El Sábado es sinónimo de Manifestación

Si dirige un partido político y quiere desacreditar a la oposición, no lo haga en el Parlamento… ¡convoque una manifestación! Nuevas formas de hacer política.
Vísperas del tercer aniversario 11-M. Ni una sola concentración, manifestación de recuerdo a las víctimas en la que hayan participado conjuntamente toda la plana política del país. En cambio, todos los sábados existe una manifestación a la que acudir en el centro de Madrid. Hoy convoco yo, el próximo día te toca a ti. Últimamente, venimos comprobando como las manifestaciones, lejos de tener una principal característica moral, emocional, sentimental, cuentan con un cierto tufillo a ‘politiqueo rancio’.

La estrategia política ahora se realiza a pie de calle. Ahora no se lleva enfrentarse políticamente al partido rival en los escaños del Congreso, ahora, al ‘enemigo’ se le debilita a golpe de manifestaciones. Cuántas más haga, convoque y acuda, mayor golpe para el rival. Otro punto importante que están siguiendo es no acudir a una concentración a la que vaya a acudir mi rival…¿no están las manifestaciones para unir y luchar por una causa común? ¿Es tan importante el lema de la pancarta como para negarse a acudir a alguna de ellas?

Desde el principio de la legislatura actual del PSOE, se han sucedido las polémicas entre Gobierno y oposición. Muchos se quejan de que el PP nunca apoya las decisiones de su oponente y otros afirman que esta es la única manera de hacer reaccionar a Zapatero.

Tras la gran polémica suscitada por al pacto antiterrorista, acuerdos o negociaciones con ETA, la última es el caso del terrorista De Juana Chaos, ya comentado en nuestra sección.

Ahora, la táctica que usan ambos partidos ha sobrepasado los límites de lo “políticamente correcto” y nos encontramos ante una lucha sucia basada, ni más ni menos, que en tirarse los trastos a la cabeza y sacar los trapos sucios a relucir.

Por un lado, PSOE defiende su postura alegando que el gobierno de Aznar hizo tres cuartos de lo mismo con el terrorista, pero en otro contexto. Afirman que incluso le llegaron a reducir  unos 300 días la condena por escribir un libro. También recordaron casos de otros terroristas, que al poco de salir de prisión se lanzaron nuevamente a la calle con las armas en las manos.

Y por su parte, el PP no se queda atrás. A parte de acusar al gobierno por sus decisiones en cuanto al etarra, ahora amenazaban con hablar del GAL. Su última acción ha sido la convocatoria de la manifestación el sábado día 10 en Madrid. Cabría preguntarse si es una manifestación en contra del etarra o también con connotaciones políticas.

¿Realmente nos importa a los ciudadanos lo que hicieran unos y otros hace años? Tal vez lo que la gente prefiere es que ambos partidos lleguen a un acuerdo y que de una vez por todas se acabe el terrorismo.

Quizás la gente no quiera que se usen símbolos de unidad antiterrorista para crear polémica y conflictos entre unos y otros, quizás no quieran que esos signos de paz se conviertan en símbolos partidistas. Quizás, quizás, quizás,…

¿Qué es lo que la gente quiere? ¿A dónde vamos a llegar con estas tácticas? ¿Qué suponen? Sólo dos opciones: los conflictos entre los partidos más importantes de España se han convertido en una vergüenza que no llevan a nada o realmente sirven para que unos den su opinión de forma constructiva y otros tomen con buenas ojos estas críticas.

Ahora toca opinar.


Y HOY … ¿POR QUÉ NOS MANIFESTAMOS?

Estamos asistiendo últimamente al surgimiento de una ‘moda’ dentro de la política: manifestarse semana tras semana por cualquier razón, importante o no. No pretende este artículo desacreditar la mejor y más clara acción de proyectar y medir la opinión de la gente, y una de las herramientas de los regímenes democráticos como censor de la tan respetada opinión pública. Precisamente, la crítica se centra en el desprestigio que está sufriendo el concepto manifestación, no solo por el escaso sentido de muchas de ellas, sino por el puro interés político que se busca con la celebración de muchas de ellas. ¿Cuándo se ha visto un ‘boom’ semejante en lo referido a salir  ala calle a protestar? ¿Cuándo hemos tenido un periodo de tanta concentración y manifestación?  El organizar una manifestación sábado tras sábado, más que reafirmar una determinada postura y hacerla fuerte, parece que los objetivos de esas concentraciones son mantener un estado de incordio completo. Parece ser que, mientras antes se planeaba una concentración, el motivo y el lugar, estamos asistiendo a un cambio: ahora parece que todos los sábados, el centro de Madrid debe ser lugar de concentración. ¿Los motivos? ¿los temas? ¿el sentido de la misma? Da igual, eso se decide en las reuniones de los lunes de los gabinetes de los partidos políticos…

