El vicepresidente de Kenia insta a la ONU a reubicar el campo de refugiados de Dadaab

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El gobierno nigeriano apunta una posible infiltración de militantes del grupo terrorista Al Shabab tras el atentado sucedido en el campus universitario de Garissa (Kenia). El vicepresidente William Ruto, solicitó de inmediato una orden muy concisa a la ONU exhortando a la organización a trasladar, en un plazo de tres meses, a los cientos de miles de refugiados somalíes.

El sábado 11 de abril, el vicepresidente de Kenia confirmó que la ONU tenía un plazo de tres meses para encontrar otra ubicación más al este del país a los mas de 600.000 refugiados que desde hace tiempo conviven en el campo de refugiados de Dadaab. William Ruto declaró que “si no lo cumplen, los recolocaremos nosotros mismos” . El motivo por el cual el Gobierno de Nairobi anunció esta medida guarda relación con la masacre que el pasado 2 de abril tuvo lugar en la Universidad de Garissa con la muerte de 147 estudiantes, la mayoría de las víctimas de ideología cristiana. Uno de los pilares de la petición de Ruto se debe a la cercanía del campus que se encuentra a tan sólo 100 kilómetros de distancia del campo de refugiados de Dadaab, uno de los lugares que habitan refugiados más grandes del mundo.

Varios de los líderes políticos del país apuntan este lugar como uno de los puntos de entrada de los militantes del grupo terrorista Al Shabab. Según los medios locales,  los terroristas han podido tener acceso a las instalaciones de Dabaad a través de jóvenes infiltrados que habitan en el campo de refugiados, una razón sólida para que el Gobierno haya lanzado la orden al Gobierno de Uhuru Kenhyatta a que cierren sus puertas.

Las palabras del vicepresidente de Kenia fueron claras y sólidas; “Debemos proteger este país a cualquier precio, incluso si eso implica perder los negocios con Somalia”, también informó que están trabajando para la construcción de un muro a lo largo de los 700 kilometros de la frontera existente entre Somalia y Kenia. Ruto no quiso olvidar que su deber es salvaguardar la vida de sus ciudadanos y que no olvidaran la muerte de aquellos 147 estudiantes que murieron a manos del terrorismo islámicos aquel 2 de abril, “al igual que Estados Unidos cambió después del 11-S, Kenia cambiará tras la muerte de Garissa” afirmó. La decisión está tomada y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) deberá emprender la reubicación de cientos de miles de refugiados somalíes si acceden a la petición impuesta. La situación no es fácil porque como en la mayoría de los campos de refugiados, los tramites de apertura y acogimientos de los refugiados se rigen por la aprobación del Estado propietario de dichas tierras que son utilizadas, que en esté caso concreto sería de Kenia.Operation Unity Knight

Por otro lado, ACNUR solicitó el 14 de abril a Kenia que replantease la opción de cerrar el campo de refugiados debido a unas posibles “consecuencias humanitarias y prácticas extremas” irreversibles. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha confirmado que estarían preparados para trabajar mano a mano con las autoridades de Kenia para “fortalecer la aplicación de la ley” con el objetivo de poder salvar y proteger la vida de los miles de refugiados frente a los posibles accesos por parte del grupo terrorista. ACNUR reforzó su posición ante el Gobierno de Kenia manifestando que el posible traslado de los refugiados podría originar un daño irreversible a nivel logístico y humanitario.

Todo conduce a una situación desfavorable para los refugiados y y compleja para ACNUR si al final se decide activar el proceso de recolocación del campo de Dabaab.

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