El voluntariado, expresión de la solidaridad femenina

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Pilili (voluntario del 12 de Octubre)Cientos de miles de hombres y mujeres comparten su tiempo con otros; otros, necesitados de tender sus manos y encontrar respuestas. En Madrid, más de 144.000 personas apuestan por la justicia social en centros de voluntariado que van desde hospitales, hasta residencias de niños o casas de acogida. Pero según datos oficiales, casi un 60% de los voluntarios, son mujeres.
Hace ya veinticuatro años que Naciones Unidas estableció, vía Resolución, que cada día cinco de diciembre se celebraría el Día Internacional del Voluntariado. Hoy se celebra un nuevo aniversario con el fin de reconocer la labor generosa de cientos de miles de personas en todo el mundo, que comparten su tiempo y sus conocimientos con fines solidarios. El voluntariado rescata los valores perdidos promoviendo el compromiso con la sociedad sin contratos, ni intercambio de monedas de por medio.

La empatía, característica esencial en esta materia, según se define es la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro; empatizar implica romper barreras, eliminar los estereotipos y saltar sobre los prejuicios. Henar Arranz García, mujer y médico de familia, es voluntaria en el Hospital 12 de Octubre y en la Asociación Española Contra el Cáncer. Su labor consiste en transmitir alegría a los niños enfermos de cáncer. A ésta joven y alegre luchadora, la carrera de medicina le llevó a interesarse por el voluntariado: “me enteré, a través de un stand en la facultad, que existía un grupo de juventud para el voluntariado y que podía apuntarme para dedicar unas horas del fin de semana a actividades como la música, el teatro o la pintura. Yo elegí el teatro porque es algo que siempre me ha gustado pero que tuve que aplazar por mis estudios”.

Esta médico voluntaria lleva ya 12 años repartiendo ilusión a los niños en el hospital y en la residencia hogar. Niños a los que por determinadas circunstancias se les diagnostica un cáncer y que se ven obligados a permanecer fuera de sus casas durante largos períodos de tiempo. Para los voluntarios, la asociación es un centro de referencia para los niños de Madrid y de todos los lugares de España, incluso del extranjero. Henar reconoce que: “debido a los tratamientos a los que se someten los niños y por mi trabajo como médico pude conocer más tarde el voluntariado en el hospital 12 de Octubre”.

Dos días a la semana, en una media de cinco horas, es el tiempo que Henar Arranz dedica a la atención y cuidado de estos niños. Su labor consiste en transmitirles alegría llenando de sensibilidad y percepción la vida de cada uno ellos, a través de actividades lúdico recreativas como las manualidades o la pintura.

Acciones que les permiten olvidar, al menos por instantes, su estancia en el hospital; aunque esta voluntaria asegura que son ellos los primeros en desdramatizar su condición: “Es mucho mejor tratar con niños oncológicos que con adultos, puesto que la mayoría de ellos no son muy concientes de la gravedad de su enfermedad y se prestan sin problemas a participar en las actividades que les proponemos”.

El voluntariado es algo difícil de definir con palabras. Es una actividad donde el principal hecho consiste en la reciprocidad existente entre ambos protagonistas; donde el nivel que se recibe es superior al que se aporta, según palabras de Henar Arranz.

Chin (Henar Arranz) junto a Chinche y Chincheta (compañeros voluntarios en la residencia) en una de sus actuacionesMientras cuenta una de las muchas anécdotas que vive con los niños, Henar sonríe y con alegría describe cómo en una ocasión, un par de niños ingresados en el hospital se empeñaron en jugar a los médicos con ella; con una diferencia, en esta ocasión ella era la paciente a la que tomaron la tensión y pusieron el termómetro. “Fue muy divertido”: asegura. Sin embargo, en este mundo de ayuda al prójimo, no todo son satisfacciones, la cara amarga y triste del voluntariado recae casi siempre en las pérdidas humanas que gente como ella presencian a veces en el hospital y que dejan un vacío tanto físico como psíquico difícil de llenar y superar: “es un gran vacío, tanto para los padres como para nosotros”. Henar aprende cada día alternando momentos buenos y momentos duros, que no faltan, pero que sin embargo le han aportado experiencia. Considera que su trabajo es importante tanto para su vida como para la de estos niños, que destacan por su afectividad y cariño y le demuestran a diario que con poco pueden ser felices.