Las últimas manifestaciones celebradas contaban, a priori, con un motivo que podía animar a todo el pueblo. Todas giraban, a priori –insistimos- en manifestar nuestro apoyo a la libertad, a la lucha contra toda forma de terrorismo….pero, desgraciadamente, lo que más páginas, minutos y espacio ocupa en los medios es quién ha ido o quién ha dejado de ir, qué institución o partido la convocaba, cuántos han ido, qué tipo de gente ha ido… ¿Por qué? Porque en función de unos u otros resultados, los políticos pueden colgarse la medallita de turno o desprestigiar al de al lado. Los políticos deberían ser sinceros: la mayoría de las manifestaciones no son convocadas para unir al pueblo, sino precisamente, para intentar desunirlo, identificar bandos (según quienes van y quienes no van) y buscar la tensión política..¿Cómo explicarse que haya confrontaciones hasta para elegir los lemas de las mismas? Una manifestación debe tener un principal rasgo: la unidad de todos los presentes, ponga lo que ponga en la pancarta que abre la comitiva. “Si no pone esto mi partido no acudirá..” ¿No es más importante el motivo?

Además, los partidos políticos tienen cierta tendencia a organizar manifestaciones, que bien por lo que se protesta, bien por quién la organiza, que busquen de forma encubierta la negativa del partido contrario a participar. Eso es así, aunque el mundo de la política sabe como encubrirlo. Hay que buscar un lema, un motivo que haga que el partido contrario ideológicamente al mío lo rechace, para que el organizador se puede apuntar el tanto de forma exclusiva si ésta es un éxito. Craso error. Cuánto mas plural sea una manifestación y a más grupos ideológicos integre, señal de unidad y de que todos absolutamente todos defendemos y remamos en la misma dirección. Las manifestaciones no son partidos de fútbol, donde hay que buscar tus estrategias para hacerlo bien y ganar al rival, son simplemente, una forma de unión del pueblo, de mostrar firmeza, fuerza…..y todos sabemos que sólo la unión hace la fuerza.

La última, la del sábado, organizada por el PP, era una manifestación contra la política antiterrorista del gobierno. Un éxito para unos, un fracaso para otros. Da igual, el próximo fin de semana tanto unos como otros podrán resarcirse. En los ñutimos meses, la oposición ha salido a la calle  a protestar por las acciones del gobierno un total de 9 meses. Y todo esto, un día antes del tercer aniversario del 11-M. El sábado era fecha propicia para recordarlos, a todos y todos. En cambio, la manifestación era política. Si las victimas –NUNCA os olvidaremos- hubiesen podido decidir el lema de una pancarta no hubiese habido problemas. Escribirían: “Por unos políticos implicados en el pueblo. Todos unidos, absolutamente todos”. Y seguro que la capacidad de convocatoria de estos inocentes hubiese sido impresionante. Pero bueno, seguro que hasta con este lema discutirían…


MANIFESTARSE NO SÓLO ES UN DERECHO SINO, A VECES, UNA OBLIGACIÓN

Para sentar las bases de lo que a continuación se argumente hay que empezar recordando que desprestigiar cualquier manifestación significa directamente desprestigiar a cada una de las personas que han acudido, desde la primera hasta la última. Manifestarse con total tranquilidad y sobre cualquier asunto es un derecho al que este país sólo ha tenido acceso desde hace poco más de un cuarto de siglo. Por todos es celebrado poder expresar tu opinión libremente, así que ¿por qué ahora salen voces que intentan desprestigiar estas concentraciones? Una manifestación siempre ha sido respetada y como se ha dicho es un derecho. Y si hay que salir cada fin de semana a protestar, pues habrá que salir, siempre que esa manifestación tenga un motivo claro e importante. Si últimamente ha crecido el número de manifestaciones, deberemos preguntarnos si algo pasa. ¿ Cómo podría expresarse el pueblo, ya que solo se puede votar cada cuatro años, sino es de esta manera?. La historia es siempre la misma, si la manifestación va contra mis intereses…¡sacrilegio!, pero si la convoco yo….todos debemos ir..Defendamos nuestro sentimiento…

Todas las manifestaciones deben ser tenidas en cuenta y se debe intentar solucionar el problema por el cual se han celebrado. Y si esa concentración denuncia alguna mala actitud, comportamiento…de alguna institución, hagamos de ella una valiosa crítica constructiva, pero nunca miremos para otro lado. No hay nada más triste que intentar tapar el sentido de una manifestación.

Además, si saliendo a la calle sábado tras sábado, el gobierno no rectifica su modo de hacer política, ¿qué ocurriría si sólo se hiciese una vez al mes o incluso con menos frecuencia? Es más, no solo se tiene derecho a manifestarse sino también a convocar un acto de este tipo.

Y podríamos ponernos un poquito más irónicos, quizás sarcásticos y podríamos decir que seguro que toda la ciudadanía prefiere una batalla de manifestaciones, donde las armas solo son la asistencia respetuosa a la misma y el poder de convocatoria, antes que lo ocurrido en muchos países, donde, a falta de este derecho de manifestación, las reivindicaciones se producen con todo tipo de armas y batallas, por no decir guerras civiles.


Equipo de La Polémica:
Alberto Cornejo Hernández
María del Mar Gutiérrez Ruíz
Daniel Hernández Baldó
Silvia Loro Martín-Gil

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