El yoga, un viaje hacia nosotros mismos

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Gracias a la colección Grijalbo Ilustrados descubrimos Toda la vida es yoga, de Diana María Escovar Gómez, que combina la presentación conceptual de esta disciplina con ejercicios prácticos de relajación y meditación. 

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El yoga está tan extendido en nuestra cultura como desconocidos son sus orígenes y alcances reales. Hablar de yoga parece equivaler a hablar de mejora del estado físico, de resistencia, elasticidad y tonificación, pero el potencial de esta fuente de bienestar puede conducirnos a una vida sana más allá del aspecto exterior. Con casi cien páginas dedicadas a la exposición teórico-conceptual del yoga y sus raíces históricas más una parte descriptiva, en la que se presentan las diferentes asanas (posturas) o propuestas de oración, mantras y meditación, esta obra es una guía indispensable para aquellos que desean introducirse en esta disciplina.

Raúl Molina Grande, que combina su trabajo como psicoterapeuta clínico con la de profesor y estudiante de yoga (sadhaka) desde hace tres años, señala los beneficios del yoga, incontables y muy amplios: puede combatir dolencias como la ciática, el asma, la bronquitis, la anemia, la acidez, la diabetes, desórdenes menstruales, dolor de cabeza, estreñimiento, fatiga, gastritis, hemorroides, hernia inguinal, hipertensión, insomnio, obesidad, tumores en fase inicial, ulcera gástrica… Algunas posturas específicas tienen efectos mucho más concretos: tonificar los músculos de las piernas, corregir las deformidades de las caderas, aliviar dolores de espalda y tortícolis, fortalecer los tobillos y el tórax, incrementar el aporte sanguíneo en la parte baja de la espalda, vigorizar los órganos abdominales, fortalecer los músculos de la cadera… Los beneficios espirituales son aún más interesantes aunque a la vez sutiles y no apreciables al principio. Estos serán descubiertos a diferente velocidad en función de la sabiduría del maestro en combinación con la práctica personal (sadhana).

¿Por qué está tan de moda el yoga? Obviamente, los gimnasios han catapultado a esta disciplina a la fama. Sin embargo, Molina advierte que el yoga no es un deporte en absoluto. “Si vas a practicar yoga es porque una fuerte inquietud se mueve dentro de ti. No lo hagas solo por ponerte en forma”, dice. “Arte, ciencia y filosofía no se enseñan en la mayoría de gimnasios. No es para lucir tipo en verano aunque haya muchos practicantes con cuerpos fibrosos y tatuados haciendo piruetas por la playa. Algunos instructores de fitness con diversos grados de ignorancia se están pasando al yoga irresponsablemente sin imaginar ni por asomo que significa siquiera la palabra sadhana.” Y, por tanto, concluye: “El yoga no es para todo el mundo, depende del momento de sed espiritual que atraviese la persona. Es para el que tiene sed de Verdad.”

Una vez asumido lo anterior,  y activada nuestra voluntad de armonizar nuestro espíritu a la par que el cuerpo, se recomienda asistir a las mejores clases posibles, hacer amigos, compartir y disfrutar de la práctica en grupo sabiendo que el trabajo individual cuenta aún más. “Y si en tu centro el profesor no medita ni os habla de meditación, huye”, indica Molina. ¿Es necesario el empleo de algún material, por ejemplo música? “El practicante puede crear la atmósfera que desee. Para hacer yoga no se necesita música, pero sí es cierto que la música sí forma parte del yoga. En mi modesta opinión, necesitar música para entrar en meditación te hace dependiente de ello. En meditación profunda la música proviene del interior”, comenta. Por otro lado tampoco es necesario hacer precalentamiento ya que la práctica debe ser secuencial, solo tener en cuenta algunas claves para que nuestra sesión de yoga sea eficaz: realizar la práctica con el estómago vacío (2,5 horas después de un snack o 4 horas después de una comida copiosa) y permanecer en el mayor estado de presencia posible.

En opinión de Molina, la tecnología del yoga está bien explorada y descrita por los grandes maestros. Hay libros y textos importantísimos, auténticas delicias en la búsqueda de la verdad que relatan cómo millones de personas se han ido transformando desde siempre. El problema surge al introducir un sistema tan complejo en otra cultura como la nuestra; además, son asimismo problemáticos los falsos yogas de Occidente, versiones rápidas y ajustadas al alumno o importantes desviaciones, como el acroyoga. “A veces incluso es el alumno el que le dice al profesor como quiere la práctica porque ha leído esto o lo otro. Tener una visión global del yoga lleva mucho tiempo de estudio y práctica, es un proceso enorme, pero sé que existen millones de personas que han vencido a la ignorancia”, afirma. 

Paradójicamente, el malestar social y la falta de salud son tan evidentes que están surgiendo una enorme difusión del yoga a través de diversos cauces. El buen yoga ha llegado también a España y se extiende establemente tanto por nuestro país como por el resto del planeta. Sin duda alguna internet acelera muchísimo este fenómeno. Y, por supuesto, libros tan completos y detallados como el de Escovar Gómez hacen más delicioso el viaje hacia nosotros mismos.

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