El Teatro Naturalista de Strindberg

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La señorita Julia es una de las obras más importantes del Teatro Mundial. La Tragedia Naturalista escrita por el sueco August Strindberg, lleva hasta las últimas consecuencias el fenómeno humano; arrojando sobre el papel, la crueldad que la mayoría de veces se tejen en las relaciones humanas.

Es la noche de la Fiesta de San Juan y Julia, la hija del conde, intenta seducir a Juan, el mayordomo. De esta manera, se entabla una especie de relación pasional, que se ve unida por un encuentro íntimo entre ambos personajes. Juan, al descubrir la fragilidad de Julia a pesar de pertenecer a una familia de la aristocracia, afianza su impulso de dejar la servidumbre. Ella, por su parte, no encuentra más remedio a su vacío interior que el suicidio.

La obra presenta infinidad de lecturas, lo que le permite al lector-espectador descifrar de distintas maneras las máscaras sociales, los sentimientos de los personajes o el por qué de su actuar. Todo este panorama convierte a Strindberg, como diría Eugene O’Neill, en “el precursor de cualquier forma de modernidad en nuestro teatro presente”.

“No creo que pueda existir una relación amorosa, en el sentido ‘superior’ de la palabra, entre dos almas de tan diferente calidad. Por eso, he permitido a la señorita Julia fantasear su amor y disminuir así su sentimiento de culpa, y a Juan lo dejo suponer que el amor podría surgir de cambiar su posición social”, narra Strindberg en el prólogo de la obra.

Esta intensa tragedia, llevada a escena por el Teatro LaPlazaIsil, tuvo en el papel de Juan a Bruno Odar: reconocido actor y director de teatro peruano, presidente de la Asociación Cultural Diez Talentos y profesor de distintos talleres de formación actoral. Considerado uno de los actores más versátiles y respetados de Lima, Odar transmitió idóneamente la complejidad de su personaje en el escenario.

El papel de Julia recayó en Fiorella de Ferrari, lo que constituyó un verdadero aprendizaje en su formación como actriz. Además, Camila Mac Lennan, en el papel de Cristina: compañera de Juan y conocedora de todos sus secretos y formas de ver la vida. Un personaje exquisitamente interpretado por la actriz, que enmarcó una puesta caracterizada por la reducción espacial y diálogos minuciosamente construidos.

La dirección estuvo en manos de Marian Gubbins: impulsadora de proyectos teatrales, y cuyo amor hacia el teatro, la llevó a una investigación y análisis profundo del autor y su obra escrita. El resultado, un drama psicológico moderno en que las sutiles reacciones del alma pueden ser determinantes en la decisión final de los personajes.

Fuente de la imagen:
LaPlazaIsil

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