El sexo como práctica terapéutica

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La editorial Dos Bigotes nos trae como novedad editorial de este pasado mes de abril Amor puro, la primera obra de teatro de Luisgé Martín, escritor galardonado con varios premios literarios, especialmente de género narrativo, entre los que destaca el Premio Herralde de novela que ganó el pasado 2020 con Cien noches.

Daniel y Germán, los dos protagonistas de Amor puro, llevan cerca de dos años sin verse, pero habían sido mejores amigos, de aquellos inseparables. Por fin, después de tanto tiempo, Germán ha citado a Daniel en su casa para reencontrarse y hablar. Daniel siempre creyó que la ruptura de su amistad estuvo motivada por razones sentimentales, cuando él empezó a salir con Luisa, despertando los celos del amigo. Y, aunque el argumento de Daniel no sea erróneo, se equivoca, en cambio, en el verdadero motivo: Daniel no estaba celoso de él por estar con Luisa, sino de Luisa por estar con Daniel. Esa es la primera parte de la confesión que Germán necesita hacerle al viejo amigo. Necesita que sepa que lleva años enamorado de él, que su amor se ha vuelto obsesión, que no logra sacárselo de la cabeza y avanzar, pasar página, seguir adelante… Y, por eso, necesita que su antiguo amigo le ayude a superarlo haciéndole un pequeño favor de carácter sexual. Algo que le ha recomendado su terapeuta como último recurso.

Esta es la situación de partida de esta obra que, aunque se la describa como “una comedia sexual”, en realidad se trata más bien de una tragicomedia, por el carácter casi dramático de algunos de sus momentos, que se combinan con otros casi absurdos. Es un pulso dialéctico entre dos hombres que debaten acerca del amor, de la amistad, de las relaciones y del papel y el valor del sexo en todo ello. El valor físico, el valor sentimental, pero también el valor terapéutico. ¿Hasta dónde llegan las virtudes del sexo como terapia? ¿Qué es capaz de sanar una práctica sexual?

El hábito narrativo del autor se nota en esta primera pieza teatral, especialmente por cómo utiliza los recursos didascálicos, por los detalles que comparte con el lector a través de las acotaciones, por el propio debate dialéctico que entablan los dos personajes. Martín acompaña la obra de un epílogo personal en el que comparte con el lector las concomitancias de la obra con experiencias propias o de su círculo de amistades. Y aporta también su opinión personal acerca del debate último del texto, sobre el que desarrolla su teoría en torno al interesante concepto de “prostitución altruista o benéfica”, e invita al lector, como lo hace también la obra, a reflexionar sobre ello.

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