El trono de la fantasía encuentra a su rey

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Corría el año 1995; mientras los aficionados a la fantasía de todo el mundo seguían en vilo el transcurso de la deseada adaptación cinematográfica de El señor de los anillos, un escritor americano, George RR Martin, conseguía publicar sin apenas seguimiento mediático, Juego de Tronos, primer volumen de una saga que, hoy, es conocida mundialmente.
La sombra de Tolkien es alargada.
Idolatrado por los fans más acérrimos y respetado por los menos entusiastas, el fabuloso escritor anglosajón, consiguió auparse al trono de la fantasía literaria. A su muerte en 1973, sobrevino un vacío, y una pregunta ineludible: ¿Quién será el siguiente?
Ríos de tinta han corrido desde entonces. La prensa, siempre dadivosa en especulaciones, llevaba mucho tiempo buscando al nuevo dueño del trono fantástico. Algunos, como Robert Jordan no pudieron, (o no supieron) soportar tan pesada carga. Otros, eran demasiado jóvenes, como Christopher Paolini, o excesivamente hilarantes, como Terry Pratchett. Los hubo continuistas, como Hickman y Weis, y otros presuntamente rupturistas, como Sapkowski. Ninguno duraba lo suficiente; subían y bajaban tan rápido en las listas de éxito, que los lectores apenas disponían del tiempo suficiente para disfrutar con sus obras.

Con Martin, la situación ha dado otra vuelta de tuerca. Lejos de representar el éxito inmediato, su nombre lleva sonando en la industria literaria desde hace más de treinta años, y desde entonces viene acumulando premios. Sin embargo, no sería hasta Canción de Hielo y Fuego cuándo llegaría su consagración definitiva. Han sido publicados ya cuatro libros (Juego de Tronos, Tormenta de Espadas, Choque de reyes, Festín de cuervos), y el quinto, Dominio de Dragones, saldrá a la venta este mismo año. Y aún quedarán otros dos volúmenes más para completar los siete de los que se compone la saga.

Las ventas le han respaldado, así como la crítica, pero nada sería de Martin sin la inestimable colaboración de Internet. La ciberesfera, con sus opiniones y comentarios, ha ido convirtiendo lo que al principio era un tímido rumor, en una verdad imparable: Canción de Hielo y fuego es un éxito incontestable.

¿Dé que va?

Paradójicamente, la trama no se basa en la fantasía, ni en los seres inventados. No hay trolls, no hay elfos. En la historia que nos ocupa, la magia, elemento de la ciencia ficción literaria por antonomasia, parece extinta, y el futuro está lleno de incertidumbre, pues un largo invierno, nunca antes visto, parece cernirse inexorable en el horizonte próximo.

Nos situamos en Poniente, donde el reinado del rebelde Robert Baratheon, ganador de la última guerra Civil, se ve amenazado por las maquinaciones políticas de las casas nobles, mientras unos seres atemorizantes comienzan a reunirse en el Norte, y la hija exiliada del rey a quién una vez venció en batalla amenaza con reclamar lo que perdió.

Bajo estos mimbres, Martin teje una telaraña narrativa adictiva, dónde los personajes son los protagonistas absolutos. Y en Canción de hielo y fuego, hay muchos. Lejos de conferirle confusión, el escritor se sirve hábilmente de ello para presentar al lector un mosaico rico y complejo; cada capítulo se estructura sobre el punto de vista de cada uno de ellos, convirtiéndoles así en testigos directos de la acción, narradores subjetivos de lo que ocurre.

El foco de la atención, por lo tanto, se sitúa en la humanidad de los protagonistas, alimentados por sus pasiones y sentimientos. La carnalidad, la ambición desmedida, la venganza y el poder y sus efectos, son otros de los temas presentes en las novelas, dónde la política juega un papel preponderante. Temas reconocibles, la realidad vista a través del prisma deformado y fantástico de la ciencia ficción.

Y ahora, la televisión

El camino hacia el éxito está jalonado por aquellos que intentaron alcanzarlo. Y eso lo sabe muy bien George Martin. Probó fortuna como guionista en televisión, pero Hollywood, tan experta en forjar sueños como en destruirlos, terminaría con este proyecto al poco tiempo de comenzarlo. Martin no olvidaría fácilmente su paso por la pequeña pantalla, ni sus férreos mecanismos de manipulación. Volvería a escribir, y poco después, nació Canción de Hielo y Fuego.

Ambos hechos, tan próximos en el tiempo, están directamente relacionados, como el propio escritor se ha encargado de refrendar cuándo ha tenido ocasión. El lenguaje audiovisual, no en vano, está muy presente en toda su obra: los personajes gozan de una moralidad cambiante y poco fiable, los arcos argumentales están sujetos a continuos cambios y giros inesperados, y la trama evoluciona desligada de la tradicional fórmula de “presentación-nudo-desenlace”, serializada y distribuída como un todo de siete partes.

Cómo no podía ser de otra manera, la saga ha sido perseguida por la industria audiovisual. Martin se ha visto obligado a rechazar ofertas de productoras y agentes, hasta que, la HBO, cadena multipremiada conocida por sus productos de calidad, llamó a su puerta. Está previsto que la serie se estrene globalmente el 17 de Abril, y aquí en España, Canal plus hará lo propio el 9 de Mayo.

Para entonces, ya habrá comenzado la primavera, pero para muchos fans, los que ya son y los que seguro serán, habrá llegado, por fin, el invierno.

 

Texto: Elaboración propia

Fuente de las imágenes:

http://images4.fanpop.com/image/photos/18500000/Iron-Throne-Teaser-game-of-thrones-18537499-1280-720.jpg

http://www.elpais.com/recorte/20080711elpepucul_24/LCO340/Ies/George_R_R_Martin_imagen_archivo.jpg

http://www.librosyliteratura.es/imagenes/juego-de-tronos-grrmartin.jpg

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