El SIDA de ayer y de hoy

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Este año se cumplen treinta años desde que empezaron a diagnosticarse los primeros síntomas de la enfermedad del SIDA. El patógeno, tan desconocido en aquellos momentos se extendió por todos los países del mundo tan rápido como se expandían a su vez el miedo y el rechazo hacia las personas que lo padecían. Fueron unos años de extremas incertidumbres, de rechazos, tristezas, silencios y soledades. “Primero lo negamos, luego quisimos dejarlo pasar, después cundió el pánico y llegaron las dudas sobre cómo hacerle frente. Y en los últimos tiempos nos hemos instalado en la complacencia” dijo James Curran, la persona que trató con los primeros casos y que ha seguido durante todos estos años la evolución de la pandemia.

Antes, ser diagnosticado de SIDA o estar infectado por el VIH significaba estar sentenciado a muerte. Hoy por hoy, las perspectivas de futuro que tiene este virus son algo más alentadoras, ha pasado de mortal a ser una enfermedad crónica (al menos en los países desarrollados). Se han empezado a dejar atrás los tabúes, prejuicios y recelos que la gente no infectada manifestaba hacia la que sí lo estaba, haciendo posible así, que estas personas (infectadas o enfermas,  pero con los mismos derechos y necesidades que el resto de la población), puedan llevar a cabo un día a día más o menos normal.

El punto de inflexión en el curso de la enfermedad, lo que marcó el antes y el después, es decir, la diferencia entre la vida y la muerte de las personas, fue la llegada de los tratamientos antirretrovirales en 1996. Según las palabras de Santiago Moreno, jefe del Servicio de  Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, que aún recuerda a su primer paciente seropositivo: “Al principio no podíamos salvarles. Venían a consulta con buen aspecto y sabías que en poco tiempo se iban a morir. Enseguida llegaban las diarreas, la pérdida de kilos… y fallecían. Pero la terapia lo cambió todo. La calidad y la esperanza de vida. A partir de ese momento empezó otra enfermedad, completamente diferente a la de la etapa anterior. El avance terapéutico ha sido muy espectacular”.

A pesar de los avances que ha habido (y que hay que reconocer que tienen mucho mérito), aún hay muchos objetivos que están por lograrse. En primer lugar, conseguir esa famosa y tan buscada vacuna que parece estar ya en el camino. En segundo consiste en lograr la curación del SIDA, que es algo que también se estudia desde hace tiempo, y que para médicos como Santiago Moreno “probablemente, se consiga antes que la vacuna”. Pero para otros médicos, como José María Gatell, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas y VIH del Hospital Clinico de Barcelona, quizá el objetivo más importante es el de la prevención. “Lo que tenemos que intentar es que no se infecten más personas. Así de claro”- dice.

Aunque la situación actual que, desde luego, es mucho mejor que en las anteriores, no tenemos por qué quedarnos sentados a ver cómo llegan las soluciones. No tenemos por qué “instalarnos en la complacencia”, como dijo Curran.  Por este motivo, Michel Sidibé, director ejecutivo del organismo de la ONU, ha hecho un llamamiento a la población de entre 15 y 29 años con el objetivo de dar un paso al frente y que todos se comprometan en la lucha contra el virus. De no ser así, sería imposible que se cumplieran los objetivos que se marcaron hace casi seis meses en el compromiso que los denominados “países ricos” celebraron para abordar el tema.

Actualmente, según los datos proporcionados por la ONU,  hay cinco millones de jóvenes infectados que viven con el virus y que no reciben los fármacos que realmente necesitan. Otros muchos casos se diagnostican tarde, lo último que piensa una persona es que ella pueda estar infectada,  a pesar de haber estado expuesto a contagiarse por cualquier vía. El hecho de acudir de forma tardía al médico tiene que ver con la falta de síntomas; hasta que aparecen los primeros indicios en la salud del individuo, pueden pasar muchos años. Además, según datos de Naciones Unidas, alrededor de unos tres mil jóvenes se infectan cada día con el virus.

Muchas de las personas jóvenes creen que esto no tiene que ver con ellos, que no les pasará. Pero muy al contrario de lo que piensan, sí tienen algo que decir, y que hacer para abordar esta pandemia. Por eso, ONUSIDA ha lanzado un proyecto online (el primero en las Naciones Unidas) denominado CrowdOutAids. Éste se asemeja a una red social, y cuenta con cuatro fases. La primera consiste en poner en contacto a todos los jóvenes del mundo, la segunda consiste en debatir y compartir sus opiniones entre ellos, la tercera consiste en la búsqueda común de todas las posibles soluciones. La última fase consiste en obtener una acción y una política de prevención colectiva, la cual ONUSIDA se ha comprometido a poner en práctica. La idea de esta asociación es que las estrategias que resulten de los debates se empiecen a poner en práctica en enero de 2012. CrowdOutAids es innovador gracias a su diseño online. Por eso también tiene como objetivo usar las nuevas tecnologías y formas de comunicación social; está presente también en redes como Facebook, Twitter, y Renren (red social china).

Una de las encargadas de la iniciativa, Mikaela Hildebrand, ha declarado que lo que buscan es “una participación abierta y transparente”. También ha dicho que en los próximos dos meses esperan que al menos tres mil quinientas personas estén discutiendo a través de la red y que más de cien mil hayan entrado alguna vez a curiosear y a interesarse por el proyecto. La verdad es que hasta ahora puede decirse que los datos son favorables. Durante la primera jornada se registraron en los foros de debate unos cuatrocientos jóvenes, según ha señalado M. Hildebrand. También está a su favor para contar con una mayor dinámica de participación el hecho de que la campaña esté siendo llevada a cabo en seis idiomas distintos.

“Es absolutamente necesario que contemos con los jóvenes, no sólo para que reciban nuestros mensajes sino para que propongan los suyos y sean artífices de un cambio en la lucha contra el SIDA”, añade Michel Sidibé.

Hacer que la gente joven se implique en el desarrollo de políticas que les afectan es un paso imprescindible para que éstas puedan llegar a ser exitosas, pero todavía no se tiene en cuenta. De hecho, en la página de CrowdOutAids, el 90% de los jóvenes opina que no se les consulta y ni se les involucra en las decisiones políticas. “Es importante que les involucremos, con el fin de que nuestros puntos de vista, expectativas y aspiraciones se vean completamente representadas”, declara Jennifer Ehidiamen, blogger y periodista nigeriana y gestora de contenidos de CrowdOutAIDS.org.

Dentro de algún tiempo (al igual que en treinta años hemos conseguido dar pasos de gigante) habremos hecho lo mismo, y la infección del VIH y la enfermedad del SIDA llegarán a ser curables. Pero es necesario hacer todo lo posible, mientras tanto, para que todo el mundo tome conciencia de la necesidad de luchar contra este virus, de hacerle frente de todas las maneras posibles con el fin último de que deje ser un serio problema no sólo de salud, sino también social.

Fuentes de la información:
http://www.unaids.org/es/resources/presscentre/pressreleaseandstatementarchive/2011/october/20111025prcrowdsourcing/
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/06/09/hepatitissida/1307644280.html
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/05/27/hepatitissida/1306517309.html

Fuentes de las imágenes:
http://topnews.ae/content/21343-michel-sidib-hails-qatar-s-efforts-aids-prevention
http://conceptovihsida.blogspot.com/2011/02/carta-los-asociados-onusida-2011.html
http://localarchena.blogspot.com/2010_07_01_archive.html

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