El techo de cristal, con grietas, pero aún firme

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La Librería de mujeres de Milán, símbolo de la lucha feminista desde 1975, grita: “No es grato haber nacido mujeres y lo que queremos es vivir el placer de serlo. La libertad de pensar, de decir, de hacer y de ser lo que nosotras decidamos. Incluida la libertad de equivocarnos”.

Metro Ciudad Uuniversitaria/Sandra Lázaro
Metro Ciudad Universitaria/Sandra Lázaro

Poco a poco las mujeres han ido subiendo escalones, pero todavía queda mucho para que lleguen al piso final. Las mujeres pudieron empezar a ir a la universidad en marzo de 1910 después de que el Ministerio de Instrucción Pública aprobara la Real Orden que les daba acceso. Casi 60 años después, en 1976, se instauraba la “Ley de Relaciones Laborales” en España, hasta entonces el permiso del marido o el padre eran un requisito legal indispensable para que la mujer pudiera ejercer su derecho al trabajo.

Indudablemente la situación ha mejorado desde entonces, sin embargo, las mujeres siguen estando poco representadas en los puestos de alta dirección tanto en empresas privadas como en instituciones públicas. Existen diferentes barreras para el género femenino: normas sociales, prejuicios sexuales, maternidad o antiguas prácticas empresariales.

Presencia femenina en altos cargos

El porcentaje de puestos directivos ocupados por mujeres cambia en función del sector. Existe una mayor representación en los sectores de servicios, como educación o atención sanitaria. Mientras que los campos de industrias primarias como fabricación, construcción, o transporte, se componen en su mayoría por hombres.

Rusia es el país que lidera la lista en cuanto a más féminas en puestos de dirección con un 40% del total. Consecuencia, en gran parte de  los porcentajes de ambos sexos hay aproximadamente 120 mujeres por cada 100 hombres, según indica el informe de McKinsey. El último puesto lo ocupa Japón, en el cual el 66% de empresas no tienen ninguna mujer en la directiva. En Estados Unidos, las directivas han ido disminuyendo de un 30% en 2012 a un 22% en 2015.

Si nos trasladamos a Europa los datos parecen algo más aletandores ya que en la actualidad el 26% de los puestos directivos de la Unión Europea están ocupados por mujeres, en comparación con el 17% de 2004. En España ha aumentado del 14% al 26%, como indica el reportaje realizado por Grant Thornton International sobre el tema.

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Las mujeres en los órganos públicos

En cuanto a las instituciones públicas, el país de la UE con mayor presencia femenina en los Ministerios es Finlandia, donde el 63% de las posiciones son ocupadas por mujeres; seguido por Suecia (52%),  y Francia y Países Bajos (50%), según las cifras publicadas por el Instituto de la Mujer. En el extremo opuesto encontramos a países que no cuentan con ningún tipo de representación femenina en los Ministerios, como es el caso de Eslovaquia, Hungría y Grecia, todos compuestos por hombres.

El Consejo Europeo, integrado por jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros, se compone de 23 hombres y 5 mujeres. Mientras que en la Comisión Europea actualmente un 32,2% son mujeres, según datos que del informe anual de la ONU.

En cuanto a la presidencia del gobierno, solo diecinueve mujeres han conseguido llegar a presidir el gobierno de su país.

Parece surrealista que en pleno siglo XXI en España, uno de los países considerados “desarrollados”, no solo no haya las mismas oportunidades para acceder a un puesto de gran altura sino que exista una discriminación salarial por el hecho de ser mujer. Donde el salario medio anual de los hombres es un 30% superior al de las mujeres (Según la Agencia Tributaria e INE).

“El techo de cristal” empieza a tener grietas pero queda mucho para que se llegue a romperse del todo.  Libertad de hacer. Libertad de decidir. Libertad de ser. Libertad, no más, no menos.

“Hmbres, sus derechos y nada más; mujeres, sus derechos y nada menos”. (Susan B. Anthony)

 

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