El ¿Sueño? americano

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Una vez acabado con sus principales enemigos, los grandiosos Estados Unidos “atacan” de nuevo. Esta vez les ha tocado el turno a los inmigrantes indocumentados, personas que como otros millones en Europa, viajan a la súper potencia a ganarse la vida  de manera ilegal, claro está.
Atrás quedaron los grandes enemigos de Estados Unidos: Osama Bin Laden o Al-Qaeda, ya son historia. Sadam Huseim fue capturado, humillado y ejecutado públicamente: ¿Qué más se puede pedir? Este castigo para un país que tiene como una de sus señas de identidad la pena de muerte es todo un orgullo. Irán tampoco es ya una amenaza según ha revelado un informe de espionaje de Estados Unidos, Corea está últimamente callada, no da ruido ni guerra y de Chávez ya se están ocupando los estudiantes venezolanos.

Nadie habla ya de los que un día les quitaron el sueño y es que el sentimiento patriótico que le inunda, les hace plantarles cara a los fantasmas del pasado. Entonces, como si fuera necesario buscarse a un nuevo enemigo para ejercitar la musculatura, los indocumentados se han convertido en el nuevo blanco de moda.

Solamente hay que escuchar un poco a los candidatos a la Presidencia. Ansiada presidencia. Critican más a los inmigrantes indocumentados que a los terroristas. Sí señores, a esos terroristas que, un día que cambió la historia de nuestro mundo, mataron a 3000 personas en distintos puntos del País de los infraqueables Estados Unidos.

Hace poco, en la población de Maquoteka, Iowa, un niño de quinto grado de primaria (que no podría pasar de los 12 años de edad), le preguntó al candidato Barack Obama qué haría como presidente si inmigrantes indocumentados realizaran un ataque terrorista contra Estados Unidos. ¿De dónde sacó eso el niño? ¿Desde cuándo confunden a indocumentados con terroristas?

Este incidente, que publicó el diario Los Angeles Times, demuestra claramente cómo en la mente de muchos niños y adultos, los indocumentados están siendo vistos como terroristas y como una amenaza para este país. Pero está comprobado de que esto es un grave error ya que de los 19 terrorista que “dieron vida”  a la masacre en 2001 ninguno era indocumentado, ninguno entró de forma ilegal por la frontera de México.

En el fondo, los grandes poderes estadounidenses saben que son personas sin más apoyo que sus familias. Nadie respalda a un sector que se ve obligado a salir fuera de sus países para sacar unos cuantos de dólares. Nadie representa  a un sector que según los Estados Unidos, “inunda las calles sembrando inseguridad y miedo”. Los políticos suelen explotar así los sentimientos nacionalistas y ganar puntos en las encuestas de opinión. Al fin y al cabo, es lo único que les importa.

Isabel Allende resume muy bien en uno de sus libros esta situación: “A los estadounidenses les encanta la idea de la inmigración, es el fundamento del sueño americano —un pobre diablo que llega a estas orillas con una maleta de cartón puede convertirse en millonario—, pero detestan a los inmigrantes”. Y es que mientras las cosas no cambien, Estados Unidos seguirá haciendo del blanco negro y del negro blanco y arrastrando con él a todos los países del mundo, y más si cabe a Europa, títere estadounidense al que no parecen rompérsele las cuerdas por donde la agarran. Ya se sabe: cuando Estados Unidos coge un resfriado, Europa estornuda.

Fuentes del texto:
www.elpais.com
www.elmundo.com
Fuentes de las imágenes:
www.google.es

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