de este tipo de ballenas, conocido como red de burbujas, ya que crean un círculo en el agua con sus cuerpos y luego soplan burbujas. Estas burbujas atraen pequeños animales marinos y de esta forma las ballenas jorobadas pueden comer con mayor facilidad.

Actualmente aún hay muy pocos experimentos que ayuden a determinar si realmente los animales aprenden unos de otros, pero con casos como estos parece claro que el ser humano no es el único que se adapta a las necesidades del otro para sobrevivir.

Fotografía: Flirk

 

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