El “Thorpedo” australiano anuncia su retirada de las piscinas

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11 títulos mundiales, cinco oros olímpicos y 13 récords del mundo en competiciones individuales. Éste es el espectacular palmarés del  nadador australiano Ian Thorpe quien, a los 24 años de edad, el pasado 21 de noviembre anunciaba su retirada de la alta competición.

El año de descanso tras vencer en los 200 y 400 metros libres en los Juegos Olímpicos de 2004 en Atenas  no le sirvió al australiano para descansar y recuperar la motivación perdida. Tras una larga temporada cansado y aburrido del ritmo diario de los entrenamientos, y después de sufrir frecuentes lesiones, el final de su carrera era previsible.

Así lo confirmó ante la televisión australiana, donde confesó que retirarse de las piscinas era la decisión más dura que había tomado y que se debía, principalmente, a que la natación ya no era lo más importante en su vida.

Sin lugar a dudas, su carrera ha sido tan exitosa y precoz como fugaz. Y es que, ya a los 13 años competía en las selecciones para los Juegos Olímpicos de Atlanta ’96 y, posteriormente para los Mundiales de Goteborg, aunque en estas ocasiones sin ningún éxito. En 1998, en los Mundiales de Perth, tendría lugar su gran salto,  se coronó como el campeón del mundo más joven de la historia y comenzó entonces a hacerse un hueco entre las grandes estrellas de la natación.

No corrió la misma suerte dos años después en los Juegos de Sydney, donde el holandés Pieter Van den Hoogenband le arrebató el oro de los 200 metros libres, provocando una gran sorpresa para su público, así como una tremenda decepción en el australiano. Talento y, sobre todo, competitividad no le falta al “Thorpedo” y eso hizo que al año siguiente, en los Mundiales de Fukuoka, consiguiera endosarse 6 títulos (3 de ellos individuales).

Estaba en su mejor momento profesional, los éxitos se apilaban en su vitrina y se había convertido en un ídolo de masas en su país. Así llegó a Barcelona en el 2003 y no defraudó a su público con sus 3 oros, una plata y un bronce en los 100 metros libres (por detrás del inigualable Alexander Popov).

Pero un año después, un error casi le deja fuera de los Juegos de Atenas, en el 2004, al cometer una salida en falso en las pruebas de clasificación. Al final, y por lo que se vio envuelto en polémica, su compañero de equipo y amigo Craig Stevens le cedió su lugar en los 400 metros libres. Esta acción no fue en balde; Thorpe consiguió el oro.

Ésta fue la última gran competición del australiano. Decidió apartarse de la natación durante un año para descansar y recobrar fuerza, pero no fue suficiente. Aún así, en el 2006 se clasifica para los Juegos de la Commonwealth de Melbourne, pero se retira debido a una enfermedad, al parecer, mononucleosis. Después sufrió una fractura en la mano y se trasladó a Los Ángeles para reanudar los entrenamientos.

Su público australiano sentirá esta retirada, así como muchos aficionados de la natación. Pero el hecho es que no sirve de nada estirar un final más de lo debido. Después de dos años sin participar en grandes competiciones, así como la falta de motivación e ilusión a participar en grandes eventos como los campeonatos de Melbourne del año que viene o los próximos Juegos Olímpicos en Pekín en el 2008, demuestran las prioridades del nadador que, efectivamente, en este momento se encuentran bastante alejadas de las piscinas.

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