El SOS 4.8 da el pistoletazo de salida a la temporada de festivales

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La séptima edición del festival Estrella Levante SOS 4.8 concluyó con un récord de asistencia al congregar a en torno a 70.000 personas. Se pudo disfrutar de dos intensas jornadas de arte, música, espectáculo y diversión continua.

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El éxtasis del público lo confirma: este festival se supera cada año, y ya van siete ediciones. La cita con el entretenimiento que se celebra en el recinto ferial de La Fica, en Murcia, ha conseguido posicionarse como uno de los festivales internacionales más sonados del país, en especial por ser el encargado de inaugurar el incipiente verano español de arte y música.

Fue el viernes 2 de mayo cuando comenzó el SOS. A las cuatro de la tarde ya iban empezando a llegar los primeros asistentes y el sol seguía pegando fuerte, pero unos cuantos curiosos se acercaban a observar los escenarios, aún vacíos a excepción de un par de técnicos de sonido. Era momento de pasearse por el recinto y comprobar todo lo que éste podía ofrecer. Por un lado, casetas de información acerca de organizaciones variadas: Se ofrecían desde preservativos gratuitos contra el VIH hasta kits de supervivencia al festival solidarios, pasando por tatuajes temporales y sesiones de maquillaje. Por otro lado, diversos comercios y una gran y bien distribuida zona de restauración, a la que todo el mundo acudiría en un momento u otro de las largas jornadas debido a la estricta política de no entrar con comida ni bebida al recinto. También era hora de echarle un vistazo al edificio Arte y Voces, escenario de la exposición FAN RIOTS y numerosas conferencias y workshops, de la mano de artistas y profesionales de la comunicación como Henry Jenkins y Kiko Amat.

Los primeros conciertos empezaron al caer el sol. La variedad de escenarios (cuatro en total, además de otros ambientes como la zona VIP y el OFF SOS) hacía imposible ser testigo de toda la actividad, pero ello también significaba que siempre había algo que ver, y la convivencia de diferentes estilos de música como el rock, pop, electrónica o indie garantizaron satisfacción para todos los públicos.

Belako, banda de rock nacional formada por cuatro vascos muy prometedores, consiguió calentar los motores del evento en el escenario Jägermeister. Poco después, empezaba a tocar paralelamente La Habitación Roja, experimentados en el indie español, muy convenientemente seguidos por Izal, quienes recibían cada vez a más espectadores en el escenario Estrella Levante presentando su actual gira Agujeros de Gusano. Al mismo tiempo, en el Jägermeister terminaba Varry Brava, cuyo pop fresco y colorido hizo saltar y tararear con temas como No gires y Templo.

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No había tiempo de descansar. Entrada la noche hicieron acto de presencia The Strypes, cuatro jóvenes irlandeses con muchas ganas de alborotar y que hicieron tarea imposible el no contagiarse de su pura actitud rockandrollera. Muchos ya no se movieron de sus puestos terminada esta actuación; es más, el escenario se fue llenando notablemente. No era para menos, llegaban uno de los platos fuertes de la noche: The Kooks. Su repertoriono defraudó: comenzando con Ooh La, y siguiendo con otros de sus temas clásicos como Always where I need to be y She moves in her own way, la banda también sorprendió con algunos temas de su nuevo disco Listen, cuyo lanzamiento está previsto para septiembre de este año. El público quedó prendado y muchos ya coreaban estas nuevas composiciones, como Down y Around Town, que mantienen su particular estilo indie pop, con ritmo juvenil y letras dulcemente sencillas y cautivadoramente ingenuas. Oportunamente, Naive fue el tema elegido por los británicos para despedirse, dejando pista libre para la rave de Prodigy. Lo que para muchos fue un apoyo excesivo en sus temas estrella de ya hace unos años como Firestarter o Smack my bitch up para otros fue una estimulante noche de fiesta, en la que esta veterana banda de música electrónica encendió el lugar, seguida por The Bloody Beetrootsya bien entrada la madrugada, para quien se hubiera quedado con ganas de más.

En la segunda y última jornada del SOS la energía se mantuvo, pero el ambiente cambió: mientras el escenario Jägermeister daba cabida a grupos de cosecha nacional como los divertidos Pony Bravo y de corte indie rock español como León Benavente y Miss Caffeina, el Estrella Levante acogió a un público más maduro ante la llegada de Pet Shop Boysy Fangoria.

Pero la gran revelación de la noche fue sin duda Damon Albarn, ex vocalista de Blur y Gorillaz,que presentó su nuevo disco en solitario, Everyday Robots, acompañado de su banda The Heavy Seas Band y de un potente coro gospel. Albarn ofreció una brillante y emotiva actuación en la que integró con elegancia canciones de sus diferentes bandas, como Kids with guns (de Gorillaz), Kingdom of Doom (de The Good, the Bad and the Queen) y Out of time (de Blur), que interpretó solo y sentado al piano. De sus nuevos temas, destacaron Lonely Press Play, la animada y con toques africanos Mr Tembo y Heavy Seas of Love, con la que dio paso al broche de oro: Tender, de Blur, que interpretó con la participación de su coro y toda la audiencia conmovida.

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Otro punto álgido de esta última jornada fue Phoenix. Abriendo con Entertainment, esta banda francesa catalogada como rock alternativo o incluso indie pop con toques electrónicos ofreció toda una experiencia de luces, colores y dinamismo. Con canciones como Too Young y Rome subieron el buen humor de toda la audiencia, y el baile estuvo asegurado.

Tras la también muy colorida y espectacular puesta en escena de Pet Shop Boys, que hicieron uso de su infalible repertorio con canciones como Fluorescent, el clásico Domino Dancing y su ya apropiado Always on my mind (original de Brenda Lee), llegaron Fangoria, con un escenario Estrella Levante a rebosar de entusiasmo. Pese a que muchos cuestionaran la veracidad del directo de Alaska, siempre acompañada de Nacho Canut, es innegable que fue un espectáculo en toda regla, con varios cambios de vestuario y coreografías animadas. Espectáculo que, sin embargo, se hizo corto, ante la llegada sorpresa de las Nancys Rubias, lideradas por un siempre carismático Mario Vaquerizo. No se puede afirmar que fuera una interpretación impecable, pero lo compensaron con simpatía y la aclamación de un público muy entusiasmado.

Como en la fecha anterior, la velada del sábado continuó con actuaciones de música electrónica. Las parejas de mediana edad se fueron mezclando y cambiando por grupos de jóvenes de estética hipster, que disfrutaron de artistas como Eron Alkarn, Branko, Totally Enormous Extinct Dinosaurs y La Movida Madrilonahasta el amanecer, muchos de ellos prosiguiendo al after preparado en la Sala Theatre de Murcia.

Así terminaba el SOS 4.8 de 2014, con agotamiento, agujetas y saturación de música y acción artística. Una saturación, eso sí, exquisita, que seguramente haya dejado tras de sí un vacío en el ánimo de los alrededor de 70.000 asistentes al festival. Probablemente muchos de ellos estén ya contando los días para la próxima edición del SOS, una celebración viva y deslumbrante que, gracias a su atractivo cartel, organización eficiente y ambiente cool, ha conseguido un notable protagonismo en el panorama de festivales en nuestro país. 

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