El verdugo no es la víctima

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Después de la incertidumbre de las últimas semanas, asistimos satisfechos a la decisión de la Audiencia Nacional. El sentido común y el Estado de Derecho finalmente se han impuesto a los aduladores planes que el gobierno tenía para ETA. Afortunadamente, la Justicia no ha sucumbido a la última forma de chantaje de la banda terrorista. Pero eso sí, quienes desde hace meses flirtean con los asesinos no han sido capaces de morderse la lengua; supongo que por temor a envenenarse.

El auto judicial de la Audiencia acalla definitivamente las ofensas y dislates de determinados y determinantes políticos y periodistas que, en los últimos tiempos, no han dudado en buscar recovecos y triquiñuelas jurídicas en beneficio del sanguinario terrorista. Dura lex, sed lex.

Las reacciones no se han hecho esperar. El Partido Popular y la Asociación de Víctimas del Terrorismo no han podido ocultar su entusiasmo, mucho menos evidente en el semblante de las cabezas visibles del gobierno. Pero al César lo que es del César. Sus declaraciones son –y deben ser- elogiadas y reconocidas por lo que significan: el respeto a la democracia y la salvaguarda de la separación de poderes. Cuestión distinta es el entusiasmo con el que han recibido esta decisión.

Por su parte, y como no podía ser de otra forma, los lacayos de la ETA han reaccionado de manera bien distinta. Izquierda Unida ha lamentado que la Audiencia no haya sido capaz de encontrar el “equilibrio entre la justicia, la sensibilidad social y el humanitarismo”. El gobierno vasco, sin ni siquiera sonrojarse, ha dicho que hubiese sido más “racional” atenuar la pena de prisión, afirmando que esta decisión no es más que otro episodio del despropósito de la carrera judicial. Pero hay más. Anasagasti ha llegado a calificar a los magistrados como ejecutores de una “sentencia de muerte”. Muy en la línea de Batasuna que se ha limitado a calificar el auto como “basura judicial”.

No sabemos si tendrá algo que ver, pero el juez Baltasar Garzón –tal vez para contentar a todos- ha decidido no imputar a Otegui por la rueda de prensa que dio tras el atentado de la T4. Quien sabe si ésta no será la primera de una serie de medidas encaminadas a legalizar Batasuna. Las elecciones ya quedan cerca.

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