Precisamente hay momentos que brillan por esa afectividad, sobre todo en fechas señaladas para estar con la familia. Momentos que tienden a volverse tristes puesto que personas como las que esta voluntaria ayuda pueden verse faltas de calor y protección. Por ello, Henar cuenta que en el lugar donde desempeña su actividad voluntaria se promueven constantemente cuestiones como el montaje de un escenario de títeres a tamaño real (los voluntarios) para celebrar la fiesta del carnaval, o actuaciones de payasos y otras puestas en escena que permiten que los niños salgan de la rutina de su enfermedad. Un ejemplo de ello es la fiesta de la primavera que se celebra en marzo para dar la bienvenida a mayo o la fiesta de la alegría que se celebra los julios de todos los años.

El voluntariado es una obligación para con los demás que en una sociedad como la española se practica, pero que hay que seguir fomentando; hay mucha gente que ni siquiera se plantea dedicar un poco de su tiempo al voluntariado y otro tanto, que no sabe ni que existe está opción: “Muchas son las personas que trabajan por esta labor pero son necesarias aún más medidas de información para transportar la esencia del voluntariado a todo el mundo y captar así, más colaboradores”. La sociedad individualista y de consumo actual no permite plantear la ayuda a los demás como una alternativa de vida; según comenta esta voluntaria, que se muestra por la labor de buscar y trabajar por nuevos medios que ofrezcan información sobre actividades de este tipo: “la red podría enfocarse en este sentido y convertirse en un motor de desarrollo de la solidaridad en la ciudadanía. Las labores sociales habría que fomentarlas publicándolas en radio, televisión o prensa escrita para que se sepa que existen”.

El cáncer suscita sentimientos de miedo confusión, desorientación y, en muchos casos, soledad. “No sólo es el enfermo el que necesita ayuda, también sus familiares, amigos, compañeros…que se encuentran perdidos a la hora de acompañar a sus seres queridos y la cálida voz de una persona amiga no viene mal”, asegura Henar.

Esta voluntaria, como testigo de primera mano, destaca con orgullo la evolución del sistema sanitario público español en materia de cáncer, al que ha visto crecer y mejorar: “Se ha pasado de creer que había que viajar a Houston para recibir el mejor tratamiento, a saber a ciencia cierta que en España podemos competir con cualquier país del mundo a la hora de tratar el cáncer; pero aún así hay que seguir avanzando…”. La inversión en investigación oncológica por habitante en Estados Unidos es cinco veces superior a la europea. Aunque esta diferencia se ha reducido en los últimos años, España ocupa el puesto número 15 de entre 31 países europeos con unos 0,92 euros por habitante. Los datos que se desprenden de un informe sobre inversión en investigación oncológica realizado durante el 2007 por el European Cancer Research Managers Forum (ECRM), muestran una situación mejorable en el territorio español. Sin embargo en España se da poca valoración social a la investigación; por ello desde organizaciones como la AECC transmitir la importancia de una investigación de calidad es un objetivo prioritario.

En definitiva, las razones del voluntariado son muchas y muy variadas: algunos buscan sentirse útiles, ocupar el tiempo libre, relacionarse con otros, hacer amigos; otros lo hacen por intereses profesionales o porque necesitan superar algún problema personal. En otras ocasiones los motivos son de carácter idealista y dependen de las creencias, la ética y la educación en valores de cada persona. “Voluntariar es intercambiar, estar dispuesto al trueque; hoy tú, mañana yo. Y sobre todo estar dispuesto a recibir”, explican sus protagonistas.

En Madrid, el Punto de Información al Voluntariado cuenta con un teléfono de Atención y Asesoramiento a Voluntarios y ONG, el 900 444 555. Dicho número busca resolver cualquier duda acerca del tema. Sea cual sea el motivo muchas personas al igual que Henar Arranz pueden, si quieren, llenar la vida y las realidades de personas que solamente necesitan un poco de atención y de cariño. “En esta vida todo el mundo necesita de los demás en mayor o menor medida”: es la moraleja que una mujer que dedica un poco de su tiempo al voluntariado quiere transmitir a los demás, ya que como predica: “con sólo una sonrisa que puedas dar o recibir se pueden lograr muchas cosas”. El ejemplo de esta mujer voluntaria pone de manifiesto que las cifras se cumplen. Y es que, según un informe de la Plataforma del Voluntariado en España (PVE) casi un casi un 60 por ciento de las personas que hacen voluntariado, son mujeres.

Fuentes del Texto
Entrevista a Henar Arranz, voluntaria
www.aecc.es
Informe sobre voluntariado (
http://www.amecopress.net/spip.php?article1967)
Fuentes de las imágenes
AECC / todocancer.org http://www.todocancer.com/ESP/Madrid/Sala+de+Prensa/Noticias+2007/fiesta07alegria.htm)

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